Borges es dios. Me desilusionó un poco su aprobación a la censura, sobre todo porque aludía a Joyce, pero qué se le va a hacer, los motivos de dios son inescrutables. Inolvidable es su relato del calvario padecido por un torturado político, de quien juzga que lo más atroz que le ocurrió fue cuando, para noche buena, sus torturadores le sirvieron una cena lujosa, sabiendo que al otro día volverían a torturarlo. La crueldad siempre tiene algo de ingenuidad, dice Borges, que es dios.También, ahí mismo, dice, citando a Stevenson, que la crueldad es el más despreciable de los actos humanos, pues daña a la víctima y deshumaniza al victimario. Al hablar sobre su ceguera, Borges recuerda a R. Steiner, quien dijo: "siempre que algo se acaba, debemos pensar que otra cosa comienza". Me haré un tatuaje con esa frase.