Ramiro Mendoza Elizondo solia ser corrector de estilo en Monterrey. Sin embargo, un buen dia mata con sus propias manos a tres asaltantes y, a partir de ese momento, ya no puede detenerse. Renuncia a su vida anterior para entregarse al anonimato de las sombras, los basureros y la prision. Caminar en medio de esa nostalgia se vuelve un siempre estar en camino, sin nombre, sin un lugar fijo adonde llegar. Y aunque para el no hay nada como matar a un hombre, incluso cuando es contratado exclusivamente para ello, se enfrentara a un encargo que le revivira su ¿aceptara la encomienda de su jefe de asesinar por vez primera a una mujer, aunque para ello deba regresar al norte del pais? Ramiro Mendoza, «el Chato», se vera obligado a encarar sus fantasmas y a una imperiosa necesidad de reordenar su realidad. ¿Sera posible la redencion?
Narrador. Estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la Universidad Regiomontana. Algunos de sus relatos han sido traducidos al inglés, francés, italiano, danés y alemán. Colaborador de Confabulario, Crónica Dominical, Diálogo Cultural entre las Fronteras de México, El Ángel, La Cultura en México, La Jornada Semanal, La Tempestad, Letras Libres, Licantropía, Milenio, Milenio Diario y PlayBoy. Becario del Centro de Escritores de Nuevo León, 1990; del FONCA, en cuento, 1996, y en novela, 1998; del Centro Cultural Casa Lamm/Centro de Escritores Juan José Arreola, 2000; de la Fundación Guggenheim, 2001; y miembro del SNCA, 2001. Su obra está incluida en la antología Narcocuentos (Ediciones B, 2014). Ganador del Concurso Nacional de Cuento 1995 del Ayuntamiento de Guasave, Sinaloa, y de la Universidad de Occidente. Primer lugar en el Certamen de Cuento, Poesía y Ensayo 1994 de la UV. Premio Internacional de Cuento Juan Rulfo 2000 por Nadie los vio salir otorgado por Radio Francia Internacional. Premio Nacional de cuento Efrén Hernández 2004. Premio Antonin Artaud 2010 por Sombras detrás de la ventana.
Este era un bato aburridón, un literato común, una sombra como todos nosotros. Un día durante un asalto asesina a tres morritos con las puras manos. Le gusta el sabor de la muerte. De eso parece ir la novela: lo criminal, el narcotráfico, la violencia, tú sabes, eso que está de moda y que vende. Pero bajo esa máscara, se intuye la mirada de algo más profundo, complejo y bello.
Leí la nueva edición del año 2025 de la editorial Era.
Una historia escrita por el autor en el año 2002, que nos sitúa aproximadamente en 1998 en Monterrey, Cdmx, Cocoyoc.
Es una novela escrita con la crudeza necesaria que combina tanto la violencia explícita con lo poético, denotando la experiencia y el nivel de compromiso del autor para lograr un contraste que sí puede incomodar pero también logra retratar lo que es la realidad, en la busqueda de un equilibrio con lo sórdida que resulta la vida.
Una exploración profunda de quién es el personaje principal, ¿cómo se han conformado sus nuevas identidades?, y los motivos de su actuar, como lector, es uno testigo de la evolución y transformación de alguien ordinario a un as3sin0.
No sé qué hace este libro aquí. La verdad es que nunca terminé de leerlo, ni lo haré. Toda la historia y el personaje principal son de un sopor mayúsculo, que terminé dejándolo en el fondo de una caja y ahora quien sabe donde quedó esto.
Incluye momentos llenos de acción como: "¡Un hombre sentado en la cama pensando!" "¡Un hombre sentado todo el día en un café!" "¡Un hombre acostado en la cama!" "¡Largas horas de tráfico!" Y una que otra muerte por ahí...
el estilo de escritura es interesante, pero el personaje central es bastante cursi; hay una fascinación muy poco crítica con el machismo y el anti-héroe perfecto en su astucia y fuerza masculina
Aunque me parece que Parra encuentra su maestría en la distancia corta (sus relatos con magníficos), Nostalgia de la sombra fluye con la misma naturalidad, arrastrando al lector a una zona donde el autor navega tan bien: lo sordido. La historia es una abrumadora e inefable espiral hacia la degradación, una novela densa, y para mí, que muchos de los lugares dónde ocurre me son tan familiares (esas barriadas de Monterrey, el centro de la Ciudad de México), resulta angustiante. Parra es uno de los mejores autores en la literatura mexicana actual (y lo mejor que ha pasado en Nuevo León desde Alfonso Reyes), y al mismo tiempo muy infravalorado.
Un libro que te advierte de antemano sobre la redención de un asesino en serie, que revisa su historia hasta un punto exacto en que debe valorar si sigue entre las sombras o retrocede a la luz, no es un libro al cual debas acercarte esperando escenas sangrientas y crueles a terceros sino el encuentro del hombre y su conciencia. Dos o tres capítulos que cuesta un poco recorrer pues tardas en familiarizarte con el personaje, pero luego fluye cual sangré en las venas.
No es una novela de acción, es de introspección. Se narra de forma delicada, casi poética sucesos vanos, tragedias, los aspectos más bajos y obscuros del ser humano. Me encanto su forma de narrar, poniendo atención en la expresión y el manejo del lenguaje que se contrasta con la crudeza de la obra.