El hombre que desafió a un rey. 1206. Después de tres años en una mazmorra del desierto sirio, Simón de Montfort regresa a Normandía. Pero el precio por la libertad ha sido la renuncia a su propia alma, la comisión de un acto horrible cuyas consecuencias lo perseguirán más allá de la vida, durante toda la eternidad. Ansioso por llegar a su humilde señorío campestre, Simón recorre un mundo cambiante, tentador, hasta que se reencuentra con su casta esposa, Alix de Montmorency, y con un hogar que ya no parece el suyo. La mala fortuna, los remordimientos, la caída en desgracia y la inminente guerra entre Francia e Inglaterra hunden cada día más a Simón y a Alix. Aunque su destino no es desaparecer de la historia, sino brillar en la lucha contra la herejía. Así, la búsqueda de la redención los llevará desde Normandía al sur de Francia, a una tierra azotada por el caos, la violencia y la ruptura religiosa. A una sociedad dividida, sembrada con tanto odio que se espera una copiosa cosecha de dolor y muerte. A na guerra en la que Simón de Montfort tendrá que enfrentarse a un rey invicto. Simón de Montfort, comparable al Cid en su fulgurante carrera militar, es un ejemplo medieval de gran guerrero y comandante eficaz, a pesar de todo denostado por la historia, y tachado de fanático y sanguinario. Sebastián Roa es, en palabras de Santiago Posteguillo, el mejor escritor de novela histórica del siglo XXI. Su trayectoria literaria, que comienza hace algo más de una década, avala esta afirmación». La Vanguardia La crítica ha dicho sobre Enemigos de «Uno de los grandes escritores de novela histórica de nuestro país. Un excelente trabajo construido con la precisión de un relojero». LA VANGUARDIA «Sebastián Roa consigue que nos sintamos como si estuviéramos ahí». EL MUNDO «Una trepidante historia, minuciosamente documentada y repleta de amores, batallas, traiciones, venganzas y pasiones humanas». eldiario.es Sobre Las cadenas del destino han «Novela de aventuras, escrita con nervio sobre un armazón histórico». EL PERIÓDICO DE CATALUNYA «El autor maneja los recursos literarios con gran maestría». LA RAZÓN
Sebastian Roa Mesado (Teruel, 1968) es licenciado en Derecho por la Universidad Nacional de Educación a Distancia y licenciado en Ciencias Policiales por la Universidad de Salamanca. Trabaja en el Cuerpo Nacional de Policía.
Sus novelas se engloban dentro del género histórico bélico, con incursiones en la novela policial.
Hay que ser un punto atrevido para proponerse escribir una novela sobre la cruzada albigense, uno de los temas más tratados tradicionalmente en la novela histórica medieval. Lo que tiene mérito es que Sebastián consiga hacer una novela tan diferente a lo que yo recuerdo: una historia donde no hay herejes, ni buenos ni malos, ni blancos ni negros, en la escala de grises se mueven prácticamente todos los personajes y el gran mérito es que lleguemos a entender tan bien sus motivaciones. Principalmente las de un Simon de Montfort condenado, que lucha sin esperanza en busca de una muerte liberadora que ponga fin a su desdicha y que se verá, casi sin querer, en el ojo del huracán de una guerra religiosa en dónde casi nada es lo que parece y dónde prácticamente todo vale para defender los propios intereses, por encima del nombre de Dios.
Hemos comentado esta novela en el podcast del Certamen Internacional de Novela Histórica Ciudad de Úbeda, por si os interesa aquí dejo el enlace https://www.ivoox.com/novela-historic...
Tremenda novela. Nos cambia la percepción que hasta ahora teníamos de Simón de Monfort. El autor juega magníficamente con situarse desde el lado "del malo" lo que aporta una sensación extraña y maravillosa.
