En Sandaili, una humilde ermita excavada en la roca, ha aparecido el cuerpo mutilado de una mujer asesinada mientras practicaba un antiguo rito de fertilidad. Su torso ha sido abierto y vaciado y las manos han sido colocadas a ambos lados de su abdomen en actitud de entrega. La escena reproduce, con macabra exactitud, las figuras de los apóstoles que Oteiza esculpió en la fachada de la basílica de Arantzazu. Las pruebas señalan que alguien realizó una copia de su rostro en el momento de su muerte.
Un peligroso asesino ritual ha nacido al abrigo de las verdes montañas que guardan desde tiempos inmemoriales los mitos y las leyendas de los vascos. Un enclave aislado, moldeado por el agua que ha dejado sus cicatrices en forma de desfiladeros majestuosos y profundas cuevas. Ane Cestero y la Unidad de Homicidios de Impacto emprenderán un viaje a las entrañas de la tierra donde se oculta lo más oscuro del alma humana.
Dice la sinopsis: En Sandaili, una humilde ermita excavada en la roca, ha aparecido el cuerpo mutilado de una mujer asesinada mientras practicaba un antiguo rito de fertilidad. Su torso ha sido abierto y vaciado y las manos han sido colocadas a ambos lados de su abdomen en actitud de entrega. La escena reproduce, con macabra exactitud, las figuras de los apóstoles que Oteiza esculpió en la fachada de la basílica de Arantzazu. Las pruebas señalan que alguien realizó una copia de su rostro en el momento de su muerte.
¿Qué me ha gustado del libro?
La portada. Muy bonita, le hace honor a los paisajes que se describen.
El guiño a uno de los libros de Mikel Santiago.
La ambientación en el entorno de Oñati y Aránzazu, que es magnífica. Lo que más destaco de toda la novela. Muy visual. Es indudable que el autor conoce los lugares que describe, pero no se queda solo ahí, transmite sensaciones y esa atmosfera tan especial que poseen las localidades del País Vasco.
La trama, sin ser novedosa, está bien articulada. El ritmo sostenido y sin altibajos; es entretenida y se lee bien. Sitúa los hechos en mayo del 2021, en medio de la pandemia y sus restricciones. La investigación que llevan a cabo Ane Cestero y el resto del equipo de la UHI es correcta. Nos ofrece pistas falsas, quizá demasiadas, que nos llevan a sospechar alternativamente de unos y de otros. Entre los capítulos dedicados a descubrir al culpable, se intercalan otros, en forma de diario, relatados por el propio asesino desde su infancia hasta el momento en que comenzó a matar.
Los personajes cumplen con lo que se espera de ellos en este género. Correctos sin más.
El final, coherente. Sin sacarse conejos de la chistera, encaja las piezas y cierra bien.
¿Y qué me ha gustado menos?
Tengo sentimientos encontrados con la forma en que se desvela al culpable. La novela, en ese intento de despistar al lector, ofrece siempre varias posibilidades entre los distintos personajes para cada circunstancia que puede conducirnos a desvelar su identidad. Hasta ahí correcto. El problema es que, sobre el culpable, nos da un único indicio (que lo pone en evidencia sin que haya duda posible, es cierto), pero hasta ese momento, que no llega pronto, nada que lo conectase con las otras pistas que se iban presentando. Entre las distintas opciones que ofrecía nunca aparecía él, cosa que no termina de convencerme.
En conclusión. Un thriller correcto, de trama entretenida y magníficamente ambientado. Recomendable a los amantes del género.
Tercera parte de la trilogia. Me ha encantado pero es que no soy objetiva con este autor.
Esta vez nos vamos al entorno de Oñati y Aranzazu. Unos asesinatos rituales llevan a Centeno y el resto de compañeros a ese enclave rodeado de montañas. Con aportaciones de la cultura vasca y alguna leyenda se lleva una investigación contrarreloj para evitar más asesinatos. Te lleva a dudar de vacios personajes de la historia hasta el giro final.
