Este libro se va de cabeza al TOP10 peores lecturas del año, por no decir TOP5.
La pluma de la autora me parece un desastre. No tiene ritmo, es cansina, repetitiva, escupe comas como quien escupe la cascara de las pipas y cada vez que intenta hacer una reflexión profunda termina pareciendo un niño de diez años que acaba de descubrir el mundo y no sabe expresarse. El estar escrito en primera persona y presente no ayuda a transmitir nada. De hecho creo que termina infantilizando (más) los personajes y lo que pasa en la historia. De vez en cuando Ares toma el relevo de Raquel, sin efecto alguno (y mucho menos positivo). No hay profundidad, reflexionan poco, son inconexos y monotemáticos.
El acabose es cuando aparece un personaje que no te suena de nada pero no hay ningún tipo de presentación, y te hace dudar de tu propia memoria solo para darte cuenta de que, efectivamente, es un nuevo personaje que deberías conocer por osmosis o algo.
Al parecer es una de estas autoras que se sube al carro del feminismo pero sin saber que ella mismo no lo es ni tampoco parece entender muy bien cómo funciona. Lo mismo te dice que las chicas no se maquillan para gustarles a los chicos (bien) que entra en el trapo y romantiza el comportamiento garrulo y posesivo de Ares (mal). Chica, o una cosa o la otra. No puedes gritar sororidad y luego que todas las mujeres sean unas unineuronales cachondas por los Hidalgo, tan perrins que les da igual si su prima es la novia de una de ellos, que le meten el coño en la cara igual. O, sin ir más lejos, las chicas “principales” solo se hacen amigas entre ellas después de follarse al grupo de amigos. No puedes decir igualdad entre hombres y mujeres cuando tratas muy distinto las acciones según las haga un tío o una tía. Tampoco puedo olvidarme de la pirueta mental que hace la autora para culpar a la madre de Ares de las decisiones de su marido. Es de traca y mocador. Tu pareja te ha sido infiel y como eres un ricachón amargado que decide no dejarla, amargas la vida a tus hijos, pero la culpa es de ella, por alguna razón del siglo pasado que no perderé el tiempo ni en discutir ni aceptar. Hay que ser troglodita.
Long story short: El blanqueamiento de todo comportamiento masculino es patético. El postureo no es bonito, el discurso queda vacío y tú misma quedas en evidencia.
Especial mención a los diálogos, de repelús nivel extremo, especialmente cuando se pone picantona la cosa. "¿Te da miedo mojarte y dejarme follarte de nuevo?", o "¿Recuerdas lo rico que se siente cuando estoy dentro de ti?" ¿QUIÉN COÑO HABLA ASÍ? He visto pelis pornos con mejores diálogos.
La sinópsis del libro es la mentira más gorda que he leído en meses. Supongo que tenían que escribir algo y optaron por eso antes de decir la verdad: chica acosa a chico, a chico le da igual porque le pica el pito y decide seguirle el juego. Se enamoran porque se rascan muy bien los genitales y tienen una relación comparable al desastre de Chernobil. Fin.”
Hay un sinfín de incoherencias a lo largo de todo el libro que simplemente no deberían ser publicables. Por decir alguna: llama a Ares porque no se sabe otro número de teléfono, a parte del de su madre, y 10 capítulos después llama desde un teléfono en el que no tiene ningún número a su amiga y a su otro amigo. O cuando sale de casa de Ares por la mañana, y después de hablar con su amiga se va a dormir (¿marmota o humana? Ah, esa es la cuestión y el plotwist que estaba esperando). Primero se emborracha con nada, y luego es capaz de beberse una licorería entera. NADA tiene sentido, por el simple motivo que no hace falta que lo tenga porque no hay argumento, solo adolescentes cachondos. No pasa nada, pero no hace falta meterle tanta parafernalia a un libro que simplemente debería ser una erótica mala.
Como no va a sorprender a nadie, tampoco se salva ningún personaje. Podríamos decir que Apolo, el Hidalgo pequeño, podría salvarse, pero sus apariciones son random, su carácter fluctuante y ni siquiera sé que pinta en la historia.
Nuestra querida protagonista, Raquel, es idiota. No hace locuras, solo es gilipollas. Las cosas por su nombre, señora. Su personalidad da grima, su supuesto amor no es tal y debería dejar de beber porque tiene una personalidad de crío de cinco años y no está preparada para hacerlo. Tampoco creo que esté capacitada para tener relaciones sexuales o acercarse a alguien que le atraiga, porque da miedo y vergüenza lo fácil que es de manipular. Se nos dice que es un personaje fuerte, pero no lo veo por ningún lado. La pisotean y deja que pase porque “su amor es muy grande”. Las cosas le salen bien porque, otra vez, es una protagonista guapísima de la que todos los chicos se enamoran aunque tenga una personalidad de acelga mustia. Ni siquiera se entiende cómo le va bien en los estudios porque hace de todo menos estudiar y solo usa su neurona para pensar en Ares. Se supone que debería ser creíble, pero lo único creíble son las ganas de tirarla por el balcón que te crea cada vez que abre la boca.