«Yo salí de Francia convencido de que aquel viaje dejaría mi alma limpia, lista para encontrarme con el Creador»
Tras terminar su lectura, siento el desaliento que no tuvo Simón al encontrar la muerte, para él fue la liberación, pero yo me sentí tan mal, una vida malgastada entre guerras y torturas. Un Dios vengativo y cruel, un Dios que no duda en mandar a sus hijos a la muerte, un Dios que castiga y tortura, un Dios al que hay que entregar hasta la última moneda para salvar el alma, ¿un Dios que elige a sus representantes de entre los peores seres en la Tierra? En serio nadie se paró a pensar ¿que esto era el deseo de unos pocos por concentrar poder y riqueza? En nombre de Dios cuánta maldad. Así que voy leyendo y mis ojos se fijan a frases como la de arriba, para limpiar tu alma, ve en nombre de el Creador a matar a infieles, a recuperar unas tierras que por una razón incomprensible, para mí, la Iglesia dice que son suyas. Pero, eso sí, antes de ir me pagas por ir a morir y me sigues pagando para que yo rece a ese mismo Dios cruel para que no mueras en tierras de herejes. Y el pobre Simón va acumulando en su vida gente cruel y despiadada, el Al-Hakkari, antes hospitalario, ahora torturador de cristianos; el abad Arnaldo Amalorico «desenmascarar al maligno no es tarea fácil», por supuesto que no cuando no hacemos examen de conciencia, dice Simón ha este hombre santo «Venerable Arnaldo, si pasamos a cuchillo a todo el mundo, nadie guerra negociar con nosotros…». Sé lo que la historia dice de Simón, pero hay una frase que me encanta, el lobo siempre será el malo si solo preguntamos a Caperucita. Fantástica novela 👏👏👏 «No miremos por nuestros intereses, sino por los de Dios» Me horroriza ver la influencia que tiene la Iglesia en la vida de las personas, no solo de enviarles a la guerra, sino de puertas para dentro. Alix, la esposa de Simón, con ese miedo profundo a pecar (aunque el cuerpo es débil y el demonio fuerte), a blasfemar, a no acabar en el Paraíso, a ser juzgado por ese Dios que la tía Matilda describe. Alix es una mujer enferma, con un TOC religioso, que se flagela cada noche, «son las huellas del amor», me espanta tal pensamiento, dolor igual a amor, «tú salvación pasa por la cruz» le dice a Simón tras conoce sus pecados, para Alix el único placer legítimo viene acompañado por el dolor, disfruta tanto de los latigazos como del contacto carnal con Simón, quizá más el primero. Como podéis ver, de toda la vida de Simón, de todas sus gestas, me quedo con esa visión aterradora de los hombres santos que dirigían la Iglesia, no se queda calvo Felipe II, pero su mandato no estaba dirigido por Dios. Gracias Pepa Locura de Libros por la recomendación.
Sebastián Roa lo ha vuelto a conseguir. Una novela trepidante y a la vez descorazonadora, con unas magnificas reflexiones sobre el mal y la crueldad. Quizás lo que más sorprenda es el tema de los cátaros, ya que no aparecen como tales (“¿Herejes? ¿Qué herejes?”), pero esto sólo va en mejora del libro. Frente a las novelas de cátaros buenos (casi como si fueran de nuestros días) y cruzados malvados, aquí todos actúan, a medida que avanza la novela, con cada vez más y más crueldad. La sangre llama a la sangre. A mí se me ha quedado un poso de amargura al terminar reflexionando sobre tanta crueldad. Sólo los buenos libros consiguen eso
Flojo y en ocasiones hasta malo. Me da rabia que un autor como Roa, capaz de escribir la memorable trilogía almohade, se conforme (porque esa es la palabra que mejor define el hecho) con sacar una historia tan plana y justita en lo estilístico.
Los personajes tienen muy pocos recovecos (la mayoría, de hecho, no tiene absolutamente ninguno), pero creo que la mayor decepción es la conformidad narrativa. Hay párrafos escritos con tanta simpleza que ofenden.
Roa es un gran escritor y sabe hacer cosas mucho mejores, así que no me duele hacer críticas tan negativas. Lo que me duele es haberlo leído.
"Sin Alma", de uno de los mayores estandartes de la novela histórica patria, el aragonés Sebastián Roa, narra la historia de un personaje real, Simón de Montfort, un noble francés, líder militar de éxito y figura controvertida en la historiografía por sus métodos sanguinarios y crueles.
En esta osada novela el autor abandona la Hélade y la Península Ibérica, escenarios típicos de su producción literaria, y se traslada al conflictivo y belicoso Languedoc de principios del siglo XIII, escenario de la famosa Cruzada Albigense. De forma novedosa y casi heterodoxa, pero con la calidad narrativa y la capacidad de entretenimiento marca de la casa, Roa nos presenta una visión atípica sobre los principales hitos históricos de esta cruzada que se llevó a cabo contra los "cátaros" y que enfrentó a la Corona de Aragón y sus señoríos occitanos infeudados frente al Reino de Francia y los cruzados francos, adalides estos últimos de la voluntad papal.
