Construimos el ritual de la comida casi sin esfuerzo ni consciencia, como todas las cosas que importan en la vida. Damos por hecho las presencias, la vajilla y las sillas repletas. Amor y pan comienza un poco antes de que una ausencia se materialice, justo cuando el silencio incómodo cae por encima de los manteles blancos y lo mancha todo y, como si fuese gasolina, te hace poder oler el incendio, poder ver el fuego antes de que ocurra.
yo no leo poesía. porque la poesía me incomoda porque nunca entiendo nada y me frustro porque siento que me estoy perdiendo algo importante. así que nunca leo poesía. pero quería darle una nueva oportunidad, y a mí me gusta el pan y me gusta el amor. amor y pan es mi último libro del año, el libro con el que Goodreads me felicita por haber llegado a mi propósito. y yo, que no entiendo la poesía, me encuentro con un libro marcado de principio a fin y mi lápiz rojo todo gastado. me gusta porque he podido leerlo como si estuviera en la plaza de mi pueblo aunque en realidad estuviera en un piso de tazas sin nombre. he podido pensar en mi tía Charo cortandome la naranja y en lo malas que están las naranjas cuando te las tienes que pelar y cortar tu misma. ojalá lo hubiera leído con el corazón roto. sé que a mí yo con el corazón roto la hubiera tenido que arropar y consolar.
he devorado este libro como quien se compra una barra de pan recién hecha en la panadería de la esquina y de vuelta a casa va picoteando sin control porque está calentita y huele que alimenta y mientras mira el rastro de migajas que delatan sus ansias y su hambre descubre en su mano que ya solo queda media barra porque ha ido comiendo sin parar sin darse cuenta de lo rápido que iba menguando tan rico tan calentito y crujiente el pan qué bueno estaba este pan
para mí, la comida, la cocina, es una forma de expresar mi amor más profundo. aprendería a hacer cualquier cosa para alguien a quien quiero solo por los segundos de felicidad extrema que generan un primer bocado, o el último.
como paula expone. a veces todo viene relacionado con una simple comida, y con quien la compartimos. porque todo viene de la patata al plato y del plato a la boca. todo se reduce al hambre.
por eso, para mí, cuando abrazamos lo hacemos con la misma calidez que expulsa un buen caldo, al igual que cuando escuchamos un cumplido nos sabe a un postre dulce, o cuando besamos, que lo hacemos con la misma intensidad que nos provoca una fruta fresca en verano.
la comida es un lujo, y una buena relación, del tipo que sea, también. por eso paula cuida las recetas con la delicadeza que escribe sus poemas, y los aborda con el mismo hambre, porque sabe que si te pierdes una, puedes llegar a quedarte vacío.
Le regale este libro a mi novia por reyes, sin leerlo yo antes, y he descubierto despues de leerlo ella y luego yo que la amo mucho y como parafraseando el libro, que quiero hacer con ella una casa donde las tazas tengan nombre!
Hace poquito falleció mi abuelo y aun estoy transitando la pérdida. Este libro para mí es como volver a sentarme a su lado en la mesa camilla al calorcito del brasero mientras tomamos uno de sus platos más especiales y mi favorito: la sopa con jamón (sin faltar la barra de pan) y vemos la ruleta de la suerte picándonos por quién acierta más paneles. Gracias Paula por devolverme su compañía a través de tus poemas. Gracias abuelo, por enseñarme a vivir con tranquilidad y sencillez y por dejar en mis manos el secreto de tu deliciosa sopa, no faltará nunca en las ocasiones más especiales para alimentar con ella a las personas a las que más quiero al igual que hacías tú.❤️🩹🥖
qué preciosidad y sobre todo qué sencillo!!! me da hasta un poquito de rabia no haber escrito esto yo, me da mucha alegría haber leído algo que me ha puesto tan triste y tan contenta y tan hambrienta
Pieles de naranjas gajos machacados en el plato de garbanzos fríos. (...)
