La "Summa Theologiae" no sólo representa la cumbre de la ciencia teológica tal como se cultivaba en la universidad medieval, sino que es también obra cimera del pensamiento cristiano de todos los tiempos. En ella cristaliza, en maravillosa síntesis, todo el acervo de conocimientos teológicos, filosóficos, científicos, humanísticos y jurídicos que constituían lo más granado de la cultura en la segunda mitad del siglo XIII. En este sentido, descubrimos en esta obra un testimonio excepcional de la contribución de todos los saberes al esclarecimiento de la fe revelada. Por esta razón, la fuerza y la vitalidad de la Summa Theologiae son imperecederas y es inexcusable su lectura para quien desee conocer la teología católica. La BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS había publicado anteriormente esta obra en edición bilingüe de 16 volúmenes, ya agotados. Pero la que ahora se ofrece —en cinco volúmenes— no es mera reedición, sino una obra totalmente nueva por sus finalidades y sus características. Ya no se trata de ofrecer un manual para los estudiantes de teología, ni menos de imponer un estudio amparado por la legislación canónica, sino de hacer asequible y fructuosa la lectura de una obra que es, sin duda, la que más influjo ha ejercido en la historia del pensamiento católico hasta nuestros días. El público al que se dirige es el de todos los interesados por el conocimiento de la teología o por la historia del pensamiento cristiano, e incluso por la historia medieval, cuyos ideales y vida han quedado plasmados en esta obra. Este segundo volumen alberga la Parte I-II de la Summa Theologiae. Junto con la Parte II-II, a la que van dedicados los volúmenes III y IV, abarca la teología moral, es decir, «el movimiento de la criatura racional hacia Dios». Es, sin duda, la sección más rica y original de la Suma. El presente volumen va precedido de una documentada exposición sobre las características, fuentes, novedad y estructura de esta Parte. Este trabajo, al igual que las ilustrativas introducciones a los tratados y las abundantes notas explicativas de los pasajes difíciles, han sido redacta-dos por profesores dominicos en centros de estudio en España. La traducción y las referencias a las fuentes explícitas e implícitas han sido preparadas sobre el texto de la edición crítica Leonina, que está editada por esta misma BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS en una esmerada y manejable edición.
Philosophy of Saint Thomas Aquinas, a Dominican friar and theologian of Italy and the most influential thinker of the medieval period, combined doctrine of Aristotle and elements of Neoplatonism, a system that Plotinus and his successors developed and based on that of Plato, within a context of Christian thought; his works include the Summa contra gentiles (1259-1264) and the Summa theologiae or theologica (1266-1273).
People ably note this priest, sometimes styled of Aquin or Aquino, as a scholastic. The Roman Catholic tradition honors him as a "doctor of the Church."
Aquinas lived at a critical juncture of western culture when the arrival of the Aristotelian corpus in Latin translation reopened the question of the relation between faith and reason, calling into question the modus vivendi that obtained for centuries. This crisis flared just as people founded universities. Thomas after early studies at Montecassino moved to the University of Naples, where he met members of the new Dominican order. At Naples too, Thomas first extended contact with the new learning. He joined the Dominican order and then went north to study with Albertus Magnus, author of a paraphrase of the Aristotelian corpus. Thomas completed his studies at the University of Paris, formed out the monastic schools on the left bank and the cathedral school at Notre Dame. In two stints as a regent master, Thomas defended the mendicant orders and of greater historical importance countered both the interpretations of Averroës of Aristotle and the Franciscan tendency to reject Greek philosophy. The result, a new modus vivendi between faith and philosophy, survived until the rise of the new physics. The Catholic Church over the centuries regularly and consistently reaffirmed the central importance of work of Thomas for understanding its teachings concerning the Christian revelation, and his close textual commentaries on Aristotle represent a cultural resource, now receiving increased recognition.
I must first confess that I have not read the whole book and what I read (about 700 pages) I had to read quickly since that was part of the task and I had not much time allocated to Aquinas. So there is not much I can say that will add to any discussion. I think it is interesting how Aquinas is able to combine Aristotelian philosophy with much of his contemporary Augustinian theology. Aquinas does of course challenge much too and at times one must probably put Aquinas and Augustine in opposition to each other, yet, having said that, Aquinas is often very clever (although it might not always be conscious of course) how Augustine is weaved in to the reintroduction of Aristotle.