En este atrayente contexto histórico se desarrolla "Sin Alma", un relato de perdón, redención, extremismo religioso y erotismo medieval. Una novela que además sirve como interesante reflexión sobre las consecuencias de nuestras decisiones y actos, la imposibilidad, en ocasiones, de volver atrás arrastrados por fuerzas que escapan a nuestro control y la importancia de creer en uno mismo y no rendirse a pesar de las múltiples adversidades. El ejemplo es la polémica pero a la vez inspiradora vida de Simón de Monfort: dónde empieza, qué consigue y cómo termina, su fortaleza, su tesón, su arrojo. ¿No conocéis su historia? Pues ya estáis tardando en leer el libro.
No voy a entrar en disquisiciones y valoraciones sobre los hechos históricos, actos y motivaciones de Simón de Monfort, la historia esta ahí y su consulta es accesible y pública; al fin y al cabo "Sin Alma" es historia ficcionada y Sebastián Roa, siempre riguroso, honesto y documentado, hace las aclaraciones pertinentes sobre el propósito, alcance y naturaleza de la obra en la nota histórica.
Como novela histórica "Sin Alma" es, por un lado, transgresora por la valentía de su planteamiento y enfoque, lo que es de agradecer en un género que tiende al anquilosamiento y a la repetición de esquemas; y por otro lado clásica al ofrecernos intrigas políticas y religiosas, giros de guion sorpresivos, escaramuzas esporádicas y batallas decisivas, traiciones y amores imposibles y apasionados, elementos típicos dentro del género. ¿Quieres descubrir un capítulo importante de la historia medieval europea de forma amena y divertida? Este es tu libro.
Nota: Ha sido muy interesante y enriquecedor leer "El Conquistador" de José Luís Corral después de leer "Sin Alma", una curiosa pero a la vez lógica combinación de novelas históricas que recomiendo.
Tras tres años encarcelado en Siria donde había ido como cruzado, soportando torturas diarias, Simón de Montfort se encuentra en la tesitura de seguir sometido o condenar su alma por salvar la vida. Pero esa condena le permite volver a sus tierras en Normandía. Una sucesión de desgracias, la mala fe de Juan Sin Tierra y la desconfianza de su rey Felipe Augusto hacen que entre en desgracia. Simón se une a la cruzada cátara del sur de Francia para redimirse y de paso hacer fortuna.
Nunca se cita la palabra "cátaros" y te hace dudar a veces si estás siguiendo la historia de esa cruzada o es otra que desconocías. Nunca se habla de ningún hereje, nadie ve herejes, no describen prácticas religiosas extrañas. El fanatismo católico está presente. Simón se deja llevar y acepta los actos violentos con escasa convicción, aunque él mismo nunca afirma haber visto un hereje. La violencia aumenta por ambas partes. El pestilente legado papal Arnaldo es considerado una santidad, hasta que muestra ser un hombre de carne y hueso con aspiraciones terrenales. Es entonces cuando Simón cambia su visión de la Cruzada.
Los personajes femeninos de Azalais y Alix de Montfort parecen contrapuestos, pero realmente son muy parecidas, dan rienda suelta a sus pasiones y la esposa de Simón se desinhibe para luego reprimirse y castigarse con penas y mortificaciones. Un personaje muy logrado y que engancha en sus apariciones es Pedro de Aragón, héroe en las Navas de Tolosa, pero que aquí se pone de lado de sus vasallos y deja de lado el compromiso con el Papa.
Frente a tanta violencia sin sentido está claro que al terminar el libro ves esa cruzada de otra manera, y la batalla de Muret también. El aspecto que menos me ha gustado son las descripciones de los largos asedios de tantas ciudades. Te deja igual que al principio en cuanto a que la historia es muy lineal, sin grandes sobresaltos ya que la violencia es constante. Salvo el final, si es que ya no lo conoces. Le doy un 7/10.
Simón de Montfort se ha llevado tres años prisionero y torturado en una mazamorra en el desierto sirio. Ahora ha conseguido la libertad y volver a Normandía, pero a un precio bastante costoso: ha condenado su alma. Cuando regresa a su ansiado hogar, Simón encuentra muy difícil adaptarse en un ambiente que ya cree que no le pertenece, sin mencionar su quebrada fortuna que amenaza con hundirle. Pero comienza una cruzada para acabar con los herejes del sur francés y Simón se alistará, con la esperanza de poder así redimirse.
El protagonista de esta novela es Simón de Montfort, un personaje real al que se le compara con el mismísimo Cid Campeador y que formó parte de la llamada "Cruzada Albigense", los famosos cátaros. Sobre el entramado histórico, este se va visto bastante recortado, no solo en hechos, sino también en personajes reales. Esto se ha hecho para agilizar y mejorar la trama. La trama gira en torno a temas religiosos, más tirando al fanatismo que a otra cosa (ya se sabe en la historia medieval como era todo). Al mismo tiempo, se ve de forma clara la vida del caballero medieval y un mundo cambiante, profundamente dividido y con una gran violencia.
