Elliot tiene que cumplir una doble misión: encontrar las cuatro Piedras Elementales y acabar con Tánatos.
Tras la desaparición de la Flor de la Armonía y con el Oráculo desvanecido, Tánatos se encuentra pletórico y siembra el caos allá por donde pasa. El Consejo de los Elementales está desbordado y apenas si da abasto para frenar las acometidas del ifrit: desastres naturales, grandes catástofes...Se impone restaurar el equilibrio cuanto antes. Para Elliot ha llegado la hora de la verdad, pues ya está preparado para hacer frente a la misión por la que fue requerido al mundo elemental: buscar las cuatro Piedras Elementales -escondidas en distintas partes del mundo y custodiadas por peligrosísimas y legendarias criaturas- y acabar definitivamente con el temible Tánatos.
En general la saga me ha gustado, aunque con la mayoría de los libros me he interesado más al principio y al final que en el nudo de la historia, donde me costaba más avanzar. Los personajes me han parecido muy graciosos, cada uno diferente pero lo que más me ha gustado ha sido la idea del mundo, los hechizos con los elementos y el amor por la naturaleza que transmite.
Este último libro me ha parecido mucho mejor que el resto de la saga, sin duda se ha notado la mejora en el ritmo de la historia, manteniéndome siempre interesada en lo que iba a pasar. Recomendado para todo amante de la naturaleza y la fantasía.
Me pareció un libro interesante aunque me parece que podía haber tenido un poco más de acción y al final pues me hubiera gustado ver que sucedía con los personajes y como continuaban sus vidas...