“El mundo de Joaquín es real y matizado porque surge de la melancolía para desembocar en los impulsos irónicos. El vitalismo de sus consignas procura darle la vuelta a los relojes y a las palabras. Cuando camina, lo mismo que cuando baila, no hace otra cosa que soñar con los pies, perseguir en los horizontes de la len
Joaquín Ramón Martínez Sabina (Úbeda, Jaén, España, 12 de febrero de 1949), conocido artísticamente como Joaquín Sabina, es un cantautor, poeta y pintor español; se trata de una de las figuras más destacadas de la música contemporánea española.
Ha publicado diecisiete discos de estudio, cinco en directo y tres recopilatorios y colaborado con distintos artistas cantando dúos y realizando otras colaboraciones. Se estima que ha vendido más de diez millones de discos y también ha compuesto para otros artistas como Ana Belén, Andrés Calamaro o Miguel Ríos, entre otros. Los álbumes en directo son grabaciones de actuaciones en las que ha intervenido en solitario o junto con otros artistas: La mandrágora (1981), junto a Javier Krahe y Alberto Pérez; Joaquín Sabina y Viceversa en directo (1986), junto a la banda Viceversa; Nos sobran los motivos (2000); Dos pájaros de un tiro (2007) y La orquesta del Titanic (2012), junto a Joan Manuel Serrat. En su faceta literaria ha publicado nueve libros con recopilaciones de letras de canciones o poemas publicados en el semanario Interviú.
Qué más se puede decir.... Es Sabina. El menos previsible en sus poemas, el que siempre da una vuelta de tuerca a la obviedad, a la moral, a la cotidianeidad, a la 'realidad' y a la mentira. Sonetos cargados de impensables metáforas, de proverbiales absurdos y de engañosas certezas que demuestran por ejemplo que, "por mucho pájaro que se tenga en la mano, hay ciento volando en el aire" o que en verdad hay (por lo menos) cien caminos "que no llevan a Roma"
En este compendio de sonetos tenemos a un Sabina vivo, tanto como en sus canciones; sonetos irónicos, sinvergüenzas, cargados de metáforas risueñas y de geniales juegos de palabras, dando de vez en cuando esquinazo a una realidad pobre y estancada; finalmente mejorada con las letras. La certeza con la que dispara en muchos de estos versos hacen a uno asentir, en parte por lo real de la situación, en parte por la forma que este tipo le da a todas ellas.
Está claro que a Sabina se le dan mucho mejor las canciones que la poesía o quizá es que deje las mejores letras para cantarlas. Aunque hay 5 o 6 poemas que me parecen espléndidos, el libro es demasiado repetitivo, solo utiliza sonetos y en la gran mayoría de los poemas se dedica a hacer juegos de palabras y rimas que no me dicen nada. No se nada de poesía, pero a veces creo que limitarse a una estructura métrica puede repercutir negativamente en lo que se quiere expresar, otras veces es al contrario. Quizá Sabina tenga que probar a hacer otra cosa que no sean sonetos y rimas musicales.
Demasiado repetitivo. Está bien tener un estilo definido, el mismo que sus canciones, pero hecho en libro queda demasiado homogéneo y termina perdiendo el sentido de lo que dice.
Ciento volando de catorce es como deja ver el propio título una colección de 100 sonetos del cantautor conocidísimo Joaquín Sabina. La propuesta a mi juicio resulta algo arriesgada, no porque escribir sonetos suponga una dificultad añadida o porque sea un cantautor metido en poesía (aunque ciertamente empezó antes en la poesía para pasar posteriormente a la canción de autor). El problema llega cuando se fija un número concreto de poemas a escribir (o a publicar pues desconozco si se trata de una selección de 100 poemas suyos que publicó en este poemario o si por el contrario son 100 poemas escritos a propósito del mismo). Sea como sea, cien se queda en un número demasiado grande, quizá incluso cincuenta también lo sería y, pese al magistral uso de las palabras que caracteriza a Sabina los poemas se vuelven repetitivos, monótonos y dan la sensación de estar leyendo el mismo repetidamente una y otra vez. Quizá en este caso sí que valía más pájaro en mano que ciento volando.
Sabina muestra en estos poemas parte de su ser más canalla, esto supone andar continuamente en una cuerda floja entre el poema magistral más mordaz, irónico y excelente posible y un poema simplemente vulgar, obsceno y machista donde los haya.
Sin embargo, el libro se salva sin duda gracias a algunos muy buenos poemas (no son muchos pero los que son son geniales) y a un fabuloso prólogo del poeta Luis García Montero que es un poema de por sí.
Sabina es un personaje que no requiere presentación. Conocemos su faceta como cantautor y compositor, pero poco o nada sabemos de su poesía. Ante esta ignorancia salió en contraposición la duda, la intriga que me llevase a describir aquel apartado creativo del genio, descubriendo un mundo completamente ajeno a lo que mostraba ser en canciones como 19 días y 500 noches. Los sonetos que recopila este poemario no tienen la fuerza y claridad digna de Sabina. Es un genio apagado, cumplidor con el papel y la edición. Se encuentra su filosofía impresa, sus andanzas y amistades de bar y bohemia, los espectros de musas y cenicientas de esquina, pero sin la emoción que da la vida. Quizá fue un error publicar estos poemas después de su etapa depresiva y supuesto retiro de los escenarios. De algo estoy seguro: La creatividad máxima del autor se ve en sus canciones, que son versiones depuradas y corregidas de sus poemas. Así es la cosa.
Aunque los sonetos tienen los mismos recursos poéticos y los mismos temas que las letras de sus canciones lo cierto es que “Ciento volando” no va a estar entre mis libros de poesía favoritos. Hay algunos poemas bonitos (“Puntos suspensivos”es genial), de vez en cuando aparecen frases de las de anotar y los juegos de palabras son buenísimos pero sin duda prefiero sus canciones (Por cierto reunidas en la obra “Con buena letra”).De todos modos vale la pena leerle.
Algo que siempre me ha gustado de su obra es que te invita a aprender constantemente porque sus miles de referencias a la cultura tanto popular como la "Cultura" hace que no te quede otra opción. Aún así siento que necesito muchos más conocimientos de todo para llegar a comprender del todo los poemas.
(El apartado de los toros y toreros 🫠)
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Le he puesto cuatro estrellas, pero le pondría un 4,5.
Es un poemario precioso que recoge la esencia de Sabina con guiños a sus canciones. Conforme avanzaba el poemario lo he ido disfrutando más. Es totalmente un genio y un gran poeta.
Me gustaron los capítulos de "Quien lo probó lo sabe" y "Benditos malditos/Malditos Benditos". El resto... ni fu ni fa. Es Sabina y es "su" libro. Me gustan más sus canciones.