"¿Es que yo maté a la vieja? ¡Yo me maté a mí mismo y no maté a la vieja! ¡Allí, de una vez, me maté para siempre!... Pero a la vieja la mató el diablo, no yo... ¡Basta, basta!"
Corría el año 1866 y Fiódor Dostoievski está atravesando uno de los peores momentos de su vida, el de mayor descontrol, que comienza a gestarse dos años antes, luego de enredarse en un affaire amoroso con una estudiante suya, Pólina Súslova, se auto exilia en Europa mientras la vida de su primera esposa, María Dmítrievna va apagándose por la tuberculosis.
El autor hundido y vapuleado por el desarraigo, la infidelidad y especialmente por su adicción al juego está a la deriva. Ya han pasado aquellos cuatro años de encierro infernal en la congelada prisión de Siberia, luego de haber sido condenado en 1849 por involucrarse con un grupo reaccionario antizarista.
Dostoievski paga una culpa tras otra, pero vuelve a caer. Su adicción a la ruleta lo ha llevado a empeñarlo casi todo y para colmo de males, un editor, lo obliga a respetar un contrato, haciéndolo escribir en 29 días una novela que se llamó "El jugador".
Pero este hombre incansable no se detiene. Corrige "Pobres gentes", su novela de 1846 y la relanza y a la par de "El Jugador", escrita contra reloj, comienza a dictarle su nueva novela a una taquígrafa que él contrata.
Se llama Anna Grigórievna Snítkina, veinte años menor que él y con el tiempo se transformará en su segunda esposa, le dará tres hijos y reencausará, ya al final de su existencia el orden económico y mental del escritor. Será su tabla de salvación.
Pero volvamos a 1866. Dostoievski tiene un plan y es el de escribir una novela nueva, fresca, en la que exponga una temática que no se parezca a otra. Para ello se vale de un borrador escrito seis años antes, en 1860, que se llamó "El diario de Raskólnikov", en primera persona en el que comienza a desarrollar el perfil psicológico de uno de los asesinos más peculiares de la literatura, el de Rodion Románovich Raskólnikov.
Esta novela provocará una escisión en la literatura rusa. Casualmente, raskolnik significa "escisión, cisma" en ruso. Nunca más acertado, puesto que Dostoievski solía jugar con los adjetivos para crear los apellidos de sus personajes.
Comienza a publicar "Crimen y castigo" por entregas y el público rápidamente se interesa en la historia, puesto que tiene todos esos elementos tan adictivos que se relacionan con un crimen.
Para su novela, Dostoievski se vale de nutrirla con lo que él más sabe manejar: el de la descripción del submundo de la ciudad que más conoció, San Petersburgo. Considero que luego de James Joyce, quien basó su obra en Dublín, es Dostoievski quien más hizo hincapié en sus ciudad. Nadie la conoció como él.
Para entender las característica del entorno real de la ciudad, podemos apoyarnos El Naturalismo, esa corriente literaria que se desprendiera del Realismo francés y que será, en cierta manera, reutilizada (no creo que conscientemente) por el autor ruso para darle forma de acuerdo a lo que sucede en su Rusia natal.
Diferenciándose un poco de Zolá o De Maupassant, Dostoievski muestra claramente el costado más sórdido, cruel y descarnado de la clase baja petersburguesa en donde la pobreza y el frío sacude a niños y mujeres desvalidas de la forma más brutal. El autor lo describe sin ocultar nada, ni siquiera la manera en que las clases superiores se aprovechan de los pobres, sea utilizando maltrato, castigos o abuso sexual. Todo estaba permitido en esa época. Ni niñas ni mujeres tenían derechos. Eran tratados como animales.
Yendo a la historia de Raskólnikov, uno reconoce al instante que es atrapante y absorbente. Este muchacho, es un estudiante vapuleado por sus extrañas teorías que hablan de dividir a la sociedad en dos partes, la de la gente vulgar y la gente extraordinaria, siendo esta última la que, por ser superior tiene justificado el acto de matar: por una acción mala, se justifican cien acciones buenas.
Seguramente habrá inspirado a Nietzsche, junto con otro libro del autor, "Memorias del subsuelo", a desarrollar la idea del "superhombre". De hecho en "Memorias del subsuelo", este concepto está muy marcado. Ese narrador es aún más despiadado que Raskólnikov.
Sumado a su confusión con la grandeza de Napoleón, Raskólnikov comenzará a idear el asesinato de una vieja usurera, argumentando también que es una manera de ayudar a todos esos pobres necesitados que deben empeñar sus cosas para poder comer. Cortando el mal de raíz, los libera del sufrimiento.
Todo este razonamiento comenzará a cuajar hasta que hace eclosión en ese instante donde con un hacha Raskólnikov sella su destino irrevocablemente. Una vez consumado el crimen, comienza el torturante castigo y se extenderá hasta el final de la novela.
