Desde la evidencia científica, una obra que advierte sobre las consecuencias que tiene la sexualidad desmadrada en el modelo social juvenil del siglo XXI.
El Dr. Miguel Ángel Martínez González, reconocido y premiado catedrático de salud pública y epidemiólogo, alerta de los peligros del sexo incontrolado, aprendido en internet y lejos del verdadero impulso amoroso, y de cómo puede terminar con expresiones violentas y malsanas que ya estamos viendo en nuestra sociedad.
"He escrito este libro para poder decir la verdad a los jóvenes, sometidos a una presión cultural que les engaña"
Un análisis apoyado en la ciencia y también en testimonios, de cómo la revolución sexual ha perjudicado la salud física y, sobre todo, la salud mental de los jóvenes en las últimas décadas. Frente a esta situación, el autor propone tratar la situación como un tema más de salud pública, combatiendo a esta corriente como se hizo frente al tabaco.
Lo primero antes de cualquier comentario es que considero que este libro es muy de nicho. Yo lo empecé pensando que se trataría de algo más accesible al público amplio, y hay capítulos en los que todavía se sostiene esa mirada, pero en muchas partes del ensayo se nota un enfoque bastante particular, cuya sombra se hace más vertiginosa a medida que se avanza.
Y es que por otro lado, no me deja de parecer que el libro dice algunas cosas importantes, como cuando habla con mucho rigor de las razones de los suicidios en los adolescentes o del preocupante aumento de las ITS, por poner algunos ejemplos. La ciencia que maneja el autor no está nada mal planificada. Parece lógico que un amor más estable ayude a la salud mental más que la cultura de enrrollarse. Incluso creo que la tesis principal del libro, la de considerar a estos asuntos que están alterando gravemente la salud de los jóvenes como un enfoque prioritario a nivel social y cultural, podría ser acertado (aunque habría que ver cómo se aplica).
Ahora bien, ¿por qué digo que es un libro de nicho? En todo lo que se combate, queda claro en todo momento presente cuál es el modelo ideal para el autor. No se esconde. Y quizás ese modelo resulte excesivo para muchos y no se puede compartir en la totalidad, además que no creo ni por mucho menos que fuese lo único que podría resolver la situación. Curiosamente no es un libro que caiga en lo religioso, por poco. Otro aspecto no menor y muy cuestionable es que el autor cita constantemente a Jokin de Irala. Lo cita tantas veces que bien podría haber sido coautor del libro, aunque entiendo que no se incluya como tal (basta rastrear un poco su trayectoria).
Añado que el autor es tan repetitivo que compone unos capítulos que podrían reducirse por lo menos a un tercio de su extensión si quitamos el constante recuerdo de unos datos que aparecen y vuelven a ser explicados por después. Como puntos positivos, creo que la exposición es buena y que logra por momentos que el texto llame la atención, incluso tiene buenos ejemplos que dar.
Creo que es un libro valioso por los datos que refleja, que no se suelen comentar tanto como deberían. Pero el fondo ideológico está demasiado presente, especialmente en los últimos capítulos que ya no contienen ningún enfoque científico, lastra al libro. Solo gustará a lectores que sean seleccionados por él.
Un libro fascinante escrito por un médico especializado en medicina preventiva que explora la adicción a las pantallas, las píldoras anticonceptivas y la sexualidad. Ofrece datos concretos que aportan claridad a debates que antes parecían estar basados solo en opiniones.
Recomiendo su lectura; cada capítulo invita a la reflexión. Es una obra optimista que inspira energía para discutir temas de gran relevancia en la actualidad. ¡Una excelente manera de crear nuevos salmones!
Personalmente creo que el libro intenta abarcar demasiados temas (el impacto de las pantallas, la pornografía, las enfermedades de transmisión sexual, etc.), pero de una manera desordenada y muy repetitiva.
A lo largo de todo el libro el autor culpa como origen de todos estos males a la revolución del 68, que asocia directamente con la liberación sexual de la mujer. En este sentido, en muchas ocasiones responsabiliza de manera velada a las mujeres tanto de buena parte de estos males que describe como de sus posibles soluciones, llegando a afirmar en un capítulo, por ejemplo, que si las mujeres eligieran bien a sus maridos (fieles), podrían evitarse en gran medida las enfermedades de transmisión sexual.
Las soluciones que propone giran siempre en torno a conceptos muy tradicionales de la familia: relaciones monógamas (entendido como un modelo de vida con una única pareja sexual y afectiva a lo largo del tiempo), matrimonio (siempre en el marco tradicional hombre-mujer) e incluso abstinencia. Como ejemplos muy reveladores: hay un capítulo dedicado a la castidad, otro a volver a ser vírgenes (virginidad 2.0) y otro sobre el matrimonio.
Si bien en algunos pasajes aporta datos interesantes, en otros resultan poco convincentes o sesgados. En conjunto, la lectura pierde valor por estar fuertemente impregnada de las convicciones personales del autor y de una postura ideológica muy marcada.
“Salmones, Hormonas y Pantallas” is an excellent and thought-provoking read that offers a compelling defense of the traditional family model through a solid foundation of epidemiological data. The author skillfully weaves scientific research with sociological insight to challenge prevailing cultural narratives. With clarity and rigor, the book highlights how family structure, hormone balance, and screen exposure intersect to impact mental health and social stability. It’s a must-read for anyone interested in public health, family policy, or the long-term effects of societal shifts on human well-being.
Súper interesante. Aborda temas preocupantes de la sociedad actual (pantallas, pornografía, sociedad sexualizada) desde el punto de vista de la salud pública y la prevención.
En mi opinión, se acaba haciendo un poco pesado y, por muy de acuerdo que esté en lo que se dice, hay alguna parte en la que se da demasiado por hecho qué tipo de gente lo leerá.
Aun así, muy recomendable para animarnos a ser salmones.
Este ensayo, esclarecedor y documentadísimo, nos invita a ser como los salmones y nadar a contracorriente. Nos plantea las plagas de este siglo XXI desde la perspectiva de un médico experto en prevención y llega a soluciones políticamente incorrectas y fuera de la onda dominante. Estas “plagas” son, entre otras, el uso sistemático de la píldora anticonceptiva, la sexualidad precoz en adolescentes, el uso abusivo de las pantallas especialmente en menores, etc. Plantea remedios como la educación de los adolescentes en el compromiso y en la sexualidad ligada al amor duradero y no al hedonismo y a la promiscuidad. Esta postura, argumentada con enorme cantidad de datos y estudios científicos, es hoy, por desgracia, revolucionaria. Una familia unida que ampare la educación de los adolescentes y transmita valores como la responsabilidad y el compromiso es lo que nos receta este ensayo brillante y ameno.