¿Por qué algunas ideas radicales pasan a la historia y otras fracasan? Tendemos a pensar en las revoluciones como algo frustraciones y demandas que se gritan en las calles. Pero las ideas que las alimentan se han concebido tradicionalmente en espacios mucho más silenciosos, en rincones apartados donde una vanguardia puede imaginar realidades alternativas y deliberar sobre cómo llegar a ellas. Este extraordinario libro es una búsqueda de esos espacios, a lo largo de siglos y continentes, y una advertencia de que —en un mundo dominado por las redes sociales— podrían extinguirse pronto. Antes de la tormenta es un gran panorama que se abre con la correspondencia del siglo XVII que puso en marcha la revolución científica y avanza en el tiempo para examinar los motores del cambio las peticiones que aseguraron el derecho al voto en la Gran Bretaña de 1830, los fanzines que dieron voz al descontento de las mujeres a principios de la década de 1990, e incluso las aplicaciones de mensajería encriptadas utilizadas por los epidemiólogos que luchaban contra la pandemia a la sombra de una administración inepta. En cada caso, Beckerman muestra que nuestros movimientos sociales más definitorios —desde la descolonización hasta el feminismo— prosperan cuando se les da el tiempo y el espacio para gestarse antes de difundirse ampliamente. Pero Facebook y Twitter están sustituyendo estos espacios productivos y privados, en detrimento de los activistas de todo el mundo, por plataformas monolíticas públicas y que están interconectadas. ¿Por qué fracasó la primavera árabe? ¿Por qué Occupy Wall Street nunca llegó a tener fuerza? ¿Ha aprovechado Black Lives Matter todo su potencial? Beckerman revela lo que le falta a este nuevo ecosistema de medios sociales —desde la paciencia hasta la concentración— y ofrece una receta para que las ideas radicales vuelvan a crecer. Lírico y profundo, Antes de la tormenta mira al pasado para ayudarnos a imaginar un futuro diferente.
Gal Beckerman is a writer and editor at The New York Times Book Review and a regular contributor to the New Republic and the Wall Street Journal. He has a PhD in media studies from Columbia University and is the author of the award-winning When They Come for Us, We'll Be Gone, which was named a best book of the year by the New Yorker and the Washington Post. He lives in Brooklyn with his wife and two daughters.
Este es un libro periodístico, aunque no podría llamarlo libro de crónicas periodísticas porque no lo son. Creo que son artículos de investigación y datos. El hilo que vincula a unos con otros es más bien instrumental y menos historiográfico, y un poco menos sociológico de lo que el título del libro propio propone. No es una relación de qué es lo que lleva al hombre o al ciudadano a desarrollar ideas radicales, no. Y por eso ya pierde puntos el libro, porque dice ser algo que no es. Regresando al hilo que vincula un texto con otro, éste es la palabra escrita como forma de comunicación, sea a manera de cartas, peticiones, manifiestos, y sus equivalentes en el mundo virtual: mensajes en foros y plataformas, mensajes en redes sociales, grupos de activismo virtuales, etc. Así, tenemos un recorrido por la correspondencia del científico del siglo XVII, el francés Peiresec, en su empresa incesante por determinar el verdadero tamaño del Mar Mediterráneo; pasando por la petición redactada y firmada por un grupo de obreros de Manchester que reclamaban sus derechos en 1839, entre ellos, el derecho al voto. En este mosaico de eventos históricos, está también el movimiento futurista italiano comandado por el artista Marinetti y el escritor Giovanni Papini en 1913; el nacimiento de la prensa libre en Costa de Oro, África, en 1935, siendo colonia inglesa (y las luchas intestinas entre tribus y colonos); el nacimiento de los samizdat en la URSS, que eran publicaciones furtivas independientes e ilegales que burlaban la censura y el control del régimen; así como el origen de los fanzines contraculturales (publicaciones independientes hechas con copiadoras) de mujeres en el Washington de los tempranos noventas. En esta parte, el libro da el salto a la esfera digital, el ciberespacio, y narra algunos de los movimientos sociales surgidas de allí, como el movimiento egipcio del 2011, análogo a la Primavera Árabe, en el que renunció el entonces presidente; las manifestaciones del movimiento supremacista blanco en 2017 en Charlottesville que terminaron con un atropellamiento colectivo por parte de un radical del movimiento; también se dedica un capítulo a la correspondencia por correo electrónico de un grupo de científicos que alertaban y analizaban la pandemia de COVID en 2020 y que no fueron escuchados por el gobierno estadounidense. Finalmente, se aborda el movimiento de redes que dio origen al Black Lives Matter en EEUU.
Ahora, si bien lo que une a todas estas historias a través del tiempo es el soporte de la palabra escrita y la herramienta de la comunicación utilizada en dependencia de las posibilidades y avances tecnológicos de su tiempo, lo que liga en verdad a todas estas historias es el fracaso, del propio soporte incluso, de la propia herramienta comunicacional. Y es que ésta, al parecer, era la intención del autor, la cual queda claro al leer los diversos capítulos, aunque no lo aclara tanto en el epílogo. La idea es que todos los soportes y vías de comunicación colectiva son falibles, y lo son aún más las surgidas de la esfera virtual.
Para concluir, creo que el autor se pierde en su intención de narrar momentos claves quizás no tan conocidos de la Historia de la comunicación, pues se queda corto en su narrativa: su estilo periodístico de datos y hechos resulta poco atractivo para un libro que merecía por su título un mejor desenvolvimiento de su prosa, por más periodística que sea. Incluso lo periodístico no funciona tan bien, pues la redundancia y la repetición no permiten una fluidez adecuada. En conclusión, pudo haber sido mejor narrado.
Interesante recorrido histórico por los foros y medios de comunicación, físicos o virtuales, que han permitido la difusión de ideas que marcaron la sociedad. El autor nos lleva de la mano por el movimiento obrero cartista, la contracultura propagada mediante fanzines o los foros virtuales donde se incubó la alt right estadounidense. La elección de episodios históricos es acertada, pero deja cierta sensación de aletoriedad. Igualmente, algunos capítulos se hacen algo reiterativos aunque sin llegar nunca a desalentar.
De cómo se puede empezar una obra con algunas ideas interesantes y arruinarlo todo por el coñazo ideológico y la idea de que nos tienes que dar la chapa activista
¡que ya estamos hartos de que nos den la homilía amigo Gal! ¡que lo tenemos 24x7 en redes, teles, radios y medios!