Eduardo, un muchacho huérfano de dieciséis años, va a Palma de Mallorca para encontrarse con su tío Miguel, un hombre rico y enigmático, que a partir de entonces será su tutor. Pero el tío Miguel resulta ser un estafador y carterista que intentará enseñar el oficio a su sobrino. Un final lleno de sorpresas marcará profundamente la vida de Eduardo.
Lectura fácil, de poco gancho. Muy cliché y para adolescentes. El timador es un artista. Me interesa su visión de la clandestinidad y lo antisistema. Hay q comerse a los ricos
Libro corto, fresco, de esos que puedes leerte de una sentada. El estilo del autor es simple y va al grano, cosa que se agradece. La historia está guay: un chaval huérfano se va con su tío (que casi no conoce de nada y cuya familia cree que es un hombre de prestigio) a Mallorca y se da cuenta de que es un estafador. Es una historia simple, sin rodeos ni relleno. Aunque sí que es verdad que tengo la sensación de que ha metido el poco romance que hay para que quede algo más juvenil…
Personalmente me ha gustado mucho, seguramente por el estilo narrativo o porque tengo la edad del chaval (o que soy corta, que mucha gente está diciendo que el libro es regulero). Cabe destacar la mención de las apariencias, el trabajo, el bien y el mal en los seres humanos y alguna que otra cosilla suelta por ahí. Se puede reflexionar al respecto, pero tampoco es un libro de filosofía.
Lo recomiendo para pasar la tarde o el finde, no te va a volar la mente pero puede ser que de eso se trate.
Breve pero entretenido. Mi versión adolescente disfrutó del estilo narrativo liviano y directo al grano. Aún siendo ficción sirvió para darme cuenta de algo muy real; hay gente en la vida que no tiene escrúpulos a la hora de ganarse el pan de manera deshonesta, algo que mi inocencia no terminaba de concebir.