Todas las mesas vacías se parecen, las llenas lo son [cada una a su manera."
me ha gustado mucho!! me encanta siempre leer sobre comida, y me parece interesantísimo explorarla a través de la poesía. me gusta mucho la idea de segmentar el poemario en comidas, pero sí que creo que se podría haber explotado mucho más. la primera parte (desayuno) sí tiene mucha coherencia temática, pero luego se va desdibujando. y me da pena porque me parece una idea de la que se podía sacar muchísima chicha!!
«A veces necesitamos otra voz porque la nuestra / la ahogamos una noche con las manos de alguien / que luego no nos alimentó» 💔 este libro se siente como echar de menos las lentejas de tu madre cuando vives fuera, intentar que te salgan igual y nunca conseguirlo (hasta que vuelves a casa por navidad y las comes, pero luego las extrañas de nuevo)
Me gustaria que algun dia pudieras leer cómo te quiero, al nunca decirtelo por miedo miedo. Me gustaria que pudieras leerme como se lee a Paula Melchor, queriendo.
Me lo he releído casi un año después, ay, Paula! «Volver sola a casa volver/a casa expulsada/al mundo/desde una cama, desde un/pan masticado duro/bajo la lengua y la saliva»
eres perfecto... el poemario está lleno de nostalgia hacia la adolescencia en el pueblo, de esas tardes en la piscina con tus amigos, de las charlas con tu abuela sentados una noche de verano al fresco. repleto de poemas hacia la persona que más te quiere en el mundo: tu madre. (it hits hard cuando es tu primer año estudiando fuera). como ya le dije a mi amiga sara, ha sanado en mí algo que ni siquiera sabía que estaba roto. no podemos morir de hambre.
en diciembre de hace un año empecé a leer este poemario a través de fotos que me pasaba inés cada vez que algo pensaba que me gustaría. comentaba en la introducción: "yo también me pongo triste cuando como sola". cuando dice me gustaría darle la oportunidad a nuestro amor de acabarse por cansancio, pero te tienes que matar, inés me escribe: "tocho". entre poema y poema planeábamos vernos en sevilla porque justo viajamos los mismos días sin saberlo, y yo le escribía "ESTÁS CONTENTAA?" y ella me decía "tenemos que hacer lo de: soy inés y este es mi primer rebujito. vamos a pillar algo rollo una tortilla y yatekomo" y así es como empiezo a hablar del hambre y de cocinar el amor.
porque en noviembre de este año yo he vuelto a andalucía con las manos llenas, guardando en ellas este poemario que me ha dejado mi nueva "novia" moderna, con la que siempre paso hambre porque con ella olvido cenar pero a la vez nunca paso hambre porque la cena se siente tan, tan poco relevante. nos hacemos el desayuno, nos peleamos por hacer las tostadas. solo hay pan en su casa, y compró tomates porque soy española y las tostadas de desayuno van con tomate, sí o sí. y cuando leo pero quiero tanto // quiero tanto a mi nuevo novio recuerdo que mi madre dijo que "no lo veía muy operativo" (este amor "moderno"), pero yo te dije "yo te veo tan operativa, amor" y le dije oh, mamá, estoy tan contenta con mi nueva novia. no somos novias, pero me entendéis, estoy tan contenta porque nos intercambiamos poemarios y veo que subrayas me encantaría que fuera para ti la sombra de una higuera y pienso ¿piensas en mí? y yo pienso en ti en ti en ti y en ir a comprar el pan en francia y que tengan una máquina de cortar para tostadas y que desayunemos juntas y no nos rujan las tripas.
