Me leí hace bastantes años este libro y, francamente, lo recordaba mejor.
La historia está contada desde el punto de vista de Ryke, un comandante de una fortaleza en la frontera norte de Arun, lindante con el belicoso país de Anhard, que es el enemigo de siempre de Arun. El personaje de Ryke, reservado, sobrio, sin estridencias, me gusta hoy como me gustó la primera vez que lo leí. Y el estilo de la escritora también me agrada, frases breves, contundentes, va soltando ideas que encajan entre sí para formar un tapiz muy visual. Pero el trasfondo es poco consistente.
Me explico: la acción arranca con la fortaleza de Tornor tomada por un ejército enemigo. El señor por derecho de la fortaleza ha muerto, su único hijo y heredero, Errel, ha sido tomado como rehén y a cambio de su vida, el general enemigo requiere que Ryke se ponga a su servicio.
¿Qué es lo que me parece inconsistente? Todo. Hay cuatro fortalezas en la frontera con Anhard. Pero resulta que no se ayudan ni se apoyan entre ellas y dejan que las vayan sometiendo una a una. Resulta también que el enemigo no viene del norte, de más allá de las montañas, sino del sur, es decir, del mismo Arun. ¿Una guerra civil? No se explica. Y además debe ser que las fortalezas están fabricadas de cartón piedra, porque Col Istor ya se ha apoderado de dos de las cuatro, sin largos asedios y sin perder demasiadas tropas, mientras que los defensores, que en teoría estaban en mejor posición para repeler enemigos y que eran soldados entrenados, mueren todos.
Pues eso, que se me hace inconsistente.
El caso es que llegan a Tornor un par de mensajeros que traen una propuesta de tregua de la tercera fortaleza y Errel, que los conoce, les pide ayuda para escapar.
La huída también es inverosimil. Si tan fácil era salir de la fortaleza, nada hubiese impedido que Ryke y Errel hubiesen escapado hace meses, porque eso es lo que sucede en la historia: ellos se tienen que apañar por su cuenta para salir y entonces los mensajeros se avienen a llevarlos a la grupa de sus monturas. Esa es toda la ayuda. Pero puesto que Ryke podía salir de la fortaleza para ir al pueblo vecino, pudo escapar con Errel en una de tales salidas, sin ser llevado a la grupa de nadie.
Tras escapar pasan por la fortaleza de las Nubes, la que ha firmado una tregua con Col Istor, por lo que el señor de la misma les dice que no puede alojarlos, así que siguen más al sur, hasta un valle encerrado entre montañas donde hay una sociedad idílica de personas estupendamente entrenadas para pelear pero amantes de la paz. O algo así.
Porque lo cierto es que se dejan convencer con gran facilidad para ayudar a Errel a recuperar su fortaleza. De hecho, el jefe pacifista es quien planea como hacerlo.
Para entonces Col Istor ya ha dominado también la tercera fortaleza y solo queda una, lo que me hace pensar que los muros de dichas fortalezas eran de cartón piedra, que no tenían arqueros o que se dejaban las puertas abiertas.
Resumiendo, siguiendo el plan de Van, vuelven al norte, convencen al señor de la fortaleza de Pel, la única que queda para que les ayude y reconquistan tanto la fortaleza de las Nubes como la de Tornor. Cada conquista en un solo día, sin apuros.
Y entonces Errel... Bueno, entonces pasa lo único inesperado de toda una historia que no me ha atrapado en ningún momento, pero prefiero no destripar lo que pasa entonces.