La Ciudad de México es donde nací y crecí, su geografía es el escenario de mi historia, así que las lecturas que suceden aquí, tienen toda mi atención, pues en cada página voy buscando reconocer las calles y edificios o ir a buscar los datos históricos que el autor narra con una buena integración, no es presuntuoso y cada información tiene un porqué dentro de la novela.
”…de esta ciudad que amamos y odiamos, y que no podemos dejar atrás, porque somos parte de ella y ella de nosotros.”
Pienso que el recurso de viajar en el tiempo es algo que se va de extremos, o sale muy bien o es inverosímil y Esquinca logra un buen resultado, misterio, sorpresa, en suma, que me ha gustado más de lo que esperaba.
Es el primero que leo y me encuentro con que es el quinto de una saga, así que ha aumentado mi lista de pendientes, a favor tiene que como este ninguno es demasiado extenso y tienen un gran ritmo de lectura.
Una historia sobre cómo el pasado impacta en el presente y al revés también, una reflexión profunda sobre la memoria y el olvido y la misión de saber, recordar que también somos la geografía que habitamos.