The Last of Us es una de las sagas de videojuegos más celebradas tanto por crítica como por público desde el lanzamiento de la primera parte en 2013. La relevancia y el protagonismo que ha adquirido se reflejaron con el lanzamiento de la segunda parte, que vio cómo el título se veía arrastrado al debate sociopolítico, así como en la serie que HBO está produciendo, y en la que está participando Neil Druckmann.
En ¿Quedará algo de nosotros?, Daniel García Raso disecciona la obra de Naughty Dog a partir de una pregunta lanzada a la realidad de nuestro presente, como es qué iba a quedar de nuestra moral, de nuestro comportamiento, de nuestra cultura, si se produjese un apocalipsis como el que sucede en el juego. Y lo hace repasando el proceso de desarrollo y la historia de la saga, analizando su narrativa y sus elementos videolúdicos y conectando lo que ocurre en la ludoficción de Ellie, Joel, Abby o Tommy tanto con la historia de Estados Unidos y del mundo como con algunas de las preocupaciones más apremiantes y de rabiosa actualidad de la ciencia, la moral, de la sociedad y de la actualidad de la cultura del videojuego que han requerido nuestra atención en este casi primer cuarto del siglo XXI.
¿Quedará algo de nosotros? es un ensayo en el que convergen la crítica cultural, los Game Studies y la mirada molesta hacia un mundo y una civilización que están cada día más empeñados en olvidar la empatía.
Empiezo esta reseña casi citando a Joel en The Last of Us: Parte II: "no se como empezar" mientras suena "True Faith" en mi ordenador. En este ensayo sobre la obra de Naughty Dog, Daniel García Raso desgrana ambos títulos, así como "American Dreams" de una manera impecable. No solo se analizan los aspectos habituales de un videojuego como son la jugabilidad, el aspecto técnico o su duración, para eso ya están los análisis previos a los lanzamientos. Así pues se da paso al proceso creativo del mismo, el cual resulta muy interesante, pues cuando jugamos muchas veces pasamos por alto las influencias del equipo a la hora de crear el juego y considero que es muy interesante conocerlas, especialmente si hemos disfrutado de la historia que nos cuenta. Pero para mí, la esencia de esta saga son sus personajes y como conviven en un mundo para el que no estaban preparados.
Mientras lo leía no podía evitar recordar mis sensaciones para según que momentos, especialmente con Parte II. Que saliera en plena pandemia de COVID-19 contribuyó a ello, fue una época especialmente complicada para todos y cuando lo inicié los mazazos emocionales dolían el doble. Todavía recuerdo una secuencia en la que me temblaban las manos sujetando el mando, donde me quedé totalmente petrificado, justo cuando tenía que huir. En otra secuencia me llevé las manos a la boca porque no daba crédito a lo que estaba pasando. He jugado a muchos juegos a lo largo de mi vida, pero pocos me ha hecho reaccionar de esa manera. Y es ahí cuando piensas en los personajes, y que el autor reflexiona sobre ellos de forma inteligente. Hasta el momento del inicio del brote tu vida es más o menos monótona: te levantas, desayunas, trabajas, estudias, sales con tus amigos, ves una película, planeas tu boda con tu pareja, y entre medias escuchas en las noticias que una nueva enfermedad ha aparecido, pero no le das demasiada importancia y continúas con tu vida hasta que una noche te suena el teléfono y alguna voz familiar asustada te pregunta si estás bien. Tú no lo sabes, pero tu vida acaba de dar un giro de 360º. Y eso le pasó a Joel, a Tess, a Tommy. Sus vidas se ven truncadas, así como su salud mental, la vida se hace prácticamente inviable, y aquí es donde entran en juego los infectados por el Ophiocordyceps unilateralis y otros humanos.
En el ensayo se deja claro que estamos ante unas entregas humanas deshumanizadas, el título del mismo nos lo dice bien claro. La evolución de los personajes los lleva a tomar decisiones morales que podemos decir que son cuestionables. Lo hacemos así, lo vemos de esa manera porque no estamos, y que espero que nunca pase, contra las cuerdas. Los estados militares de la FEDRA, el fanatismo religioso de los Serafitas que considera que la pandemia es un castigo divino, la homofobia y la represión al colectivo LGTB o la discriminación son algunos de los temas que abordan, y lo hacen con una crudeza que da realmente asusta, y asusta porque en un mundo donde no hay corredores, chasqueadores o hinchados ya existen estos problemas. ¿Qué pasaría entonces cuando los recursos escasean? ¿Dónde los grupos extremos rigen el día a día? Y sin embargo, entre tanta oscuridad siempre hay un rayo de sol. Para Joel lo es Ellie, para Abby es Owen.
He disfrutado de esta lectura porque The Last of Us crea debate, al que siempre estoy dispuesto a hablar con cualquier persona. Por último solo puedo añadir una cosa:
Si lo has jugado (The last of us), lo disfrutarás. Si no, lo disfrutarás igualmente y te dará ganas de jugarlo. Una reflexión súper interesante sobre nuestra humanidad.