I read it cover to cover. Not my recommended approach. Aquinas is brilliant, the reading is dense, and some of the theological arguments are an angels and pins dance-off. As a Catholic and a voracious reader, I was exposed to Aquinas in college and wanted to revisit. A lot here, and a good teacher will help guide you. As a book, it’s a good value here on Amazon.
Tratar de reseñar la moral de general de Santo Tomás es una tarea inabarcable por la cantidad de tratados y temas que trata además de lo pequeño que me siento ante el que es ya para mí mi gran maestro. Por tanto esto va a ser más una alabanza de esta obra que me estuvo acompañando en gran parte de los pasados 2024 y 2025 y que junto con la primera parte ha continuado deconstruyendo, como se diría actualmente, mi mentalidad de la manera de pensar contemporánea haciendome un bien inmenso que no puedo ser expresado ni contenido en tan pocas líneas.
Esta parte de la moral general construye el esqueleto de la psicología tomista sobre la que luego va a hacer crecer el cuerpo de su moral específica, con sus virtudes y vicios. Aquí no habla, por ejemplo, de la caridad en especial, sino más bien de la virtud en general y la relación de la caridad con ella, por poner un ejemplo.
Aunque puede parecer intimidante al coger el tocho realmente su lectura es bastante sencilla pues santo Tomás puede ser perfectamente uno de los mejores profesores que hayan existido. Su docencia nace de su caridad y su suma teológica está específicamente diseñada para ser una entrada a la teología cuidada y amable a sus alumnos, a los que amaba. También es sencilla por lo intuitivo de los principios en los que descansa su psicología, que tampoco voy a reseñar extensivamente porque sino se me queda un resumen del tamaño de un tratado.
Lo básico de la psicología humana, el principio más fundamental, el centro de nuestro actuar es el amor. Y en función de el se explican el resto de pasiones (emociones). Actuamos por y movidos en primer lugar hacia lo que amamos. Amamos aquello que la razón ha razonado en primer lugar como un bien cierto. La razón se lo presenta a la voluntad, ella lo acepta y pone los medios adecuados para la consecución de ese bien amado. Esto es lo más básico del actuar humano. A partir de aquí el aquinate explica detalladamente la relación entre sí de un abanico de más de 30 emociones humanas en su conexión con el amor en un tratado, el de las pasiones, que ha tenido un impacto duradero en mi vida. La importancia capital de este fundamento de nuestro actuar es tal que nuestra vida consiste más bien en decidir entre dos vías, dos ciudades y dos amores que encierran todos los demás: o a nosotros mismos y nuestra voluntad o amar la voluntad de Dios y por ello amar a los demás por encima de nuestro orgullo y deseo de dominio. No hay ninguna alternativa intermedia. Nuestros amores se ordenan a uno u otro y Dios nos dará justo lo que amemos: El encierro en nosotros mismos o la comunión de los Santos.
El tomo tiene muchos más tratados muy importantes, como el de la gracia y el pecado los cuáles me han hecho bienes muy grandes pero es cierto que el de las pasiones y la voluntad tiene un cierto resonar con los problemas contemporáneos y la crisis de la salud mental que hace que tras estos meses sea el tratado que con más cariño recuerdo.
Cómo muchos, o la mayoría de jóvenes de entorno a mi edad, desarrollé en su momento una ansiedad, aunque moderada, lo suficientemente destructiva como para afectar a mi vida personal. Esta desaparecería por pura gracia con el regalo de la conversión. Y digo por pura gracia porque no tiene que ser el caso de todos los conversos, aunque me es imposible pensar que si el de la mayoría. En mi caso así fue y te doy gracias, Dios mío, por ello. La incapacidad de entenderme y el sufrimiento por cuestiones cotidianas era grande y lo que me decía la psicóloga no era suficiente para salvarme. De hecho mi primera oración desde la infancia, donde me diste la gracia de la fe, llegó tras 6 meses de mejora y empezando un máster la ansiedad volvió. Se me hizo insoportable la idea de que todo ese tiempo con la psicóloga fuera inútil, que las mil formas de meditación que había probado eran todas igual de vacías y que ciertamente consolarme con los mismos entretenimientos de siempre más que una ayuda eran una huida hacia delante. El pensamiento de que encima este estado se alargará más años en mi vida fue el detonante final de que de mi boca saliese un padrenuestro desesperado abandonandome a aquel a quien había rechazado. Y desde ahí todo es historia ¡Y eso que oficialmente tenía solo ansiedad moderada! En un solo acto te dignaste a curarme a pesar de yo seguir faltándote al respeto tanto en ese momento como después de forma constante. Y ahí sigues, amándome de una manera que me es imposible de entender. Con el tiempo comprendí que gran parte de ese malestar era producto de hábitos contrarios al amor que hacen claramente imposible que un alma sea feliz. Y esto es debido a que nuestros hábitos conforman nuestra segunda naturaleza. Somos los que amamos. Simple y llanamente. Y nuestras emociones aparecen en función de ello.
