Una muestra de la obra de Emile Zola, escritor francés del siglo XIX, el género de la novela es naturalista, en una época donde la realidad, no se plasmaba en novelas.
Me asombra lo ligera, divertida, exultante que es la historia, tiene un ritmo dinámico y nada aburrido.
Un personaje impera y desborda en esta historia, ella es Nana, una joven de arrabal que es reclutada por un empresario teatral y debuta haciendo el papel de Venus, Nana no canta, tampoco baila, menos actúa y para nada tiene presencia escénica, pero es un cuerpo como no se ha visto en Paris en mucho tiempo, una cabellera dorada con destellos rojizos, una carita de ángel, un cuerpo voluptuoso, con una cintura estrecha y unas caderas redondas, una piel marfil y una tendencia a la gordura que se acomoda en los mejores lugares de su silueta.
Esta historia tiene 3 partes que asombran e interesan por igual, aunque todo pasa por Nana, también es cierto que el personaje atrás de ella es Paris, es Francia, es su imperio y es la época que vive su mejor y peor momento.
El inicio está conformado por el debut de Nana y su fracaso como actriz, pero su éxito desbordante como la mujer del momento, su casa parece consultorio de un doctor afamado y barato, es decir desborda de pacientes masculinos que buscan una consulta 🧐, aquí Nana se nota inexperta para lidiar con hombres ricos y aristócratas, tiene un amante fijo Steiner que la provee, pero a los demás les concede lo que solicitan sin retribución o regalo alguno, de tal manera que cuando sus deudas la ahorcan tiene que buscar algún cliente que pague, aquí conocemos a muchas mujeres iguales que ellas, disolutas, incultas, que están insertas en el subsuelo de la sociedad parisina, mediante amantes ricos, y aún entre ellas hay escalas sociales:
“Era una mujer honrada que sólo tenía un amante, nunca más de uno, y siempre un hombre respetable.”
También vemos fluir un variopinto grupo de hombres, empresarios, extranjeros, aristócratas, terratenientes, herederos en desgracia, todos en frente común buscando favores sexuales que complementen su estilo de vida regalado, licencioso, excesivo.
Nana tiene un hijo de tres años que vive con una tía, de manera pobre y estrecha, ella aún tiene reparos en acostarse con hombres que no le gustan, aún tiene cierta reticencia a recibir dinero o regalos, pero ya en estos inicios siempre está endeudada, sin dinero en efectivo y llena de gastos.
En la segunda parte Nana se harta de vivir de esta manera, se encapricha con un actor torvo llamado Fontan, y se va a vivir con el, al principio todo es alegría y despilfarro, Nana deja de trabajar, realiza los quehaceres, trata de economizar y se dedica en cuerpo y alma a atender a Fontan, este empieza a sufrir la falta de dinero, se enfada, la insulta, a veces le pega, ella todo soporta, inclusive empieza a callejear para llevar de comer 🍽️, pero Fortan fastidiado de tanta servidumbre un día no la deja entrar más a la casa, y ella tiene que irse sin nada más que lo puesto.
La tercera parte es la más intensa, se vive como en caída libre, como el pozo de Alicia, Nana regresa con el empresario de teatro, para solicitar un papel, ahí es requerida por el Conde Muffat, un otrora recalcitrante religioso, defensor de la moral pero que ha sucumbido a los encantos de la mujer y solicita sus favores, pero Nana solicita todo, pide un hotel embellecido, lujos por doquier y que el conde solo la visite ciertas horas al día, el conde extraviado en su necesidad de poseerla le concede todo lo que solicita y la hace su amante, a partir de aquí Nana se deja llevar en una corriente enfebrecida de lujos, excesos, hombres, mujeres, tanto es así, que se vuelve una mujer notable en Paris, sobre todo por esa hambre voraz que la consume, un hambre no solo de riquezas o lujos o lujuria, sino un hambre de destrucción, decadencia y oscuridad. Porque Nana ha perdido el pudor, ahora exige, demanda, cantidades exhorbitantes a sus amantes ocasionales, so pena de no compartir su cuerpo una vez más, y ellos en su deseo inextinguible, ciegos a lo que no sea su satisfacción corren a buscar los recursos donde sea que estos estén.
El cuerpo de Nana envuelve a una mujer con una inteligencia nula, un lenguaje soez, que se mueve por los instintos más básicos, pero nada de eso importa a los hombres que la persiguen en enjambre, para ellos, Nana es un cuerpo, es algo físico que es bello, inmutable, que persiste, como una moneda que no pierde su valor, una moneda brillante, redonda, fulgurante, no importa lo que cueste, no importa perder fortunas, propiedades, títulos, hasta la vida misma, lo único que importa es poseerla, una y otra vez.
Y así como el escritor nos va contando la vida de Nana, nos parece ver la historia de un país, nos parece adivinar metáforas, comparaciones que nos acercan a un imperio que en un pasado fue grande, fuerte, invencible y que en la segunda mitad del siglo XIX parece hundirse en su propio fango, en esos errores que le cuestan la caída definitiva de un imperio que no existirá más:
“Entre los borrachos de los arrabales, las familias corrompidas acaban en la negra miseria, en la despensa sin pan y en la locura del alcohol que vacían los colchones. Pero aquí, en el desmoronamiento de tantas riquezas, amontonadas y encendidas de golpe, el vals doblaba por una antigua raza,”
Esa antigua raza que en este libro se presenta en carne y hueso, mostrando sus falencias, sus debilidades.
Una lectura inmensa.