Con guiño a Mikel Santiago y su Deabruak (me ha encantado). La vida personales de los protagonistas es una continuación del libro anterior; recomiendo por ello seguir el orden para no destripar tramas.
Deseando que llegue otro libro y conocer otro entorno natural, la historia personal de los protagonistas y una investigación que engancha.
La novela elegida en el Club de lectura Se ha escrito un crimen para leer en abril es Alma negra de Ibon Martin (el cuarto de la saga Ana Cestero). Había leído los dos primeros (mi favorito sigue siendo el primero: La danza de los tulipanes), pero aún tenía pendiente el tercero: El ladrón de rostros.
Ibon Martin nos lleva esta vez a Oñati, vuelve a presentarnos a muchos sospechosos sobre los que dudar y esconde a la perfección al culpable para sorprendernos al final.
Muy entretenida. ¡Comienzo ya Alma negra! Conociendo a Ibon fijo que el lunes sí estaré para comentar con los compis del club de lectura la meta del 75%.
La novela está ambientada, al igual que las dos primeras de la serie, en un pueblo del País Vasco. La historia nos lleva a mayo del 2021, dos años después de la anterior investigación de la Unidad especial de Homicidios de Impacto.
La ambientación está muy lograda y transmite muy bien la forma de vida de las gentes de Oñati. Se respira la tranquilidad del entorno, aunque el autor la rompe metiendo a un asesino en serie en tan bucólico lugar.
Ame esta ocupada desalojando un parque, por exceso de aforo, cuando recibe el aviso de que se reúne de nuevo el equipo. La pobre mujer ya tenía ganas de regresar al trabajo policial de investigación y dejar de perseguir a gente por no ponerse la mascarilla.
La narración es en tercera persona, pero tenemos varios capítulos en primera que nos permiten conocer mejor al asesino.
Al equipo ya lo conocemos de entregas anteriores y es un placer volver a verlos, y los nuevos personajes son muy interesantes. Aunque en esta ocasión los acompaña Madrazo, Ane sigue corriendo riesgos y llevando la voz cantante.
Me ha hecho gracia encontrarme con un personaje de otro autor. Lo reconocí de inmediato aunque su aparición es breve. La inclusión está bien hecha y no desentona. No desvelo el nombre para que lo podáis descubrir por vosotros mismos.
El caso que investiga la UHI es muy interesante, aunque complicado para ellos. Hay múltiples pistas y varios sospechosos que, junto a los capítulos cortos, nos mantendrán enganchados. Es de lectura ágil y sencilla, y también altamente adictiva.
La novela me ha tenido enganchada tres días en los que no podía parar de leer. Me ha encantado sospechar de unos y de otros, también he disfrutado haciendo teorías que luego tenía que desechar para elaborar otras. No acerté con el culpable aunque, al menos, era uno de mis sospechosos.
Aunque toca esperar, estoy deseando que se reúna de nuevo la UHI para acompañarlos en una nueva investigación, y también para saber cómo evolucionan sus vidas. Os animo a leer la serie de Ane Cestero si no lo habéis hecho ya.
Con sus novelas anteriores Ibon Martín se coronó como uno de los reyes del Euskal Noir, y con esta última entrega de la serie protagonizada por Ane Cestero viene a revalidar el título.
El asesinato de una mujer en la cueva de Sandaili mientras practicaba un ritual de fertilidad es el punto de partida del nuevo caso de la Unidad de Homicidios de Impacto. El cuerpo, abierto en canal y vaciado de todas sus vísceras, reproduce las figuras de los apóstoles esculpidos por Oteiza en la facha de la Basílica de Arantzazu. Un asesino ritual pondrá en jaque a Ane y su equipo, en una investigación que se verá complicada por el coronavirus y las restricciones sanitarias.
Tras un impactante arranque de esos a los que Ibon nos tiene acostumbrados, la historia echa un poco el freno, pero sin llegar a decaer el interés en ningún momento, ya que el escenario que plantea, tanto en sentido literal como al que se debe enfrentar la UHU debido a la pandemia resultan tremendamente atractivos.
