Eugenia Belden cincela la piedra, le prodiga hechizos, rasgos encantadores y de elegancia; toma los símbolos —paloma, fuego, matriz, espiral, dioses, mujer, animales—, atraviesa el silencio, penetra el misterio. Ella ejecuta una suerte de danza sagrada con los materiales nobles, busca la luz, trasciende sus visiones y da nacimiento a las imágenes que la seducen. En suma: "Ella crea".