Este es el cuarto libro que leo de la autora y ha llegado a mis manos por un regalo de parte de una persona que no sabía que ya tenía cierto gusto por ella, imagino que porque le recordó a mí y la verdad es que yo también me recuerdo, en las formas y los contenidos. Hasta el punto de preocuparme por cómo pueden estas personas haberme identificado o hasta dónde.
La verdad es que comencé leyendo con reticencia. Pasa mucho, me pasa mucho. Esto no deja de recordar a los dos primeros libros de Alejandra Remón, que disfruté mucho, pero más cotidiano en el sentido que pretende tener una forma más de diario (lo es) y esta parte más suelta e intíma al principio te es un poco ajena. De repente entras en la vida de alguien y tienes que cogerle el sentido, el cuerpo, la temperatura a su narrativa vital y pasa igual que cuando conoces a alguien. Entonces mi lectura al principio era un poco fría, pero cuando iban pasando los días (las páginas) me iba inundando más y cada vez desdibujaba más su vida y la mía. Los puntos comunes se hacían con todo y los sentimientos iban y venían.
La verdad es que es un libro que me ha gustado leer. El concepto del azul y las cianotopías que contiene (y de las que yo he disfrutado creando recientemente), además de fotos teñidas por el azul, me parece que le da un contenido significativo en sí mismo. Es atmosférico, pero también es cierto que para mí este libro tiene menor peso visual (aunque parte del mensaje del texto está soportado y reforzado con ciertas imágenes escogidas).
Es un libro bonito y tiene su parte esperanzadora con fuerza vital, pero creo que para mí gana la triste, al final es un libro blue. A veces te gusta verte acompañada en ciertas experiencias, que eres humana como billones más.
''Vivirlo todo. No hasta que duela. Sino hasta que deje de doler.''
Gracias, Alejandra.