Tochamen muy querido de mi biblioteca. Una selección genial de cuentos de Kipling a cargo de Alberto Manguel. En el postfacio titulado 'Kipling narrador', el propio Manguel saca lustre al autor indio británico e intenta con justicia poner en valor su sacudida vida –sí, privilegiada en época colonialista– para defender la riqueza de sus textos que tanto deben a esa mezcolanza de culturas y que al final contienen la belleza estética literaria que nunca es un consenso, sino una experiencia profundamente personal para lector.
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«Dicen que una tela, según su extensión, su forma, su solidez, sus trampas, su hermosura, teje en todo momento la araña que necesita. Las obras inventan al autor que requieren y construyen la biografía que les conviene.»
Pascal Quignal, 'Villa Amalia'. (Epígrafe del postfacio)
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«Este libro contiene algunos de los relatos más perfectos escritos en lengua inglesa. Su mérito está en la concisión, la sutil manera de contar la generosidad que permite al lector sentirse más inteligente que el autor. Un gesto discreto, un detalle nimio, una palabra que parece ser casual, revela la verdad sobre un personaje y brinda la clave de la historia. El lector acaba la última página con la agradecida impresión de que algo, quizá innombrable, maravilloso o terrible, le ha sido revelado.
La obra de Kipling ha tenido fortuna variada. Exaltada en su juventud, criticada después de su muerte, ignorada durante varias décadas, espera pacientemente que nuevos lectores la descubran. La historia personal, la trayectoria política de un escritor suele otorgarle al personaje público cierta calidad infame o heroica; por lo general, sus libros no merecen compartir esa suerte. La literatura es despiadada: el sufrimiento y la gloria personal no le interesan, sólo la mágica combinación de palabras que, cuando las estrellas son auspiciosas, permiten a un lector la experiencia profunda del mundo.»
Alberto Manguel, 'Kipling narrador'