Pan es el dios del todo, del miedo y de la risa. Medio divino, medio humano. Los griegos lo consideraban el señor del universo, pero también un sátiro colérico y lascivo. De su mitología nació Peter Pan y Fernando Arrabal lo adoptó como santo patrón de lo confuso y lo ridículo. Ernesto Castro se sitúa en esa tradición al tomar a Pan como metáfora de una época, la nuestra, que convulsiona entre el nihilismo irónico de las redes sociales y el pánico a la derecha iliberal de Marine Le Pen o Vladímir Putin. El autor vuelve sobre libros que nunca concluyó; artículos desperdigados por cajones, pen drives y revistas; prólogos, obituarios y diarios de lectura que ahora componen esta obra inédita. Un conjunto de palimpsestos, textos reescritos a lo largo del tiempo, que analizan la actualidad a partir de lo que murió en los últimos años: los sueños de los milénials y del 15M, los usos y costumbres de la pandemia, la masculinidad convencional, el posmodernismo filosófico, la dialéctica entre Madrid y Barcelona, la juventud y el abuelo materno del escritor. La prosa lúcida y mordaz de Ernesto Castro le convierte en uno de los ensayistas más pasmosos del presente. Véase el pulso literario y la ambiciosa estructura de esta obra, compuesta como una divertida torre de Jenga donde cada pieza soporta y a la vez desequilibra a las demás. O como dice Miguel de Unamuno en el prólogo, que lleva un siglo buscando el libro idóneo para prologar: «Si Dios nos toma el pelo a los hombres a lo divino, ¿no podemos nosotros, los hombres, tomarnos unos a otros el pelo a lo humano?».
Ernesto Castro es un escritor, pensador y sonámbulo milénial. Profesor de Estética en la Universidad Autónoma de Madrid, ahora culmina su 'Trilogía platónica', elabora su propio sistema filosófico (el «naturalismo genérico») y prepara una historia del pensamiento migrante en castellano y portugués (Iberografías). Terció en el 15M, completó una gira de conferencias por México y ha publicado media docena de libros de no ficción, el último de los cuales se titula '¡El gran Pan ha muerto! Palimpsestos todológicos'. Su tesis doctoral, la primera en castellano sobre el giro realista de la filosofía en siglo XXI, ha sido traducida al inglés por la editorial alemana Mohr Siebeck. Vive en Arganzuela, tiene novia, escribe poesía y busca agente literario, no necesariamente en ese orden. Regenta un canal de YouTube con más de 135.000 suscriptores, donde emite los vídeos de sus clases y conferencias. Quiere recorrer el camino de Santiago o volar a Guinea Ecuatorial; cualquiera de las dos le vale.
Más Castro para tu colección Castra. En definitiva, todos aquellos textos —y muchos más— que poco a poco van cerrando los hilos del pensamiento que forjó en su veintena y que en su treintena ha reescrito: «Ética, estética y política», «Otro palo al agua», «Memorias y libelos del 15M». Especialmente interesante su lectura de lo pánico, lo incel, lo (no) generacional y la reivindicación del barrio de Arganzuela. Aunque mi texto preferido, aquel que para mí justifica la existencia de este libro, es su diario de lectura y duelo de Marcel Proust. Una reflexión bellísima sobre cómo la lectura se entrecruza con la vida y viceversa, sobre lo obsesivo que puede llegar a resultar un buen libro, y sobre la somatización de la gran literatura. Lloré al leer esa parte porque nunca había visto así la ternura de Ernesto Castro. Porque nunca había imaginado que podía escribir de esa manera tan tierna. Creo, con todo, que este libro contiene una coctelera de registros, de anécdotas y de pensamientos, que ayudan a entender de dónde viene y hacia dónde va su pasión como escritor y como pensador.