Mi amiga Carmen dice que cuando te ha gustado un libro y lo ves en algún sitio tienes que comprarlo para regalarlo, aunque todavía no sepas a quién ni cuándo lo darás. Y yo ahora solo quiero recorrerme todas las librerías y agotar todas las ediciones de este precioso poemario, e irlo repartiendo como quien reparte el pan. El libro más hermoso del año me alcanzó en diciembre, y ya no quiero salir más de él.
me ha encantado lo comencé sin expectativas pero me atrapó desde el principio, los poemas son precisos, pulcros, inteligentes, todo el libro rebosa de sentido. creo que el hambre es algo así como el desarraigo: nos fuerza a tener que responder preguntas por las que aún no estamos preparadas. sobre todo lo recomiendo a aquellas que hemos tenido que marchar de la casa donde nos criamos, de nuestros pueblos y de los paisajes con los que crecimos, para aprender a habitar un espacio donde siempre somos a la vez autóctonas y foráneas; ahora llamamos a nuestras madres, abuelas y hermanas y les hablamos de los amores de ciudad (siempre tan rápidos), amigas de quienes no conocen a sus respectivas madres, plazas y parques y restaurantes que no forman parte de la geografía que vivimos durante nuestros primeros dieciocho años. me ha fascinado cómo Paula reconcilia esta sensación de extrañamiento respecto al propio origen, con todo lo malo y lo bueno que conlleva.
La distancia de amantes como una distancia que no permita pasar hambre, que diga lo indispensable del vínculo y también de los rituales alrededor de él (que acaban siendo la misma cosa). Me ha gustado visualizar este poemario como si hubiera sido escrito a los márgenes de un recetario con las páginas llenas de marcas de aceite, queriendo decir "aquí viví yo" como si de sumar hambres y preguntas en balcones llegáramos a adquirir todo este conocimiento. Ahora podemos prestarlo a quienes queremos y frente a una mesa puesta decirles "ya mismo estará la comida".
que boniko leerlo justo a la hora del desayuno recién levantado / Me alegra estar ahora aquí contigo sentado en este porche y tener una casa con ventanas redondas y que nunca me hayas dicho que me quieres / He almorzado solo ahora, y no he tenido madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua. - CÉSAR VALLEJO
como comerse un cuscurro de pan de camino a casa, con el sol de mediodía detrás de la espalda, y luego dormir la siesta acurrucada mientras oyes al abuelo roncar y esperas a que te llame al fijo el chico que te gusta.
porque la poesía puede ser bonita sin ser rimbombante y puede hablar de temas profundos con palabras e imágenes cotidianas y se puede hacer, este libro es la prueba de que sí
terminando este libro en una sala de espera pensando en como el amor y el hambre son dos manifestaciones posibles de la larga cadena que conforma el deseo. en frente de mí una pareja. a mí lado nadie.
Me he quedado sin palabras. Menuda forma de acabar un poemario. Ojalá poder elucubrar sobre el significado de las piedra y la charca, sobre las horas muertas de 3 y las 10 o más y los cuerpos y el hambre y el amor que se arruga. Pero sólo puedo quedarme con la saciedad de una palabras que ocupan exactamente el vacío exacto y el hambre de esperar cuándo volverá a saciarse.
Gracias Paula, por escribir para todos los amores que nunca se encontrarán siendo mirados por un nombre. Gracias Helena, por hablarme tanto de este libro. Supongo que cada cosa lleva a su tiempo pero la próxima vez, oblígame a leerlo antes, te lo pido.
"Cuandi mi madre existía era más fácil le decía [...] mamá tengo hambre y estoy triste y creo que me voy a morir"
"Pienso mucho en cómo me gustaría poder ser feliz en cualquier sitio." (y un poema después) "No me cuesta nada alcanzar la tristeza en cualquier sitio."
"cuál es el límite/ entre un grito muy largo y un largo silencio."
"pero nunca / has sido un pez / ni te he visto llorar y nunca / me has pedido mi sangre / y lo agradezco."
No tengo claro que hacer conmigo después de terminar de leer esto
Este poemario pone en valor lo verdaderamente sorprendente, lo extraordinario: lo cotidiano.
Siempre que estoy triste dejo inmediatamente de tener hambre. Para mí el amor y el pan van unidos, porque sin amor, sin felicidad, sin calor, mi cuerpo no me pide pan.