En esta ocasión deja el mar y la costa vasca de lado para llevarnos al interior de Euskadi, a las montañas guipuzcoanas y sus mitos, leyendas y supersticiones, que tan bien casan y tanto juego dan en la trama. Martín tiene la capacidad de hacer sentir al lector parte del escenario que describe, pudiendo casi percibir los olores, el frío o las sensaciones que experimentan los personajes. Oñati, la Basílica de Arantzazu…no conozco ninguno de esos sitios, pero la novela ha hecho que los añada a mi lista de viajes pendientes.
Las localizaciones ofrecen múltiples posibilidades a nivel de trama, y el autor lo aprovecha con creces. La Escuela de Pastores, las abejas…no solo sirven para crear subtramas, sino para mostrar cómo sigue siendo la vida en la zona.
El ambiente opresivo, oscuro y aislado que proporciona el escenario se ve incrementando gracias al COVID y el confinamiento perimetral al que se abocado el pueblo en que se producen los crímenes.
Me resultaron muy interesantes las relaciones que se pueden establecer entre la situación sanitaria de ese momento, el miedo que provocó el virus y ese miedo a saberse encerrado en el pueblo con un asesino sin posibilidad de salir. Me gustó que el autor incorporase a la historia algo que todos hemos vivido y que, por tanto, podemos entender a la perfección.
Los personajes habituales están de vuelta, y seremos testigo de los cambios que la pandemia ha ocasionado en ellos. Madrazo adquiere en esta ocasión mayor protagonismo, lo que provocará que Ane vea un poco amenazada su figura como líder del equipo. A priori Ane puede parecer una “antiertzaina”, pero a lo largo de estos tres libros hemos visto de dónde viene y la evolución que ha experimentado, lo que hace que aunque sus métodos a veces no sean demasiado ortodoxos y puedan parecer fuera de lugar, adquieran ahora todo el sentido.
Un noir con una historia fantástica y una ambientación espectacular, en la que la tranquilidad de un escenario en apariencia idílico, se verá rota por un asesino ritual con un modus operandi de lo más curioso.
Deseando leer ya un cuarto caso de la Unidad de Homicidios de Impacto.
Sigo a Ibon Martín desde su anterior saga, protagonizada por Leire Altuna y siempre he disfrutado mucho con sus libros. Esta historia también me ha gustado mucho y me ha tenido muy intrigada hasta el final. Para mí una de las mejores 📖👌
Otro más de Ibon Martín, que no falla. Esta vez nos traslada a un pueblo aislado en los montes del país vasco, con una forma de vida que se nos va y una inmersión en la mitología de la zona. Me lo he leído en un pisplás, es muy fluido y la trama está bien hilvanada, como nos tiene acostumbrados Ibon. Sin embargo, estoy un poco harta de la Cestero, se agradecería ya un reset de personajes.
En esta tercera entrega de la serie protagonizada por la inspectora Ane Cestero comenzamos con un asesinato brutal en una localización muy significativa y una firma, el cuerpo está mutilado, destripado y con las vísceras en otro punto del emplazamiento, si no se dan prisa el asesino no parará.
En medio del caos producido por una época de confinamiento Ane y su equipo tienen que encontrar al asesino a contra reloj.
La ambientación de este libro es uno de sus puntos fuertes, muy bien descritos y muy curiosos, además de tener mucho que ver con la investigación, el escenario es muy importante para conseguir la resolución.
Los personajes… Ane Cestero es un personaje que me encanta pero esta vez algún secundario me ha sacado un poco de quicio.
Especial mención al guiño que el autor hace a Mikel Santiago, me ha encantado encontrarme con el cameo de un personaje de una se sus novelas. Son dos auténticos cracks en esto de inventar crímenes en el norte.
La resolución del caso no me ha volado la cabeza como en las anteriores entregas, pero aun así sospeché de todos entonces no era difícil que fuese une de elles!
Qué gran libro!! Hay que decir que Cestero y su ambientación son excelentes desde la primera novela “La danza de los tulipanes” hasta esta última. Conforme lees te encuentras en esos paisajes y con esas gentes. Para recomendar siempre. Entretenimiento asegurado.