Particularmente interesantes los capítulos dedicados a analizar lo que se cuece en "Sopa de Wuhan" y el diario de lectura de Marcel Proust. "Sopa de Wuhan" fue de los primeros "libros" que leí de filosofía, en plena pandemia cuando salió. Aquí le da bastante caña a les autores, sobre todo por ese intento de amoldar lo que está pasando a su sistema de pensamiento, sin entender mucho de virología y pandemias, tal y como él señala. El diario de lectura rompe el alma, tal y como suena. Sin gustarme Madrid, el capítulo que le dedica es bonito. No es el Castro de las mil y una notas a pie de página (en un momento del libro escribe sobre esto). Los obituarios filosóficos, un 10. Las secciones dedicadas a Le Pen y el terrorismo son interesantes, siendo este último bastante denso y detallista. No se queda en generalidades ni en quedabienismos (como Harari en 21 lecciones). Muy bien todo aunque mucho texto. Escribe muy a lo pop, con muchas referencias al Mundo de Hoy™. Se agradece porque si no fuera por eso, sería un tostón de libro.
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Más Ernesto Castro para los ernestocastrers. Eso sí, la primera parte se hace infumable si no dominas todos los autores del siglo XIX que le gustan a mí señor
He terminado este libro y siento que mi conocimiento ha aumentado una media considerable. Nunca un ensayo me había parecido tan altamente enriquecedor como este. El Gran Pan ha Muerto se sale de los ensayos tradicionales filosóficos para hacerse un lugar en solitario como algo totalmente novedoso dentro del genero. Mi primer encuentro con Ernesto Castro me ha dejado totalmente fascinado y maravillado, debo reconocer que no conocía al autor y este libro me llegó para darme cuenta de su envergadura como escritor del género.
La tremenda lucidez filosófica del autor hace que este libro sea un material de consulta. Son muchas las referencias, los ejemplos, los señalamientos y las citas, el autor se asiste con todos estos elementos y con estos elementos ha logrado desarrollar un libro totalmente interesante con un contenido intelectual increíblemente alto que te hace aprender, sin dudas estamos frente a una obra muy enriquecedora y esto me ha parecido fantástico.
Un libro compuesto por varias reflexiones, escritos filosóficos, textos escritos que han sido rescatados para darle forma y estructura a una obra que se divide en partes unas más interesantes que las otras y esto hace que el libro se disfrute en compañía de una narrativa muy catedrática y pulida. Este libro tiene muchas cosas a su favor y por eso quiero mencionar algunas muy resaltantes, y es que a pesar de ser un libro con altas cargas de filosofía, no es pesado a la hora de leerlo, por el contrario se disfruta mucho. Los términos utilizados por el autor para escribir este libro han sido realmente acertados, en todo momento la fluidez de la lectura se hace presente. Este libro es de tomar apuntes, de marcar, puntualizar y extraer fragmentos que sirven para debate, en fin es un libro que vale la pena.
Esta colección de ensayos pudiera parecer, al inicio de su lectura, una amalgama de textos sin destino pero a medida que te adentras entre sus páginas descubres que estás navegando ya hacia algo que trasciende el momento presente ó el todo en el pensamiento de una “generación”.
Puedes reconocerte en los ecos de eventos propios y ajenos, saludar (con el autor) a sus referentes eruditos y mundanos en anécdotas más o menos públicas por comunes o por mediáticas. Y aún así, sin caer lo vulgar de lo íntimo estás donde estuvo y donde narró alguien que tuvo algo interesante que contar. Y tú, como lector sólo puedes sonreír y recordar que: ¡el gran Pan ha muerto!
He disfrutado y mucho, sin un orden en particular (ó quizás sí), de las siguientes secciones: IV -El abecé de…-, II -Dos ciudades-, III -¿Por qué…-, II -El pan de cada pandemia-, I -Preludio-, 0 -Epílogo-.
Ernesto es... Ernesto, jajajajaja, disculpen partir así Pero quienes ya hemos conocido un poco al autor sabemos a que vamos cuando decidimos embarcarnos en otro libro suyo
Destaco de manera especial el apartado de "El Abecé de...", que esta muy bien logrado y que logra ser un poco más interesante para el lector no hispano, aunque "Hacia una teoría general del aplauso" no se queda atrás, así como la mayoría de los textos, que logran plantear de manera "pop" algunas cuestiones filosóficas bien interesantes
Ha estado bien. Una cosa similar a 'Dysphoria mundi' pero cada uno por su lado pero con una misma búsqueda de la originalidad. Quizás Preciado más constructivo y Castro más irónico y sarcástico. Cada uno a lo suyo. La cuestión es que es un libro entretenido.