Estoy seguro que este libro lo agarramos como curiosidad en una visita a la librería, también estoy muy seguro de que la portada y su subtítulo nos terminara de convencer por llevárnoslo.
No soy muy conocedor de la era de oro de la CF y mucho menos de su submundo en el pulp, así que me resultó bastante interesante la introducción hecha por su antologadora, donde habla de la importancia de las mujeres en la CF y su estructura literaria, además de explicar a grandes rasgos los pormenores del mundo editorial, esos análisis son oro.
Antes de hablar de los cuentos quiero hacer mención del colectivo de traductoras que es "falsos amigos", aunque encontré muy poca información sobre ellas, la breve presentación que hacen en las primeras páginas me habla del compromiso y el gusto que tienen por su trabajo. De verdad me gustó el trabajo que hcieron y quiero saber más sobre sus otros proyectos.
El primer cuento es "Que sólo una madre" de Judith Merril, escrito en 1948 y donde se habla de un par de cosas de la epoca, los esposos ausentes por la guerra y el miedo a la bomba atómica, con esa historia se marca el tono de lo que se viene, el concepto de "americana" y la amenaza nuclear.
Sin embargo dos se salen de ese molde, "Salvaje" de Joanna Russ y "El beso del dios negro" de C L Moore, ambas historias son a su vez partes de otras sagas con sus propias heroínas, Alyx y Jirel, personajes de los que quiero saber más y en el futuro seguiré leyendo.
Por último, el cuento que me sorprendió más, no por su contenido, sino por el impacto que causó fue "Incógnito" de Wilmar H. Shiras, esta historia es larga y pareciera que no lleva a ningún lado, es sólo la historia de un niño retraido y un psicólogo acompañándolo, y descubrir que ese niño es realmente un genio, el descenlase cae de golpe y a mi me tomó por sorpresa lo que inspiró; sin llegar a spoilers, de aquí se desprende una novela llamada "Children of the atom".
A diferencia de lo que escribían muchos autores de la época, en que había temas de ciencia ficción y fantasía especulativa, siempre sentí que aunque se describieran un futuro fantástico, al final siempre se mantenía el status quo patriarcal, pero con las historias aquí reunidas se siente un "las cosas podrían hacerse diferente y seguir funcionando (y/o mejores)"; para muestra está "La estación de Mr. Sakrison" de Mildred Clingerman escrito en 1956 donde al final se cuestiona como un acto de descencia se vuelve algo utópico y desearlo es cosa de locos.
Al buscar detalles sobre las autoras y el libro, me entero que es parte de una colección llamada "El futuro es mujer", así que estaré pendiente para hacerme de esta colección. De las sorpresas literarias más agradables que me he encontrado este año.