Es un libro correcto, entretenido sin más. Distinta historia y escenario, pero más de lo mismo. Creo que este autor escribe muy bien, pero que debería trabajar más la trama.
En esta ocasión, @ibonmartinescritor nos lleva hasta Oñati, a la cueva de Sandaili. Allí seremos testigos de un cruel asesinato, donde el cuerpo será vaciado simulando a los apóstoles de Oteiza que adornan la basílica de Aránzazu. El equipo de Ane Cestero se traslada al bonito interior guipuzcoano a tratar de resolver el caso, con el mínimo número de víctimas posible. Todo esto, en plena pandemia y con cierre perimetral de la localidad incluido.
Una vez más, Ibon Martin nos hace devorar sus páginas con un lenguaje bonito, incluso en las escenas más escabrosas. Es un gusto leer todo lo que escribe.
Con este autor, y este libro en concreto, no puedo ser objetiva. Me ha llevado a mi zona de confort y me he dejado conquistar. Ha mezclado supersticiones, creencias en el más allá y el más acá, leyendas ancestrales y un poco de historia en un enclave que hipnotiza y seduce como es Oñati, Araoz, Aranzazu, Urbia... naturaleza en estado puro. Esperando la siguiente ubicación de su próxima novela. Zorionak, Ibon.
Una novela que te atrapa en una atmósfera verde, rural y bella, cargada de leyendas y tradiciones que se mezclan con un aire criminal que va ensombreciendo el ambiente y a sus gentes. Una carrera contrarreloj del equipo de la UHI para averiguar y detener a quién ha quebrantado la calma de Oñati.
El autor sabe dónde poner la tensión y dónde aplacar los nervios. Juega con todas las pistas y las va mezclando conforme avanza la trama para llegar a un final que sorprende y encaja.
Este libro ha sido mi reconciliación con Ane Cesteros. Sigue siendo ella, pero más real, más creíble, o por lo menos para mí. Me ha encantado el protagonismo de Madrazo en esta nueva entrega, Aitor en sí línea y algo menos Julia. Pero sin duda, forman un equipazo, como en cualquier casa, tiene que haber de todo.
La danza de los tulipanes y las horas de las gaviotas son sus antecesores. Recomiendo leerlos en orden para no perder hilo y no nadar perdido. Una saga que promete mucho y que creo que da para unos cuantos libros más.
Es policial,es thriller y noire,la combinación perfecta para amantes del género. Ahora sí, Ibón Martín ha conseguido cautivarme.
Detective Ane Cestero wordt opgeroepen omdat er een gruwelijke vondst is gedaan: in een grot is het zwaar toegetakelde lichaam van een jonge vrouw gevonden.
De scène wijst op een ritualistische moord, en verraadt van alles over de intenties van de moordenaar. Ane en haar team moeten op jacht naar de dader, en snel. Ze vermoedt dat de moordenaar niet ophoudt na dit eerste slachtoffer…
'De schreeuw van de bergen' is het derde deel van de serie met Ana Cestero in de hoofdrol, maar is ook prima als losstaand verhaal te lezen.
Deze keer wordt je meegenomen naar de bergen en het verhaal begint meteen met een heftige proloog. Je leest vanuit de vrouw die niet veel later dood wordt aangetroffen. Ze is gruwelijk aan haar eind gekomen en de vondst van het lichaam wordt in details beschreven.
Het lijkt erop dat deze moord in verband staat met een ritueel motief. Cestero wordt samen met haar collega's op de zaak gezet en niet veel later valt er een tweede slachtoffer...
Ik vond dit een interessante setting. Het speelt zich in een apart gebied (heiligdom) af, dus de sfeer is ook erg mysterieus. Er komen wel behoorlijk wat namen op je af en religie speelt ook een grote rol in dit verhaal.
Er zijn ook hoofdstukken die je vanuit de dader leest. Dat maakte het verhaal ook interessant, omdat je dus totaal geen idee hebt wie diegene is. En wat zijn de motieven van de dader?
