¿Qué podemos esperar de Silvio José, un desperdiciable cuarentón que aún vive con su padre, cena todas las noches su indispensable ración de salchichas Chisparritas, deambula por su casa con un inquietante pijama amarillo a topos marrones y cuyo único amigo es un enfermo mental incapaz de tomar cualquer decisión si antes no le consulta a su Geyperman de la suerte?
Agotadísimo desde hace mucho tiempo, su reedición es una fantástica noticia para todos aquellos que queríamos completar nuestra colección. Una gozada ver las primeras apariciones de Silvio José y la cuadrilla de tipos raros que le rodea. Seres tan egoístas y neuróticos como nuestro héroe que consiguen, en su extraño microcosmos de exageración, reflejar tics muy humanos. La risa se mezcla con la inquietud, sin tregua, logrando provocar en el lector una sensación tan agridulce como adictiva.