Conocido sobre todo por su abundante producción novelística, Vicente Blasco Ibáñez (1867-1928) cultivó asimismo el género del cuento, a través del cual perfeccionaba recursos narrativos y se adentraba en el tratamiento de las pasiones humanas. Publicados inicialmente en el diario "El Pueblo" y reunidos posteriormente en un volumen, los doce relatos que integran "Cuentos valencianos" van desde la recreación de tradiciones populares, como «En la puerta del cielo» o «El dragón del Patriarca», hasta estampas de gran vigor expresivo donde se exploran el amor («Dimòni»), los celos («¡Cosas de hombres!»), la venganza («Guapeza valenciana»), la frustración («Noche de bodas») o los primeros desengaños de la adolescencia («El femater»).
Vicente Blasco Ibáñez (January 29, 1867 – January 28, 1928) was a Spanish realist novelist writing in Spanish, a screenwriter and occasional film director.
Born in Valencia, today he is best known in the English-speaking world for his World War I novel The Four Horsemen of the Apocalypse. He is also known for his political activities.
He finished studying law, but hardly practised. He divided his time between politics, literature. He was a fan of Miguel de Cervantes Saavedra.
His life, it can be said, tells a more interesting story than his novels. He was a militant Republican partisan in his youth and founded a newspaper, El Pueblo (translated as either The Town or The People) in his hometown. The newspaper aroused so much controversy that it was brought to court many times and censored. He made many enemies and was shot and almost killed in one dispute. The bullet was caught in the clasp of his belt. He had several stormy love affairs.
He volunteered as the proofreader for the novel Noli Me Tangere, in which the Filipino patriot José Rizal expressed his contempt of the Spanish colonization of the Philippines. He traveled to Argentina in 1909 where two new cities, Nueva Valencia and Cervantes, were created. He gave conferences on historical events and Spanish literature. Tired and disgusted with government failures and inaction, Vicente Blasco Ibáñez moved to Paris, France at the beginning of World War I.
Relatos cortos, frescos, intensos, perfectos para pasar un buen rato en la playa, en una terraza o en el sofá de casa. Me gustaban las novelas valencianas de este escritor y los cuentos no han sido menos. Magistral es la pluma de Blasco Ibáñez a la hora de presentarnos personajes, pasionales y auténticos todos ellos, y también su poder para trasladarnos a escenarios tan variados de la Comunidad valenciana. Cómo se nota lo bien que conocía su tierra y sus gentes.
Cuando leo a Vicente Blasco Ibáñez estoy en casa, la atmósfera de sus narraciones, en este caso relatos, es la que me acompaña cada día. A pesar de esta sensación tan placentera, sus líneas me inundan en ocasiones de nostalgia por tradiciones y fragmentos de cultura que me gustaría que siguieran vigentes, como si el tiempo hubiese difuminado parte de la pureza y la esencia de la terreta y sus costumbres.
Se trata de una recopilación de doce cuentos del autor, ambientados en la vega valenciana, y publicados inicialmente a finales del siglo XIX. No voy a entrar en detalles sobre ellos, pero en general su lectura es una auténtica delicia. Perfectamente ambientados en el campo valenciano de la época, reflejan no solo la vida y costumbres de los lugareños, sino que además destacan los personajes, excelentemente perfilados, y muchos de ellos de carácter y sentimientos marcados, que dan entidad propia a cada uno de los relatos. Son historias apasionantes y muchas de ellas pasionales. Destaca el dominio del lenguaje del autor y la prosa, rica y descriptiva, y aunque he tenido que consultar el diccionario alguna que otra vez, me han encantado.
He leído un ejemplar de la editorial Alianza, con una preciosa ilustración en la portada de un cuadro de otro ilustre valenciano, Joaquín Sorolla y sus "Pescadoras valencianas" de 1915. Aunque esa colección de obras de Vicente Blasco Ibáñez de la editorial Plaza y Janes es de las más conocidas en Valencia y aún la puedes encontrar en internet, librerías de segunda mano y ferias de libros antiguos y de ocasión. Son relatos escritos para el diario El Pueblo, y posteriormente recopilados, que cuentan la historia de supervivencia de hombres, mujeres y niños en tiempos difíciles. Algunos cuentos son costumbristas y son perfectos para conocer la Valencia de finales del siglo XIX y principios del XX, sus campos de naranjos, sus arrozales y la vida de los labradores que trabajaban en ellos, los caminos junto a las acequias, los puestos del Mercado Central y una ciudad de Valencia que miraba por encima del hombro a esas gentes que venían de la huerta. Historias de "gentes rudas", fiestas del pueblo, amores, banquetes donde lucir las mejores galas, lágrimas, anhelos y pasiones en tiempos de hambre y miseria, en las que Vicente Blasco Ibáñez es un cronista honesto, sincero y a veces un poco burlón, pero que no puede disimular su cercanía, solidaridad y ternura hacia las personas más desfavorecidas. Otros cuentos son leyendas o fábulas valencianas surgidas en los arrozales y relatadas en las tabernas donde no falta la picaresca , y "el ingenio y la gracia" valenciana. El tiempo ha pasado, las cosas han cambiado, pero algo queda.