Aunque es un libro bastante voluminoso, la pluma del autor es maravillosa. Es una obra muy bien escrita y con muchos detalles, donde nos narra tanto torturas como los propios dramas internos espirituales de los personajes. Esto genera dos aspectos. Por un lado, el lector podrá conocer muy bien los perfiles psicológicos y morales de los distintos personajes. Por el otro, podremos ponernos en sus pieles y empatizar con ellos en mayor o menor medida. Incluso tiene momentos impactantes, magníficamente descritos y desarrollados y muy visuales. Además, el final es bastante sorprendente.
Sebastián Roa nos rescata a Simón de Monfort,comparable al Cid en su fulgurante carrera militar, es un ejemplo medieval de gran guerrero y comandante eficaz, a pesar de todo denostado por la historia, y tachado de fanático y sanguinario. ¿Qué os puedo contar que no sepáis ya de mi amor hacía la pluma de Sebastián Roa? Pues que sin duda se está ante uno de mis escritores favoritos de novela histórica del momento . En esta ocasión Sebastián nos rescatará la figura de de Simón Montfort quien se uniría en 1209 al llamamiento papal de una cruzada contra los heréticos cátaros ( palabra que en ningún momento sale en este libro) en la llamada Cruzada Albigense. Simon Montfort a pasado a los anales de la historia como un ser cruel y sanguinario, pero en esta novela conoceremos a la persona y seremos nosotros los que al final juzguemos si esos apelativos eran o no merecidos. Como contexto histórico Sebastian reconoce en su nota de autor que está bastante simplificado pero que maravilla tanto de ambientación como de los personajes que en esta novela ya sea principales como secundarios. Como ya os podréis imaginar he disfrutado mucho de la extensión de esta novela que reconozco que en un principio me costó meterme en ella y lo tuve varios días parado, pero una vez que volví a retomar su lectura la he disfrutado machismo más que pensé cunando la comencé a leer. En conclusión, otra maravilla que sumo de Sebastián Roa y que recomiendo a todos los amantes de la una buena novela histórica y sobre todo por conocer a este personaje que la historia no ha tratado nada bien
Aunque en su nota final el autor aclara que no pretende rigor histórico en una obra de ficción, dice de frente que ha querido contar las cosas desde "el otro lado", es decir, justificar lo injustificable y negar las atrocidades históricas cometidas. Y eso duele. Sería lo mismo que hacer una novela de "ficción" negando el holocausto y mostrando lo bueno que era Hitler. No merece la pena la lectura porque más allá de ser una enorme ofensa para los que sufrieron la indecible crueldad de ese hombre (aquí minimizada) ni siquiera entretiene. Es una novela aburrida de leer que además desinforma peligrosamente a quien la lea sin saber cómo fueron las cosas en realidad.
La única pega que le pondría a esta novela es que por momentos, a partir de la primera mitad, la historia se puede llegar a hacer repetitiva. Pero, bueno, 700 páginas, bro. Está bien.
Un libro que se lee casi de un tirón, muy bien contextualizado, con unos personajes muy vivos. Ofrece una nueva perspectiva de la Cruzada albigense, marco en que se inscribe una historia de culpa, amor, erotismo y redención. Deseando sumergirme en una nueva aventura al más puro estilo Roa.
Opinión: durante siglos Simón de Monfort fue calificado además de por ser un gran guerrero como fanático, cruel y sanguinario. En esta obra Roa nos presenta al personaje desde otro punto de vista. A lo largo de la novela hay una pregunta que se repite: "Dónde están los herejes?" y yo, unos días después de terminar su lectura, sigo preguntándome lo mismo. He encontrado traiciones, brutalidad en ambos bandos. He encontrado culpa, fanatismo, miedo... He visto y confirmado como en nombre de Dios se han cometido y cometen los peores crímenes... Sin embargo leer a Sebastián Roa es un auténtico placer. Nos transporta a una época de la historia creando una ambientación y unos personajes que consiguen pierdas la noción del tiempo leyendo.
Muy recomendable. En esta magnífica novela, Sebastián Roa presenta como protagonista a Simón de Montfort, un personaje que suele aparecer como villano en multitud de historias.
«Caedite eos. Novit enim Dominus qui sunt eius.» «¡Matadlos a todos. Dios reconocerá a los suyos!» Frase atribuida a Arnaldo Amalric en el sitio de Béziers, en julio de 1209.
