Busca una lupa grande y descubre con el rey de las cosas pequeñas qué pata de la realidad es la que cojea hoy. ¿Por qué los mayores construyen los columpios siempre encima de un charco? ----- Imaginaos a los pobres Adán y Eva la primera vez que van al cuarto de baño, que no sabían nada, y al terminar se encuentran con el pastel... -Eva, ¿me dejas tu hoja de parra? -¿Para qué la quieres? -No, es que... creo que se me está saliendo el barro de dentro. ----- Todo el mundo sabe que las mochilas se inventaron para que a los niños, al salir del colegio, no se los lleve el viento. Como los niños pesan poco y tienen una imaginación eólica, o los lastras con Matemáticas y Física, o al salir del cole se vuelan, como María Sarmiento.
Y por eso hemos inventado una época del año, la Navidad, cuyo único fin es llenar todo de lucecitas. Lucecitas en las calles, en las gasolineras, en los quirófanos... Todo Cristo lleva lucecitas. Y como montes un belén, Jerusalén parece Manhattan, con los puentes iluminados. El pesebre parece el bar de Abierto hasta el amanecer y el castillo de Herodes parece un casino de Las Vegas. Hasta los Reyes Magos llevan luz de freno en los camellos, que parece que en vez de un camello conducen un Maseratti.
Pues es eso, no hay más que ver la portada, el título, leer la sinopsis y tal cual, es lo que parece, no hay margen de error..
Un libro entretenido, con el que sonreir e incluso reir, con unos puntos graciosos y otros no tanto, pero que sirve de kit-kat veraniego frente a otras lecturas más densas.
Libro que recopila monólogos del autor y otros textos que supongo que están compuestos ad hoc para la edición del libro. Son simpáticos. Tiene algunos aciertos ingeniosos. Lo que más me ha gustado es su capacidad para escribir sobre los objetos más simples y, sobre todo, su forma de plasmar aspectos o hábitos concretos que, tal vez, podamos pensar que son individuales pero que al leerlos y generalizarlos nos resultan humorísticos. Los monólogos siguen en general una estructura muy similar, lo cual puede resultar un poco pesado y, en algunos casos, resulta fallida.
Me lo leí en una tarde, realmente graciosos algunos de sus monólogos. Hay que decir que algunos están repetidos del libro de Dios hizo el mundo en siete días, pero por lo demás es completamente recomendable para una tarde de piscina en la que no tengas muchas ganas de bañarte.
Solo quería algo ameno para distraerme un rato, y no puedo creer lo mucho que tardé en ésto por posponerlo, al principio está bien (no tanto) pero en cada página va perdiendo su "gracia" hasta que no le queda nada y se hace muy cansado. Creo que todos esos libros que hemos leído y les faltan signos de puntuación se los ha robado éste ¿Cuántos puntos suspensivos puedes gastar en una página?! Sin mencionar esas frases sin terminar que...
Es un libro que se lee muy rápido y te sirve para desconectar. Me he reído mucho con él porque me imagino a Luis Piedrahita hablando y porque los temas de los que habla son diversos y cotidianos. También es cierto que muchos de los monólogos del libro ya han salido en televisión así que he tenido que saltármelos porque ya los conocía.
Es el primer libro de Piedrahita que leo. Me reí muchísimo, hasta me sentí identificada con unas cuantas situaciones! Hay chistes que evidentemente son dirigidos a españoles, no conozco mucho nombres que aparecen. Lo que no me gustó fue su humor un tanto negro a veces, citando y haciendo chistes con personas que murieron tragicamente, por ejemplo.
Pensaba que me iba a hacer reír como los monólogos, pero no. Lo cogí porque necesitaba una lectura amena rápida y sobre todo divertida, de media sonrisa no ha pasado. Dudo mucho que me vuelva a leer algo del humorista, me quedo con los monólogos.
Quería una lectura ligera y esto ha sido un despropósito por mi parte, que soy bastante mal público de monólogos. Creo que sin el ritmo de la puesta en escena se pierde gran parte de la comicidad de estas greguerías, sobre todo en sus derivas más absurdas
Quizás el más flojo de los que he leído de él. Sigue con sus monólogos sobre las pequeñas cosas. Algunos desternillantes otro no tanto. Pero muy entretenido.
Le iba a poner tres estrellitas, hasta que me di cuenta que en verdad me reí A CARCAJADAS en varias partes, tanto que tuve que parar para regocijarme como era debido, lo que es una gran gracia considerando que no soy de España y que el humor que vende allí, en especial tipo stand up, no debería hacer tanto efecto en otro país que, aunque comparte el idioma, no comparte todas las costumbres (Chile).
Me hizo especial gracia la pobre vida desgraciada de las pesas, jajaja (básculas, es que les decimos pesas aquí), y también lo que dice sobre las cucharas y su situación incierta y cómo se van perdiendo en las situaciones más curiosas, los pezones de los maniquíes de Zara que son tan marcados que parece que fueran a volarle un ojo a alguien (jaja, acá también pasa), y cómo los adultos no dejan que los niños miren fijamente a las cosas que en verdad les interesan, como otros adultos soldando metales... y, bueno, mucho más.
También hubo algunos monólogos que no me convencieron tanto, o que directamente no me gustaron porque me tocaron algún punto sensible o qué sé yo... pero a favor del autor, creo que el humor es en sí un tema delicado, y que nunca se puede complacer a todo el mundo... siempre a alguien le va a molestar algo..
En general ¡un libro muy bueno! Que me gustó mucho :)
Piedrahita es uno de los comediantes más graciosos que he encontrado en los últimos tiempos. Hay que ver su stand-up primero y luego se puede leer el libro imaginando su voz para que sea aún más gracioso.
Me gusta mucho el enfoque de Luis Piedrahita, cómo observa lo pequeño e insignificante y lo hace digno de un estudio universitario. Bravo por él.Los monólogos son buenos, no hay duda, pero pierden cuando se leen, por eso, sólo por eso, le bajo una estrella.
Soy muy fan de Piedrahita pero he de decir que en" formato libro "pierde bastante. El es único y su viz cómica para mi es de las mejores, pero en libro no me ha hecho nada de gracia.