"Soy un gato y me llamo Timoteo. Como Timoteo no es un nombre de gato, me llaman Tim, que es más corto. No siempre me he llamado Tim. He tenido nombres distintos porque he pertenecido a siete amos y cada uno de ellos bautizo a su antojo. El actual...ha tenido la delicadeza de darme su nombre. Me siento un poco hijo y el, quizá, se siente un poco padre en lo que a mí se refiere..."
Las memorias de un gato y de un dibujante de cómics constituyen el andamiaje de que se ha servido Carmen Kurtz para tener una historia humorística, sugestiva, emocionante...
Carmen de Rafael Marés -que firmaría sus libros como Carmen Kurtz, utilizando el apellido de su esposo- nació en el seno de una familia cosmopolita. Era nieta y bisnieta de emigrantes catalanes que vivieron en Estados Unidos, México y Cuba. Su padre había nacido en La Habana y su madre, en Baltimore. Parte de su educación la recibió en el Reino Unido y, sin duda, algunas de sus experiencias en ese país se reflejaron en sus libros. Se casó con el francés Pedro Kurtz y vivió en Francia desde 1935. El matrimonio pasó allí la Segunda Guerra Mundial; su marido pasó dos años en un campo de concentración. Se mudaron a España en 1943. Carmen empezó su carrera literaria escribiendo cuentos. En 1955 publicó su primara novela, Duermen bajo las aguas, que recibió el premio Ciudad de Barcelona. Al año siguiente obtuvo el Premio Planeta con El desconocido. En 1962 empieza la serie de cuentos para niños protagonizada por Óscar. Óscar cosmonauta cuenta la historia de un chico que tiene por mascota una oca, Kina, y que decide construir un cohete. Aunque la aventura acaba teniendo un desenlace del tipo todo fue un sueño, lo cierto es que Óscar viaja a otros planetas donde se encuentra con civilizaciones socialmente avanzadas. Esto permite introducir una serie de temas de gran actualidad y sorprendentemente avanzados para la época. A lo largo de su vida, Carmen Kurtz siguió fiel a Óscar y Kina, pero tuvo otras inquietudes. Resulta notable su trilogía Sic transit que se publicó entre 1973 y 1975. A partir de la segunda mitad de los años 70 se dedicó con más intensidad a la literatura infantil con la ayuda de su hija Odile como ilustradora.
Siento una debilidad inmensa por las historias de gatitos. Descubrí luego de terminarlo que es una historia, en teoría, infantil, pero no me lo pareció para nada. Si bien muy al inicio del libro narra el gatito, luego ya no, y pensé que ya no me gustaría. Pero a medida que avanzaba iban subiendo las estrellitas que pensaba darle jajaj. Creo que sería un 4,5 en realidad.
El final se ha sentido un tanto abrupto, me ha faltado algo más, como algún capítulo extra desde la perspectiva del gato, o ya puestos, esto mismo pero a lo largo de la historia. Aun así, es una lectura muy bonita, tierna y ligera. Me ha llegado mucho el tono reflexivo y, en general, la forma en la que resalta tantas cosas que damos por hecho en el día a día. Justo por esto, y por los temas que trata en general, no creo que sea un libro para niños, pero bueno. Y de Timoteo solo puedo decir que qué señor más mono y qué bien me ha caído. Le daba un abrazo y le compraba todos los cómics.
Este libro es mi infancia. Lo leí por primera vez con 10 años y me enamoró hasta tal punto que empleé semanas en transcribirlo a una libreta porque era un libro de la biblioteca y al final tendría que devolverlo.
Querido Tim se centra tanto en Tim el gato y en sus siete vidas como en la vida de Timoteo su dueño y dibujante de comics y de cómo el gato influye en su vida. Me gusta que se vea el punto de vista de ambos personajes, cómo Tim encontró un hogar que lo quería después de muchas malas experiencias que por desgracia en este mundo le podrían pasar a cualquier gato, y cómo encontrarlo marcó un antes y un después en la vida de Timoteo, aprendiendo cosas el uno del otro.
Aún se me vienen lágrimas a los ojos cuando recuerdo su encuentro, la primera vez que él levantó la vista al árbol de su jardín y lo vio ahí como caído del cielo. He leído este libro decenas de veces, y desde la primera a la última me hizo llorar.
¿Quien determina si un relato es para niños o no? Querido Tim no me parece en absoluto un texto para niños, es demasiado simple pero complejísimo también, tantas emociones retratadas con maestría me parecen del todo imposible que las pueda comprender un niño.
Este libro nos hace pensar en la vida misma, nunca sabremos como fue realmente la vida de Tim antes de conocer a Timoteo pero sabemos como fueron sus años más felices y como la presencia de un animalito llena de alegría a las personas, cuanto pueden influir en ellas sin que uno lo espere y cuando amor y cuanto tesón pueden dar las "mascotas" para no separarse nunca de nosotros.
Una belleza, una delicia de libro que hace derramar unas cuantas lágrimas, de risa y de emoción...
Une gustó bastante. Un relato simple, ligero y lleno de sentimientos para los amantes de los gatos. Me siento muy unida a Tim. Me ayudó a andar un poquito más en el duelo de mi gatito, que lamentablemente no vivió tanto como Tim, y eso es algo que aprecio mucho.
Mi unica queja es acerca de la portada porque me molesta que a veces es evidente que las editoriales y diseñadores no se toman la molestia de leer el libro para hacerla y este es uno de los casos. Aunque lo que importa es el interior, eso dice mucho de una editorial.
Un pelín aburrido incluso para niños. Hacia la mitad el protagonismo es descaradamente arrebatado sin demasiada trascendencia, y el pobre gato queda como una excusa para doblar la extensión del libro.
Una historia sencilla aunque emotiva. La primera mitad me resultó un tanto anodina, quizá por típica, la segunda mitad es más divertida y está más trabajada (más anécdotas entre los personajes y más desarrollo de sus personalidades). Está bien escrita y bien narrada (sorprenden algunas faltas de ortografía). He echado en falta más capítulos desde el punto de vista gatuno (sólo hay uno, el primero, que deja con la miel en los labios a lo largo de todo el libro). El trato a los animales es muy positivo, el trato a la criada Quiteria me ha parecido inapropiado.
Un libro ligero de leer, pero que tiene reflexiones sobre el paso del tiempo, la soledad y la vejez bastante marcadas, diría que medio depresivo, no se qué le causará a un niño o joven, pero yo ahora tengo miedo de llegar a la tercera edad y no poder cortarme las uñas de los pies por mi misma y también pienso en cuántos ancianos tendrán ese problema 😐