Aunque útil como introducción para aquellos que se estén iniciando en el vasto campo de la musicologia y la estética sonora, se trata de un ensayo excesivamente desigual y fragmentario.
Mientras que hay varios capítulos en estado de gracia por su valor de síntesis, en general todo está demasiado esbozado y, a menudo, poco matizado. Arañazos, rasguños, pero escasa musicalidad.
Lo peor radica en sus devaneos cientifistas (biologicistas y neurocentricos), donde escamotea datos de aquí y de allá con poca trascendencia para la musicologia: una moda lo de intentar enaltecer el arte recurriendo a reduccionismos varios alejados de lo propiamente artístico, filosófico, histórico o estético (aunque por suerte no cae en los excesos de Pinker con respecto al arte, autor al que critica).
Si bien tiene capitulos de interes, los últimos pueden soslayarse. Desde luego, no es el "Armas, germenes y acero" de la música...