Es que las cosas no salen según lo planeado y con el asesinato adicional de Lizaveta, la hermanastra de la vieja todo se complica terriblemente.
Algunos ven en la novela de Dostoievski una crítica a la juventud de su época, que se encuentra descantada, sin nada que hacer y sin rumbo. Otros, indudablemente lo asocian a la disparidad social que atravesaba la Rusia zarista y un gran grupo de críticos, basa su teoría en el excepcional tratamiento psicológico que el autor hace de su personaje principal y que encadenará, como si fuera una tragedia shakesperiana, en otros de sus libros claves que son "El idiota" y "Los demonios" para cerrar todo perfectamente en "Los hermanos Karamázov".
Podemos establecer claramente que en esta novela, al igual que en las que le seguirán, el autor pondrá en tela de juicio la existencia de Dios y las atribulaciones de la fe, traspasando muchos de sus cuestionamientos empíricos a sus personajes.
La mente de Raskólnikov es sumamente compleja. Lo que inicialmente justifica se le vuelve en contra y lo atormenta, lo enferma y lo enfrenta a su familia y amigos. Está tironeado por distintas fuerzas las cuales, según mi interpretación difiere de la posición de algunos críticos que establecen que su amigo Razúmijin resume el lado bueno de Raskólnikov y Svidrigáilov su lado malo.
Yo puedo ver en Raskólnikov tres voces de la conciencia y no dos: en primer lugar, Razumijin representa (esto sí lo comparto), la conciencia terrenal, basada en la amistad y el aprecio que este joven siente por él y además, teniendo en cuenta que su apellido significa "sensatez" o "cordura" en ruso.
En segundo lugar, pongo a Sonia (Sofía Marméladova), apoyándose en el lado afectivo, el del amor y por último y más importante, el de su propia mente, que es la que ejerce la tortura psicológica que lo consume.
Veo, sí, en Svidrigáilov y muy especialmente en Porfirii Petróvich, el juez de instrucción que investiga el asesinato de la usurera a las otras amenazas que se suman a su torturada conciencia. Svidrigáilov, con su manera taimada y ventajera que tiene para recordarle que tiene en cierta manera bajo su control a la hermana de Raskólnikov, Advotia "Dunia" Románovna para de este modo presionarlo. Por el otro nos encontramos con una mente brillante, la de Porfirii Petrovich, al que posiciono en el mismo lugar que aquellos grandes detectives de la literatura. Porfirii interiormente sabe e intuye lo que sucedió con el asesinato de la vieja y nunca deja de creer que Raskólnikov tiene que ver con esto.
El resto de los personajes tiene una importancia necesaria para el desarrollo de la historia, principalmente su madre Puljeria Aleksándrovna (los apellidos rusos son terribles para quien no lo es pero debe leerlos, escribirlos y pronunciarlos), el oficial Ilía Petróvich, el funcionario Semión Zajárich Marméladov, padre de Sonia y también, en gran parte de la historia conoceremos a Katerina Ivanovna, la esposa tísica de Marméladov. Gran incidencia tienen todos estos personajes en el argumento.
Sobre el final, en el Epilogo, Dostoievski rememorará sus terribles días en el presidio de Siberia y teñirá, entre el desasosiego y la esperanza, al personaje de Raskólnikov para comenzar a construir su idea de redención, pero para llegar a esto, deberemos leer muchísimas páginas.
Es la segunda vez que leo "Crimen y castigo", y cuando estaba terminando de leer el libro, comenzó a sonar en mí la canción más famosa de Queen, "Rapsodia Bohemia".
Presté atención a la letra y por algún mecanismo entendía que la letra de esa canción concuerda prácticamente en todo (menos con la cuestión faustiana) con la historia de Raskólnikov y por momentos la exactitud de hechos entre libro y canción son iguales.
Resumiendo la canción transcribo estos versos y me animaría decir que este tema sería, en el eventual caso de que existiera una banda sonora de "Crimen y castigo", el principal:
"Atrapado en un derrumbamiento / No hay escape de la realidad / Sólo soy un pobre chico /No necesito compasión /No me importa de que lado sople el viento. /Mamá, acabo de matar a un hombre / Demasiado tarde, mi hora ha llegado / Escalofríos atraviesan mi espina dorsal / El cuerpo me duele todo el rato / Adiós a todos, tengo que partir, / Tengo que dejarlos atrás y enfrentar la veredad / Mama, ooooh / No quería hacerte llorar / Si no regreso mañana Sigue adelante / sigue adelante como si realmente nada importase / Nada importa en realidad / Cualquiera lo puede ver / Nada importa en realidad / Nada importa en realidad para mí / Allá donde el viento sople."
Leer este auténtico tour-de-force psicológico llamado "Crimen y castigo" es un volver a darnos cuenta de que Fiódor Dostoievski es un escritor imbatible.
Esta novela es un verdadero desafío y una maravillosa experiencia que todo lector debe enfrentar al menos una vez en la vida.