De moorden vond ik goed beschreven. Ik hou best wel van gruwelijke omschrijvingen en daarvan zitten er dus wel een aantal fragmenten van in dit boek.
Misschien dat ik het heel af en toe een beetje langdradig vond en ook waren de namen van de verschillende personages soms een beetje lastig, maar de sfeer vond ik wel prettig.
Dit was overigens mijn eerste kennismakking met deze auteur en het is mij goed bevallen. Ik denk dat ik dus wel de andere/komende delen ook ga lezen.
Ik wil @xanderuitgevers heel erg bedanken voor dit recensie-exemplaar!
Tenía abandonada a la agente Ane Cestero y se lo debía.
Me ha gustado mucho, muchas vueltas y revueltas, sospechas, posibilidades y al final ... si lo quieres saber léelo, vag@, no te voy a desvelar un final tan currado porque sí, ¿ no crees ?
No, en serio, un buen final, cosa muy de agradecer.
Termino este libro con la sensación de que es más "acertado" de los tres que he leído de este autor, todos ellos de la inspectora Ane Cestero. El primero me pareció que empezó muy bien y se fue desinflando, con el segundo no llegue a conectar del todo en ningún momento, demasiado enrevesado en ocasiones, y es con este tercero donde creo que ha encontrado un buen equilibrio durante toda la historia.
Me ha gustado la ambientación y he notado que conocía bien los parajes por donde ha puesto a caminar a sus personajes. Los protagonistas cumplen bien con su papel, aunque no creo que sean super carismáticos. Todo cumple con su papel dentro del género en el que se enmarca la obra, sin lograr evitar los clichés del mismo.
Lo que menos me ha gustado ha sido el romance de la protagonista: muchos sentimientos en pocos días, por decirlo de alguna manera. Y sobre todo me ha molestado un poco que en su afán por esconder al malo ha ido sembrando pistas falsas: Si dejaba ver que el culpable tenía conocimientos de electricidad, a continuación señalaba a uno con conocimientos similares; si el malo tenía una cicatriz, enseñaba a alguien con esa característica,... Y todo para despistar, porque al final del culpable real no deja entrever nada. No es necesario esconder al culpable hasta el final, pero si deseas hacerlo, me parece tramposo hacerlo de esta manera.
Con todo una novela recomendable, de las que termina encajando todo sin saltos de fe o increíbles malabarismos.
El libro es tremendamente descriptivo, pero desde mi punto de vista lo es tanto, que me lo ha convertido en algo lento e incluso tedioso.
Ibon Martín escribe muy bien, pero la tercera entrega de Ane Cestero no ha cogido ritmo hasta casi 40 páginas antes de finalizar el libro. No he conectado en exceso con la trama, la verdad ...
En esta ocasión la historia se desarrolla en plena pandemia y, como ya nos tiene acostumbrados, el inicio de la novela tiene una escena muy potente.
Como en el resto de la saga, el folclore vasco y sus increíbles paisajes son muy importantes en esta novela. Destacaría también que en todas sus novelas habla de diferentes especies de aves.
Creo que el punto fuerte de Ibon Martínez es su pluma. Escriba lo que escriba te engancha con su forma de narrar las cosas, el escritor sabe como captar tu atención desde el primer momento.
No he encontrado en esta entrega el entretenimiento esperado. No sé exactamente por qué. A pesar de que me encantaba el escenario (Oñati y Aranzazu, la primera además recién visitada este mismo verano), la trama no alcanzó en absoluto lo que yo esperaba, no me la creí ni tampoco me creí que a un asesino de ese tipo no lo pillen tan pronto como se despliega el operativo policial. Una pena.
Premisa: Ane Cestero y la UHI se enfrentan a otro caso de asesinatos en serie. En este caso, con imaginería religiosa y en un entorno rural donde la gente guarda secretos y los sospechosos se multiplican.
