El mundo de los sueños es considerado por muchos como el hogar de la fantasìa, el misterio, y a veces, el sitio de nuestra mente en donde la verdad parece estar prisionera.
Ademàs, no son pocas las veces que muchas personas buscan en ellos respuestas importantes, asì como tambièn, la revelaciòn del futuro, el cual, por cierto, puede ser halagador..... o terrible.
Justamente es eso lo que Rick Joyner nos describe en su obra "La antorcha y la espada". Cargada de elementos de la Nueva Era, esotèricos, y ocultistas, este libro nos relata las visiones profèticas que tuvo a partir del año 1988, y que continuaron hasta el 2002, en los cuales se vaticinaba una inminente batalla entre el bien y el mal, y còmo los guerreros del ejèrcito de Dios habrìan de prepararse.
Escrito en primera persona, Joyner nos habla de encuentros onìricos con numerosos personajes, aparentemente enviados a èl por un Poder Superior para adoctrinarlo en vistas de la rebeliòn que se aproxima, y a la cual, toda la humanidad habrà de enfrentar.
El autor, quièn tambièn es pastor, director y fundador de la iglesia Morning Star Fellowship, refuerza su trabajo con pasajes bìblicos, quizà para tratar de incrustarle algo de importante credibilidad.
Si bien es cierto que la narrativa es directa y de tèrminos simples, su lectura puede resultar algo nebulosa, pues los elementos que ha en este "mensaje" literario, pueden acabar siendo un conjunto de simbolismos que un catòlico podrìa entender bien, pero no el resto de las personas, por lo cual, es fàcil que algùn lector se pierda en la trama.
Dudo que Joyner lo escribiera sòlo para los fieles de su congregaciòn, puesto que hace menciòn de que todos habràn de prepararse para la batalla. No obstante, si se quiere entretener con este tìtulo, tal vèz habrìa que despojarse de cualquier idea religiosa preconcebida, y asì darle oportunidad. De lo contrario, leerlo serìa intolerable, puesto que los conceptos que tengamos en estos temas chocarìan constantemente, e impedirìan un avance còmodo en la historia.
En lo particular, siento que las batallas màs importantes, son las que se libran dìa a dìa para enfrentar la vida diaria. No creo que alguien pueda ganar una batalla quedàndose dormido.
Hay que tener los ojos bien abiertos para plantarle cara a las adversidades, y reconocer cualquier oportunidad que nos lleve a triunfar.
En fin, ya se hizo noche; debo descansar. Irè a dormir para recargar energìas. Ojalà no tenga que enfrentar alguna guerra cuando cierre los ojos.
Hasta mañana.