Que aprender a hacer el amor sea una cuestión para la filosofía, y no solo para la sexología o la psicología, puede sorprender a primera vista, pero una simple observación a la experiencia del deseo es suficiente para convencerse de ello. Los grandes pensadores de la Antigüedad, con Sócrates a la cabeza, buscaban la definición de la buena vida. La vocación primordial de la filosofía era ofrecernos representaciones de la vida por las que realmente vale la pena existir, un proyecto que la disciplina ha tendido a descuidar en los tiempos modernos. En este libro, el filósofo Alexandre Lacroix nos revela lo que podría ser la definición, o mejor dicho, la descripción filosófica completa del buen sexo. O sea, del polvo perfecto. El autor procede en breves capítulos, cada uno de los cuales aborda una faceta o un momento de la relación sexual: los preliminares, el ritmo, los cambios de posición, las conversaciones, la dominación, el orgasmo… Lacroix no elude ningún tema, sino que los trata todos como un filósofo, arrojando luz sobre lo que nos determina y obstaculiza en el camino de un acto de amor auténticamente realizado. Aprender a hacer el amor es una sagaz reflexión sobre el goce, la empatía y la creatividad en las relaciones sexuales, un ars amatoria en las antípodas de la sexualidad entendida como mercancía, tan común en nuestra época actual, donde el placer es consumido como cualquier otro producto.
Alexandre Lacroix est rédacteur en chef de Philosophie Magazine et enseigne l’écriture créative à Sciences Po. Il est l’auteur de plusieurs romans adultes chez Flammarion, dont Voyage au centre de Paris, paru en 2013. Dragons, père et fils est son premier texte pour la jeunesse, suivi de Dragons Amoureux!
Primer libro del 2023. Me ha gustado, pero me esperaba algo más revelador. Para empezar, coincido con Alexandre en cuanto al intento de refutación de Freud. Estamos inmensamente cohibidos por este señor en muchos aspectos. Ya no solo por el mero hecho de haberlo vivido en la sociedad, sino por ser, simplemente, la versión que está más al alcance. Pensaba, en cambio, que entre estas páginas encontraría la luz, que sería un gran descubrimiento y un cambio de aires total. Pero, realmente, me he encontrado con el simple sentido común de una persona con dos dedos de frente. Terminando, lo que mas me ha gustado de este libro, es el haber descubierto posibles nuevas lecturas sobre el tema.