Opinión: Se nota que es la última novela del autor ya que se va mejorando libro a libro. Su ambientación es, como siempre, maravillosa. La historia está narrada con un ritmo ágil y atrapante, y los personajes se desarrollan cada vez un poco más, lo que es se agradece notablemente ya que se les coge cariño a lo largo de la trilogía. Mientras se desarrolla la trama, te ves conducido a sospechar de casi todos los personajes. Ibón tiene esa capacidad de sorprender en el último momento, y de tenerte con la intriga hasta los últimos capítulos. Muy recomendable para los amantes de la novela de investigación policíaca.
Lectura agil, capítulos cortos, una narración muy adictiva. Ibon consigue, q escuchemos el goteo del agua, el balido de las ovejas, el olor del café .... la trama me ha enganchado "enseguidísima" muy recomendable. Por cierto, ese "cameo" esa mención a los Deabruak, es genial. Ibon se la has devuelto a Mikel S. Q grandes sois!!!! Me encanta ese buen rollo.
Trepidante esta tercera novela con Ane Cestero de protagonista. Primero fue con Leire Altuna y ahora con Ane, entre bucólicos paisajes, los asesinatos; el contraste es aún mayor por lo inesperado y engancha desde un buen principio. Ibon Martín es siempre una apuesta segura.
Las rocosas paredes de la Cueva de Sandaili esconden un lugar mágico, un lugar en el que la energía se siente en el ambiente. Según cuenta la leyenda, sus aguas son capaces de dotar de fertilidad a aquellas mujeres que carecen de ella, aunque actualmente, son pocas las que practican el ritual.
Arantza Muro, la mujer del concejal de Oñati, necesitaba un milagro y estaba convencida de que esas mágicas aguas serían su salvación, lo que nunca imaginó fue que en ellas encontraría su final.
Ane Cesteros junto a sus compañeros de la Unidad de Homicidios de Impacto vuelven a tener una situación complicada, pero no ha hecho más que empezar y tendrán que encontrar a un asesino bastante escurridizo lo antes posible.
El Ladrón de rostros es el tercer libro de la serie de la Inspectora Ane Cestero, ¿Tenéis que leer antes las dos primeras partes? No es necesario, pero personalmente os recomiendo seguir el orden para conocer las historias personales de los policías.
Otro thriller ambientado en el norte de España y el autor no podía haber elegido una localización mejor para este tercer caso, ¡Qué maravilla de ambientación! Sin duda para mí es de sobresaliente, aún no conozco el norte, pero al ritmo que llevo voy a tener que irme un par de semanitas para visitar todos los lugares que he descubierto en estas novelas.
Es difícil elegir qué es lo que más me ha gustado del libro porque me ha encantado todo; A los personajes los echaba mucho de menos y una vez más han vuelto a estar a la altura, algunos autores explotan a sus personajes hasta que dejan de ser lo que eran en un principio, en este caso, no he tenido esa sensación, y es algo que agradezco.
La narración es muy atractiva, sigue la misma línea que en los libros anteriores, los capítulos son cortos y muy amenos. En este caso, la investigación policial se entremezcla con capítulos del pasado del asesino que son muy interesantes.
Respecto a la trama, sin entrar en detalles para no desvelaros nada, os puedo asegurar que está muy bien construida, mantiene un ritmo constante y tiene momentos de mucha tensión.
El final me ha gustado mucho, todas las piezas encajan perfectamente a pesar de ser un caso complejo.
«El alma ha de abrirse camino en la oscuridad en su viaje hacia la eternidad.» La cueva de Sandaili. Unas aguas con propiedades mágicas. Un lugar donde las mujeres van a pedir deseos buscando obtener sus más profundos anhelos. Y un cadáver. Así empieza esta tercera parte de la trilogía que me ha conquistado por completo. No podía soltarla, la he leído en horas. Antiguas supersticiones que luchan contra las teorías de la policía: ¿problemas familiares?, ¿ha sido un ataque político?, ¿alguien que no quiere que sus secretos salgan a la luz? No se sabe, lo único que tienen claro algunas personas de la zona es que es algo que puede volver a suceder y parece que el asesino tiene claro lo que quiere. Me gusta mucho el estilo de Ibon Martín, consigue engancharme con sus descripciones tan perturbadoras y desgarradoras. Me ha causado gran estupefacción el móvil de los crímenes y de las propias mujeres que acababan encontrando la muerte. Los escenarios son tan reales que te sumerges en la novela como si fuera una película. Y la edición del libro es una fantasía. Me ha flipado el mapa que viene detras de la solapa de la portada.