"quiero escribir hoy uno de esos poemas luminosos y frescos donde nunca pasa nada"
no sé si Paula ha escrito un libro o una Biblia sobre el desamor y el hambre….. me gustaría decir que lo he devorado, que me lo he comido movida por el ansia, pero la verdad es que leerlo me ha llevado más tiempo del que me gustaría, principalmente porque cada poema, cada palabra, ha sido una punzada de dolor.
libros como el de Paula me hacen recordarlo Todo. mientras leía no he podido evitar acordarme de A. y del día que nos casamos con 16 años en un camping (el Amor cuando eres adolescente es como una ola que te da la vuelta en la playa cuando no te la esperas) o de todo lo que comíamos juntos… creo que es el único chico con el que no he pasado hambre de todos mis amores pasados.
también me he acordado de I. últimamente pienso mucho en I. porque está lejos y apenas hablamos… he pensado en él y en el miedo que me daba que cualquier otro de sus amores me adelantase. tal vez por eso parecía que ninguno de los dos llegaba a tiempo al Amor. pienso en su hambre, en la mía, en la nuestra que ahora sacian otras personas mejor de lo que supimos hacerlo nosotros
a mi también me gustaría escribir un libro como el que ha escrito Paula para que alguno de ellos y otros tantos se lo encontrase y sus madres llorasen al leer lo mucho que he sabido quererlos. pero eso ya lo ha hecho Paula mejor de lo que yo podría hacer jamás, así que solo me queda fotografiar los poemas y enviarlos bajo un tímido: me he acorado de ti
Fui muy joven una vez, antes del hambre. Iba por las mañanas a coger higos con mi abuelo. Era siempre muy temprano. Mi abuelo me decía sh, no se grita en el campo. Recogíamos los frutos en silencio. Cubos y cubos de higos. Los veía secándose al sol.
Abrí el lenguaje como la piel del higo. Lo apreté en la mano y quise estriparlo. ¿Me puedo comer uno?
Todo estaba en silencio, hasta que apareció el deseo. El hambre te hace vieja.
(...)
Me gustaría darle la oportunidad a nuestro amor de acabarse por cansancio, pero te tienes que marchar.
Relaciono, desde niña, la falta de amor con la falta de alimento, la escasez con la ausencia de cariño, la falta de apetito con la pena. Para mí, la tristeza es tener pan para una sola, desayuno, almuerzo y cena para una sola, mesa puesta para una sola.
Leo Amor y Pan desde la sed, leo a Paula desde el hambre, desde el recuerdo de una mano que no me dejó, tiempo atrás, sin alimento. Cierro este libro con el estómago lleno, me tumbo a la luz y lo digiero esperando. Habrá merienda mañana. Habrá alimento, habrá pan, habrá deseo mañana.
Qué pequeña maravilla casi masticable. Paula narra la relación íntima que existe entre el amor y la comida, contando el fin de una relación en cuatro actos: desayuno, comida, merienda y cena. Para mí, cocinar es la mejor forma que tengo de demostrar mi amor más profundo. Hacerte un arroz, que es lo que más te gusta, o un ragú de berenjena mientras duermes tranquilo, ajeno a todo dolor y miedo, porque estás conmigo.
Este libro es poesía, es pueblo, es una madre que te recoge cuando te dejan, sin requiebros innecesarios y engañosamente sencillo, como poner la mesa, un acto cotidiano que hacemos sin reparar en él, como todas las cosas que de verdad importan.
Un precioso regalo que hacer diciendo "lo he leído pensando en ti".
Javi deixoume este libro tan lindo e hai algo moi luminoso en transitar o camiño que unha amizade percorreu antes e pararse a admirar, na paisaxe, os mesmos poemas tras as súas pegadas, como se constatásemos que nos soubemos recoñecer nos amores das outras (que, na amizade, son un pouco menos outras). Se tivese que escribir algo concreto sobre o poemario é que a súa é unha voz nova, unha lumieira con todo o belo que implica, tan honesta.
Leer "Amor y Pan" se siente como sentarte a leer en un porche al sol después de comer un domingo. No solo es ruptura y amor, es también la nostalgia a la niñez en el pueblo, los veranos a la sombra de las higueras o ese nuevo piso lleno de tazas sin nombre. Me ha encantado 💛