¿Qué decir? Realmente un libro que me ha emocionado, especialmente su final. No por que el libro exprese un mensaje susceptible de tocar las fibras mas profundas de todo lector, sino todo lo contrario, un mensaje que podrá entender solo y nada mas, aquel que viva en la realidad actual de la República Argentina.
La demostración que hace el autor en cada párrafo, no es más que una demostración de su profundo amor por el pueblo Argentino y su deseo vehemente por una patria LIBRE Y PROSPERA.
En 1852, Alberdi escribió lo que él, haciendo un estudio exhaustivo y comparativo de las mejores constituciones del mundo en aquella época, considero debían ser los principios y normas fundacionales de nuestra Nación. Tal fue así, que la constitución dictada en 1853 -y las reformas dictadas hasta la fecha- estuvieron ampliamente inspiradas en esta obra.
Sencillamente es imposible no emocionarse con la lectura de este texto. Fue un adelantado a la época. Expuso ideas que en aquel momento todavía ni llegaban a Sudamérica. La constitución que logramos, fue de un nivel superlativo en comparación a todas las que existían en la región.
Cito dos frases que me gustaron:
"Nada hay de preciso ni determinado en la cantidad; todo esta en la substancia (en el contenido)"
"La claridad de la ley viene de su lógica, de su método, del encadenamiento y filiación de sus partes. La claridad de una ley es su primer requisito para ser conocida y realizada; pues no se practica bien lo que se comprende mal"
Sus propuestas fueron diversas. Entre ellas: poblar el territorio, establecer la libertad de comercio y navegación, adoptar la forma de gobierno representativa (de corte presidencialista) y republicana, y una forma de estado federal, entre otras cosas.
Para ir cerrando.
En una de sus partes decía que había que traer gente culta y trabajadora para poblar las tierras Argentinas, a los fines de ocupar este territorio que se encontraba severamente despoblado. De esta manera - entre otras más- sería posible una nación prospera.
Decidí cerrar con esto último, ya que realmente es muy triste si lo contrastamos con la realidad actual. El presente nos demuestra ser diametralmente opuesto a aquellas intenciones; un éxodo de jóvenes nunca antes visto, en busca de oportunidades en otros países dado que el nuestro ha devenido decadente.
Por último y tratando de imitar ese toque "romanticista" de Juan Bautista, tengo fe en la idea de que todo este periodo que data desde 1953/60 hasta nuestros tiempos, fue un periodo de búsqueda y maduración, y que a partir de ahora, con el retorno de las ideas que nos fundaron como república, nos encontremos nuevamente en aquel camino: ¡EL CAMINO HACIA UNA ARGENTINA LIBRE Y PROSPERA!