¿Cuántas veces has escuchado la explicación del Boxing Day? Seguramente, habrás escuchado menos veces que Barella, el apellido del jugador del Inter, traducido al español quiere decir 'camilla'. Y claro, si se lesiona Barella, pues Camilla saldrá en camilla.
Si lo sabías es porque, más que aficionado al fútbol, eres aficionado a Enrique Ballester, que muchas veces es mejor. El periodista del diario Mediterráneo publica su cuarto libro, el tercero de sus columnas. Tras el Premio Panenka por Otro libro de fútbol, este último contiene las columnas que se publicaron en El Periódico entre septiembre de 2020 y junio de 2022. Son casi 90, una por semana. Pese a los muchos años que lleva escribiendo columnas, Ballester no tiene miedo a quedarse sin temas: "Muchas se sustentan en mi estupidez, y mi estupidez es infinita. En cuanto al fútbol, siempre pasa algo, hay partidos, hay futbolistas nuevos... Además llevo toda la vida acumulando recuerdos como futbolista amateur, pseudoentrenador, hincha y periodista. Haber sido un fanático del fútbol podría haber sido un problema, pero faltar a exámenes por un partido o pasar mil horas con el Football Manager es ahora material para las columnas".
Como ya es habitual, se leen muy fluidas. El autor te lleva de la mano con ese estilo sencillo tan difícil de conseguir y tan trabajado, entre la espontaneidad y la oralidad. "Me obsesiona un poco el ritmo, a veces busco casi la rima. Las columnas tienen mucho de conversación futbolera con mis amigos, y hablando de fútbol con mis amigos ni uso términos complejos ni adorno las frases en demasía. Intento que sean de lectura fácil, que si la empiezas llegues al final, y que estén bien escritas. También que el estilo sea reconocible", cuenta el castellonense.
La vida se solapa con el fútbol y el fútbol se transparenta con la vida. El propio Ballester se hace llamar el héroe que nadie quiere, pero precisamente por eso lo necesitamos. Porque en sus columnas están nuestras frustraciones y pequeñas victorias, también en la paternidad, que fue otra fuente de inspiración: "Lo de los hijos también me vino bien para no quedarme sin temas. Me ha permitido acercarme al fútbol desde su perspectiva. Cuando se vayan de casa podré escribir de que se han ido de casa, otro tema, así que de lujo".
En las columnas de Enrique Ballester nos reencontramos con el fútbol como juego y diversión porque el fútbol no te da de comer, pero, como las columnas de Ballester, nos alegra muchos ratos de nuestra vida.
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