Es un conjunto de relatos brevísimos, pero muy entretenidos, donde la escritora va haciendo uso de su bella e impecable narrativa y nos muestra fragmentos de todo el bagaje cultural que posee.
En estos relatos, Vallejo nos comparte un poco de mitología griega y romana; grandes filósofos como Séneca, Safo, Platón; oradores famosos como Cicerón, etc. Transporta todo esto al presente y hace una especie de comparación entre los dos tiempos, resultando en una suma de mensajes poderosos y en un engrandecimiento de nuestro horizonte cultural.
Irene logra, mediante estas voces del pasado, hacernos reflexionar sobre nuestra vida presente y darnos cuenta de que los planteamientos que pueden llegar a intrigarnos hoy, han sido ya debatidos desde hace muchos siglos.
Me deja pensando en nuestra humanidad tan cíclica, me conecta con ese pasado, que como amante de la historia y la mitología, me hace sentir más cercana a todo este mundo que no me tocó vivir, pero que gracias a escritores como ella puedo sentir cerca.
Irene Vallejo ha sido, para mí, un gran descubrimiento del año pasado, no me canso de recomendarla y no hay suficientes adjetivos para describir la belleza con la que escribe. Estoy segura de que voy a estar releyendo sus obras durante mucho tiempo.