Cuando César Barrés vuelve a su país, siente el placer de ser un extranjero en el lugar donde ha nacido. Empieza a recordar su vida de militancia, a rebotar entre hombres y mujeres del presente y el pasado. Pronto los rasgos de la policial "negra" (personajes secundarios pícaros o macabros, la promesa del premio definitivo, mujeres dispuestas a entregarse o traicionar, la opresión del peligro) van salvando el relato del puro reflejo de lo real o el pañuelo de la nostalgia. Como siempre, una trampa empieza a cerrarse, y cuando lo hace, en la misma Ezeiza donde comenzó todo, ocurre del modo menos esperado, implacable y humillante.
[6.5/10] La novela presentaba una premisa un poco interesante, sin embargo, varios elementos disminuían mi interés. La trama recurre al arquetipo del personaje que se ve envuelto en problemas progresivamente mayores, pero la inclusión constante y gratuita de descripciones ALTAMENTE sexuales resultó incómoda e innecesaria. Si bien las reflexiones del protagonista entre capítulos ofrecían cierta profundidad y me mantenían enganchado en cierta medida. La obra en conjunto me dejó una sensación de meh.