Regresa Ibón Martín con la tercera entrega de la serie protagonizada por la Ane cestero y su equipo, El ladrón de rostros un inquietante thriller donde nadie estará a salvo.
Volvemos a los grandes escenarios que nos tiene acostumbrados Ibón, porqué si hay algo que caracteriza a estos libros es el enorme protagonismo que tiene el escenario donde se desarrolla que no es otro que el maravilloso Euskadi.
Nos trasladamos a Oñati un pequeño pueblo donde se ha producido un atroz crimen del que se hará cargo la Unidad de Homicidios de Impacto dirigidos por nuestra ya conocida Ane Cestero.
Un asesino que intentará imitar los doce apóstoles que el escultor Jorge Oteiza esculpió en la fachada del santuario de Arantzazu, pondrá en jaque a toda la unidad ya que trabajan a contrarreloj ya que nuestro asesino irá un paso siempre por delante de ellos.
Con un buen ritmo pero siempre inmersos en cada capitulo gracias a las magnifica maestría de Ibón de adentrarnos en el entorno, iremos cercando a ese despiadado ser que se ampara en la religión y en la señales que dios le manda.
Otro punto importante en El ladrón de rostros es ese fino equilibrio que hay entre las creencias ancestrales y las tradiciones con respecto a la religión tan arraigadas en muchos de los pequeños pueblos de España y sobre todo del norte.
He sospechado de cada uno de los protagonistas incluso estuve pensando que había acertado con el asesino, pero que gran error ya que cuando descubrí quien era no se había pasado por mis cábalas en ninguna ocasión.
Si tengo que decir algo negativo que es lo que hace que no sea un cinco estrellas, sería que he sentido que la primera mitad del libro no ha pasado nada relevante y hacía que mi interés al principio decayera. Pero se paciente que pasado ese bache la cosa se pone muy interesante.
En conclusión, un gran thriller que te mantendrá pegado a sus paginas y a su maravilloso entorno. Espero que Ibón nos vuelva pronto a deleitar con más Ane cestero y con esas pequeñas tramas paralelas que ha quedado abiertas.
En Sandali una mujer acude a una cueva ancestral para llevar a cabo un ritual de fertilidad cuando es brutalmente asesinada. Un sádico ha vaciado sus entrañas y ha realizado un molde de su cara. Alguien está castigando a los vecinos por sus pecados. Ane y su equipo deberán dar caza a este asesino antes de que vuelva a robar la expresión de horror de otros inocentes.
El libro sigue la misma dinámica que los anteriores. Capítulos muy cortitos, con fechas muy concretas para no perderse y una línea temporal actual y otra pasada que nos permite conocer la configuración del asesino. Si os contaba que el segundo me había parecido más flojo, en esta ocasión remonta con creces con una trama adictiva y original.
El entorno es el idóneo, para mí el mejor conseguido de los tres. El autor mezcla magistralmente paisaje y tradición folklórica. Su manera de darle vida a la historia es brillante, nos hace sospechar de todos los personajes, aportándonos pequeñas pistas para despistarnos y que hacen casi imposible dar con el culpable.
La vida personal de los integrantes de la UHI también vuelve a estar presente sin entrometerse en exceso en la trama principal. Cada uno libra sus batallas internas, Ane lucha por superar el duelo y Julia trata de asimilar ciertos cambios. Este duo sigue siendo mi favorito. Me ha gustado la presencia que tiene la pandemia, muchos autores recurren a ella para situar sus tramas, pero Ibon lo hace con una delicadeza que la convierte en un punto a favor, añadiendo más tensión.
En resumen, una trilogía que os recomiendo muchísimo si os gusta la novela negra. Espero de todo corazón que esto no sea un final