Hace unos días terminé un cómic que me encantó: Black Science.
La premisa era muy atractiva. Un grupo de científicos anarquistas construye un pilar que les permite viajar entre universos paralelos. Sin embargo, no tienen control sobre él, pues ha sido saboteado por un miembro del equipo.
Como toda buena historia, el cómic te lanza directo a la acción. Grant McKay, líder de los científicos anarquistas, corre desesperado hacia el pilar en medio de una batalla entre hombres pez y hombres rana, en un mundo inspirado en el Imperio azteca.
De repente, una de estas ranas asesina a su acompañante sin previo aviso, mientras McKay apenas logra escapar al pilar.
El siguiente mundo los arroja al corazón de una guerra de trincheras: el ejército alemán combate contra nativos americanos que poseen mechas y tecnología avanzada.
Cada universo toma inspiración de elementos reales y los retuerce hasta volverlos irreconocibles. Pero ese es precisamente el punto.
Los universos son como las cebollas: tienen capas. Cada decisión tomada genera una bifurcación que da origen a nuevos mundos. Son extraños, pero familiares a la vez, porque, en el fondo, todos los mundos son el nuestro.
Grant McKay se obsesiona con una pregunta: ¿qué hay en el centro de la cebolla? Ahí debería estar el primer ente que alguna vez actuó. Ahí se encontraría lo más cercano a un dios.
La literatura tiene la tarea de hacernos cuestionar nuestro mundo de la manera más creativa posible.
“Eso es lo que hace la literatura: mete cualquier idea abstracta sobre la vida, sea de carácter político, filosófico o científico, dentro de la esfera de lo humano, donde ya no está sola, sino que se golpea contra una miríada de impresiones, pensamientos, sentimientos y actos. No necesariamente se borra, pero la naturaleza sencilla de esa idea se ve desafiada por la complejidad en la que de repente se encuentra inmersa.”
En medio de esta historia de múltiples dimensiones y un universo fascinante por explorar, se nos presenta un elenco de personajes complejos, donde es difícil determinar quiénes son realmente los protagonistas o los "buenos".
Por un momento, parece que McKay es el centro de la historia, pero muere temprano en la aventura, y el protagonismo pasa a Kadir, otro miembro del grupo de dimensionautas. Kadir y McKay tienen una eterna rivalidad, alimentada por el hecho de que Kadir siempre estuvo enamorado de la esposa de McKay.
Ambos son el corazón de la obra. Kadir, un alto ejecutivo de una poderosa empresa de tecnología; McKay, un genio obsesionado con mejorar la vida de las personas y dejar su nombre grabado en la historia.
La historia explora sus mejores y peores facetas, mostrándonos qué los llevó a ser como son.
“La novela trata de relaciones: las de una persona con el mundo que la rodea, y las de las personas entre ellas. Y en toda relación hay una complejidad propia e inherente a ella.”
Uno de los temas principales es el conflicto familiar de McKay. Es un padre ausente, un esposo infiel, y parece preocuparse solo por su legado. Pero la historia nos muestra que todo viene de mucho más atrás: un padre adicto al trabajo, una madre infiel y una tragedia que culmina con el suicidio de uno de sus progenitores, mientras el otro lo culpa por lo sucedido.
Ese miedo a repetir la historia de sus padres y el maltrato que sufrió en su infancia lo llevan a rebelarse temprano y a desarrollar un profundo pavor a decepcionar a los demás. Paradójicamente, en su intento por evitar ser abandonado, termina alejando a todos.
Es impresionante cómo, en medio de versiones siniestras del Imperio romano o retorcidas reinterpretaciones de la Tierra de Oz, Black Science encuentra el momento para hablarnos de nuestra humanidad: de las relaciones rotas, de la pérdida de confianza, de la resiliencia y del amor.
Esta historia fue una de mis favoritas... al menos hasta el número final.
Una buena historia debe cerrar las preguntas que plantea. Black Science cierra el 99% de sus tramas, pero en el capítulo final, la batalla súper final y súper violenta se resuelve con un deus ex machina. Hasta tienen la mala educación de cortarte toda la batalla y ponerte en la situación en la que ganaron los buenos, sin saber ni como ni por qué.
Para recordarnos el carácter dual de la cebolla, la historia se bifurca en dos finales: el "bueno" y el "malo". No entraré en detalles, pero ambos finales rompen las propias reglas del autor y traicionan la construcción de los personajes.
Aun así, pese a la patinada que dan al final, la increíble construcción de personajes, el arte impresionante, la profundidad de sus temas y la magistral manera en la que introduce la ciencia ficción hacen de Black Science uno de los cómics más especiales que he leído.
*Las frases son del ensayo "La importancia de la novela" de Karl Ove Knausgård.