Con su usual precisión, Margarita García Robayo se pregunta en este texto por la motivación al escribir. La autora vuelve a su infancia, a los recuerdos del primer diario que tuvo y la lectura de las columnas que escribía su padre, y repasa anécdotas y citas de otros autores para reflexionar sobre la experiencia propia como origen de la escritura, sobre las obsesiones y la necesidad de escribir, y los mecanismos para encauzar esas obsesiones en un texto.
Margarita García Robayo nació en Cartagena, Colombia, en 1980. Desde 2005 vive en Buenos Aires, donde escribe la columna “La ciudad de la furia” en el diario Crítica de la Argentina. En la Revista C -del mismo diario- escribió la columna “Mi vida y yo” bajo el seudónimo de Carolina Balducci, y semanalmente escribe contratapas de opinión. Para la edición digital de Clarín, creó el blog Sudaquia: historias de América Latina* y colaboró en revistas de crónica como Soho, Don Juan, Travesías, Surcos, Gatopardo. En su ciudad fue columnista de cine de El Universal, profesora de análisis fílmico de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y coordinadora de proyectos en la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano. Fue elegida como uno de los 50 líderes de Colombia en la edición de liderazgo del 2007 de la revista Cambio. Escribió el libro de cuentos Hay ciertas cosas que una no puede hacer descalza (Planeta, 2009; Destino, 2010), que fue traducido al italiano. Participó en la antología de las mejores crónicas de la revista Soho, publicada por Editorial Aguilar en 2008.
Las semillas narrativas empiezan a incomodar debajo de la almohada, necesitan cuajarse en el proceso de escritura, transacción entre el yo consternado de obsesiones y el que las clarifica, las pone al servicio de un denominador común.
"Cuando uno pretende escribir a partir de uno mismo, aferrándose a su subjetividad, debe saber que esa decisión implica partirse en dos: un yo que toma distancia para mirarse y narrar, y un yo que es narrado. Uno que quiere mostrarse y otro que quiere esconderse. De ese "conflicto de intereses", de esa batalla de "tos", nace una voz", escribe la escritora colombiana Margarita García Robayo en este libro cortito en el que cuenta su experiencia con el proceso de escribir. Es una cátedra enriquecedora de una escritora talentosa y da mucho gusto leer sus reflexiones sobre el ejercicio de escribir, de ese "indulto", como lo llama ella. Un libro ideal para quienes están en ese camino de escribir sus propias historias.
Este es un ensayo desoladoramente corto sobre la escritura. Tiene el formato de una charla en un taller de escritura creativa: metáforas cotidianas, frases motivadoras, preguntas retóricas. Pero el formato funciona porque las metáforas son reveladoras, las frases ingeniosas y las preguntas difíciles. También es una defensa apasionada de la escritura en primera persona, una defensa que no comparto ni como lector ni como escritor, pero que pude entender mucho mejor gracias a este texto. Subrayé sobre todo la búsqueda de esa alquimia entre el "yo" y el "nosotros". El problema es que es tan corto que uno se siente traicionado, como abandonado en medio de una buena conversación.
Llevo meses buscándole sentido a mi deseo y ganas de continuar escribiendo, y toparme con estos ensayos le volvieron a dar significado a mi relación con la escritura. De todas las cosas maravillosas que Margarita cuenta en este libro, me quedó con “Una de las pretensiones de la escritura es sentar memoria.” Y su cita a Hebe Uhart, “escribir es recordar.”
Quiero seguir escribiendo para no olvidarme, para recordar y darle rumbo a mis pensamientos, obsesiones y recuerdos.