Pues me ha gustado mucho esta novela, primera que leo de este autor. Además, toca una época histórica muy interesante: la cruzada contra los albigenses (también conocidos como cátaros). La figura central es el infausto Simón de Monfort, cuya fama de inhumano y sanguinario le acompaña. Pero, ¿fue realmente así, o fueron las circunstancias y luego los que escribieron sobre él los que le dieron ese adjetivo? Sebastián Roa ofrece un personaje más ambiguo, donde los claroscuros dejan vislumbrar que todo no pudo ser blanco o negro, sino cargado de matices que muchos historiadores han tenido a bien no revisar.
Ellos mismos en sus diálogos ya dejan entrever que luchaban contra camaradas descarriados, pero no contra herejes (“herejes, ¿qué herejes?”). Aquellos “maleantes” no escupían ante la efigie de cristo, ni cometían las barbaridades que posteriormente se les ha supuesto. Pero el Papa y otros intereses del momento hicieron creer a todos que había que acabar con dicho maligno movimiento. Esta es una novela donde se pone todo en entredicho, con unos personajes muy bien perfilados y unos diálogos que resultan bastante creíbles, y están muy bien encajados. Me quedo con la entereza de Azalais de Boissezon, señora de Lombers. Con la corrupción inherente al legado papal, Arnaldo Amalarico (“¡matadlos a todos, que dios reconocerá a los suyos!”). Con la mojigatería de Alix, la esposa de Simón. Con el compañerismo de Lambert de Thury, lugarteniente del de Monfort. Todos personajes principales que encajan a la perfección en una trama creíble, muy bien presentada y sin el “happy ending” con el que muchas novelas históricas acaban endulzando a lectores ávidos de buenos cierres. Aquí no lo hay. Los que recordamos, aunque sea vagamente, cómo acabó la historia, verán que aquí acaba más o menos igual. El autor respeta esos términos.
El protagonista, Simón de Monfort, lo es por derecho propio. Personaje controvertido. Traumatizado por su experiencia en Siria, donde estuvo encerrado algún tiempo. Ha tenido que renunciar a sus creencias para recobrar la libertad. Ya con ella, las circunstancias le obligan a reclamar las posesiones perdidas. Diferentes reyes le harán cambiar de bando, hasta que surge el enemigo común de los renegados cristianos. Traiciones, horror y venganzas le obligan a tomar el camino de la violencia y la represión…… o quizás es tan sólo como nos lo han representado.
Novela histórica CON MAYÚSCULAS, sin histrionismos ni fantochadas. Respeta lo esencial sin inculcar idearios. Los albigenses aparecen lo justo, pero nunca retratados como tales. No hay prejuicios ni presunciones, no hay grandes buenos y grandes malos. Lo que hay es buena literatura y una historia muy bien contada. Al menos, así me lo ha parecido a mí, por la que la recomiendo abiertamente.
Este libro es fiel reflejo de la época histórica más negra de la cristiandad, cuando la iglesia ejercía un enorme poder basado entre otras cosas por una concepción de Dios como juez implacable que envía a los hombres al cielo o al infierno en función de sus méritos y pecados. Así la iglesia ponía y quitaba reyes, amenazaba con la excomunión, perseguía supuestos herejes, ponía en marcha la inquisición, amasaba poder y fortuna, movilizaba ejércitos para la guerra Santa contra los infieles o para otros fines.
Es el caso que describe el libro. Simón de Monfort, hecho preso en Tierra Santa renuncia a su fe para salvar su vida y así condena su alma. Arrastrado por la necesidad de redimir su alma se pone al servicio de la Iglesia para luchar contra los supuestos herejes del sur de Francia. En esta guerra acaba alcanzando grandes títulos y posesiones.
El libro está bien escrito, tiene ritmo e interés, pero me genera rechazo lo que se describe por lo que no me ha terminado de gustar mucho.
Aunque en su nota final el autor aclara que no pretende rigor histórico en una obra de ficción, dice de frente que ha querido contar las cosas desde “el otro lado”, es decir, justificar lo injustificable y negar las atrocidades históricas cometidas. Y eso duele. Sería lo mismo que hacer una novela de “ficción” negando el holocausto y mostrando lo bueno que era Hitler. No merece la pena la lectura porque más allá de ser una enorme ofensa para los que sufrieron la indecible crueldad de ese hombre (aquí minimizada) ni siquiera entretiene. Es una novela aburrida de leer que además desinforma peligrosamente a quien la lea sin saber cómo fueron las cosas en realidad.