Cuando se aproxima la amenaza que va a quitarnos alguno de los bienes que amamos surge el temor. Si una persona o algo se interpone entre ese bien que estamos disfrutando y nosotros surge la ira. Si hemos perdido el bien, ante lo amado ausente surgue la tristeza. Si creemos que tenemos la capacidad de alcanzar en algún momento ese bien amado o a ese amante sentimos la esperanza. Y cuando nos unimos con lo amado surgue el placer y la delectacion. Y así decenas de páginas analizando cada una de estas y muchas más emociones.
Nuestros actos nos van definiendo y los actos virtuosos llaman a los actos virtuosos en un crecimiento de amor hacia Dios y los demás, mientras que los viciosos nos llevan en un bucle autodestructivo que tiene su condena ya aquí en la vida terrana en la conciencia y que salta en este carcomer que corroe que, sino se le da salida a través de la misericordia de Dios y a través de su perdón, yo de verdad que no se como es posible que alguien use otra vía en esta vida que de lugar a la paz que da cada confesión, la oración y la reconciliación con los hermanos.
Esta psicología es simple, sencilla y coherente y además está abierta luego hacia el diálogo con muchos conceptos modernos como las estructuras sociales y su influencia en nuestro actuar a través de, lo que llama santo Tomás, las costumbres de la sociedad, sus leyes y como éstas se ensartan y afectan a nuestros hábitos, o como llamarían los modernos, nuestro inconsciente. Todo esto tan bien delineado, explicado y estructurado que lo inevitable es salir de la lectura analizando el mundo y a uno mismo con estas gafas. Lo más grande que ha logrado este libro en mi vida es que haya entendido quien soy por como actuo y que emociones me salen ante cada situación de una forma tan cristalina que solo puedo darte gracias Dios mío por este doctor tan grande que has dado a tu iglesia.
Con mis tristezas, iras y alegrías entiendo mis amores. Empiezo a darme cuenta de que amantes me están destruyendo y a cuales debería favorecer más. A que amo inmoderadamente alejandome de los demás y que debería amar más prontamente.
Danos la gracia Señor de que en esta vida todo se realice por amor a ti para que este amor redunde en los demás.
Bendito, alabado y amado seas por siempre. Se nuestro Bien definitivo hacia el cual dirigíamos todos nuestros esfuerzos para alcanzar la felicidad en esta vida y la plenitud en la postrera, en las nupcias eternas en las que gozaremos con tu bendito rostro.
I just read 40 pages; namely, the section "On Happiness." Aquinas goes through each of the things that mankind tend to think of as causing happiness, and debunks them. He looks at the arguments for and against wealth, honors, fame/glory, power, bodily good, and pleasure as initiators of happiness, and always comes to the conclusion that no, they do not. He concludes that "final and perfect happiness can consist in nothing else than the vision of the Divine Essence." "A certain participation of happiness can be had in this life: but perfect and true happiness cannot be had in this life...for since happiness is a 'perfect and sufficient good,' it excludes every evil, and fulfills every desire. But in this life every evil cannot be excluded."
Whereas the first half of the first part (Pars Prima) of Thomas's ST covers the doctrine of God and other such topics (e.g., angels), and as such it is the portion of the ST most familiar with Protestants (esp. given the recent resurgence of classical theism in the face of detractors, Barthian and otherwise), this second half of the first part (Pars Prima Secundae) covers such topics as man's last end, virtue and vice, law and grace as well as the passions, one begins to understand why Thomas is considered the Doctor of the Catholic Church. My personal favorite part was his discussion of the passions.
If I was going to choose a book to illustrate each of the logical fallacies I think I would select this one to exemplify circular logic. When you assume your conclusion to arrive at your conclusion that renders your entire argument invalid. Furthermore, It renders any and all subsequent arguments based on that argument invalid too. Aquinas seems to have been completely oblivious to that very concept.
I can't say I agree with everything in this book. In fact I think certain of it assumptions are profoundly flawed. But it is worthwhile to expose yourself to the workings of such a brilliant mind. And there is much to learn in this book.