Ares es como Raquel pero en tío, lo que hace que sea aún más insoportable. La manera que tiene la protagonista de describirle CADA VEZ QUE APARECE, como si hiciese falta, sin verle ni un puto defecto y como si fuese una pervertida que no ha tenido a un maromo cerca en su vida, da grima. Eso no es culpa del muchacho, pero es que resulta que el chaval es un creído que si pudiese se pondría audios de los pensamientos de Raquel para dormirse. Y eso no es lo peor que tiene: es tóxico y manipulador hasta decir basta. ¿Y por qué? Pues como todo mal protagonista masculino de este género tiene una explicación: porque su madre le puso los cuernos a su padre. Y tan pancho se queda. Yo no sé por qué esa señora no cerró las piernas antes de traer al mundo a hijos tan entregados como los suyos, que solo ven sus faltas pero no las del “patriarca” de la familia. Total. Que con esa explicación se nos quiere justificar todas las cerdadas egoístas que hace mientras conoce a Raquel. Una vez han empezado la relación viene el arco redentor: pasa de ser gilipollas a ser un posesivo enfermo que va por la vida con el rabo en la mano y se dedica a “regalarle” primeras veces a su novia, que está muy enamorada, ha leído mucho 50 Sombras de Grey y la sumisión es su nuevo modo de vida. Porque el libro deja claro muchas veces una cosa, y es que Ares se la folla, o se deja follar. Esto de que los dos participen y compartan el momento no, es muy moderno.
El Hidalgo mayor es un Christian Grey de mercadillo. Supongo que existe para poder escribir una trilogía. Es soso como una patata y estirado como la frente de Kriss Jenner. Tiene los mismos traumitas que Ares y se los justifican igual. No es malo, es que la vida de millonetis le ha tratado mal.
También tenemos a Dani, amiga de la protagonista y que tiene un hermano que se llama Daniel y lo hace todo más confuso aun, es una de las peores amigas jamás creadas. Da consejos de mierda, como que mejor que el tío que te gusta te trate mal a que pase de ti, y su función en el libro es aparecer sin aviso cada vez que la protagonista quiere llorar por el idiota de Hidalgo.
Joshua es el tercero en discordia y un personaje odioso. Supongo que debía ser la opción fácil y tierna, para la protagonista, pero termina siendo otro cabrón manipulador que no acepta un no por respuesta y es capaz de quemarte la casa mientras te dice que es por tu bien. No sabe dónde están los límites. Creo que hasta la misma autora se dio cuenta de que se había pasado y lo soluciono tal que así: con un intento de suicidio. De esa forma mata a dos pájaros de un tiro: el lector va a perdonar al intensito de mierda porque está deprimido, y la protagonista puede ponerse triste y recibir todas las atenciones que debería recibir su amigo, que es el que de verdad está mal. Niños y niñas: no uséis temas tan complicados con tan poco tacto, que yo puedo vivir con muchas cosas pero cada vez que se manipulan este tipo de situaciones para obtener una reacción del lector quiero quemar containers.
Carlos es un meme de persona.
La madre de Raquel es la hostia en patinete. Le lía un pitote importante cuando descubre que su hija ha estado follando por ahí (o, como diría Ares, se la han estado follando), se hace la mártir, y sigue con su vida. Creo que la castiga, pero ni se molesta en comprobar si le hace caso o no (spoiler: obviamente no) Ea, trabajo de madre hecho.
Aparecen otros personajes de los que ni siquiera recuerdo el nombre pero sé que eran amigos de Ares. Se lían entre ellos, dicen alguna cosa por aquí y por allá, y poco más. Carne de relleno con pretensiones que no llegan ni a pedo.
Seguro que me dejo alguna que otra cosa, pero no voy a dedicarle más tiempo yo al review que la autora a escribir, así que ahí lo dejo. Este libro solo sirve en San Juan, para hacer crecer la hoguera. No es recomendable, no es publicable y sin duda es un libro que no debería estar leyendo la franja de edad que lo está haciendo.
P.D: no he leido ninguna historia de la autora a parte de esta, y con la experiencia tampoco me leeré ninguna más, pero hasta yo sabía que la aparición de la tía que escribe y su marido (que es un calco de Ares) eran personajes de algún libro suyo. No me gusta nada cuando los autores hacen eso, porque la mitad de las veces es forzado, y este caso no es una excepción.
P.DII: un uso muy poco adecuado de la palabra “violar”.
P.DIII: quoteando a Ares: "Así que esto es ser feliz. Este momento es perfecto: la lluvia golpeando la ventana, ella sentada sobre mí, su mano sobre mi rostro, nuestros ojos teniendo una conversación tan profunda que las palabras jamás la igualarían." Dice esto a sabiendas de que a su abuelo le ha dado un derrame, está hospitalizado y precisamente estaban hablando de ello. Sí, claro, eso es la felicidad y ese es un momento perfecto. Al abuelo que le den, que aquí tengo la mandanga montada. Si eso después le mando un güassah para darle las gracias, que a fin de cuentas es gracias al drama que están así. Lo dicho: es un chico muy humilde y tierno.
P.DIV: Casi me olvido del momento facebook. Alguien le roba una foto de facebook donde los 3 Hidalgos salen sin camisetas, la sube en un grupo de facebook llamado "Chicos hermosos" y todas las mujeres se vuelven locas y les acosan a solicitud de amistades y comentarios guarrones. Sería una historia muy creíble si cambiases el género de cada parte. No entiendo, o más bien no quiero entender, esa necesidad de pintar a las mujeres como locas, malas y babosas, cuando no es necesario estar muy metido en redes sociales e internet en general para saber que el género que suele montar estos escándalos no es el femenino. EL aeróbic neuronal que hay que hacer para echar mierda, oigan.