5/5⭐
Relectura. Me gustó mucho este libro cuando lo leí por primera vez y me ha vuelto a gustar mucho ahora.
A caballo entre la ficción histórica y una novela de espionaje, desarrolla dos tramas que acabarán confluyendo. Estamos en 1940, en el Madrid de la posguerra, hervidero de espías. Hitler está en su mejor momento e Inglaterra trata de impedir, por todos los medios, que España entre en la guerra junto a las potencias del eje. Para ello envían a Harry Brett, veterano de Dunkerke, que domina el idioma y ha estado en Madrid anteriormente. Su misión, averiguar qué negocios se trae entre manos, con la España de Franco, Sandy Forsyth, antiguo compañero suyo de colegio. Paralelamente, Barbara Clare, la novia de Sandy, antigua enfermera de la Cruz Roja, intenta encontrar a su antiguo novio, Bernie Piper, voluntario comunista de las Brigadas Internacionales, que desapareció tras la batalla del Jarama. Bernie asistió al mismo colegio que Harry y Sandy y fue compañero de ambos.
¿Qué me ha gustado?
La ambientación en el Madrid de la posguerra es brillante. C.J. Sansom retrata el miedo, el hambre, la pobreza y el frío. Nos muestra el pulso de una ciudad "ocupada", que ha perdido la alegría y la esperanza de futuro. La acción se sitúa desde septiembre a diciembre de 1940. Tras un verano de sequías y malas cosechas, otoño e invierno fueron inusualmente fríos, un frío acompañado de lluvia y nieve que, tal y como nos muestra el autor, aumentaron las penurias de los madrileños. De la mano de Sansom paseamos por una ciudad en ruinas, en la que contrastan el modo de vida opulento de los que ostentan el poder, con la más absoluta de las miserias de los vencidos.
Queda igualmente reflejado en el libro, la mentalidad del nuevo régimen, su política de "limpieza" y no de reconciliación. Víctimas especialmente vulnerables de esta situación fueron los niños huérfanos de padres republicanos, tanto los que sobrevivían en las calles, como los que acabaron en los orfelinatos del estado. Que semejante ambientación, la haya conseguido un escritor británico nacido en 1952, nos habla de una labor de documentación más que sobresaliente.
La exposición que hace el autor del papel que jugó Gran Bretaña en el mantenimiento del régimen, su hipocresía y doble moral, tanto antes como después de la Guerra Civil.
El cómo se desenvuelve la trama. Dividida en tres partes y narrada en tercera persona, el ritmo es sostenido y se desarrolla con fluidez.
Los personajes. Junto con la ambientación son lo más destacable. Todos ellos, a cuál mejor, están bien dibujados. Harry, honrado y valiente, con un sistema de valores, que no se corresponden con los tejemanejes de la embajada de su país. Sandy, amoral, controlador y oportunista sin escrúpulos. El tipo de persona camaleónica que sobrevive en cualquier circunstancia. Bernie es el idealista, desencantado con el partido, que lucha por sus convicciones hasta el final. Bárbara, llegada a España en 1937, es el personaje que más evoluciona a lo largo de la novela.
Y qué decir de Sofía, la chica de Carabanchel, la mujer libre de la república, que vio todas sus esperanzas frustradas tras la guerra. Ella y su familia han sido los personajes que me han dejado con el corazón encogido.
El elenco secundario también es notable. En contraposición a Sofía, Milagros, la hija de dieciocho años del general Maestre, representa la vuelta atrás en la situación de la mujer española. El propio Maestre, despiadado y corrupto. Todo ello sin olvidarnos de los representantes de la diplomacia británica con su embajador elitista, Samuel Hoare, al frente.
El final, triste y realista, acorde y coherente.
En conclusión, una novela de espionaje y ficción histórica, ambientada en el Madrid de 1940, que me ha gustado mucho y que recomiendo sin dudar.