Al principio parece la típica novela de aventuras en un contexto histórico, concretamente el imperio romano. En ese sentido tiene todos los tópicos, el joven huérfano que no se lleva bien con su padre, tiene que irse y recorrer el mundo, le engañan, llega abajo del todo pero gracias a una combinación de suerte y habilidad consigue que le vaya bien. Una mezcla de aventuras, batallas, ambientes desde lo más sórdido a los palacios, todo para mostrar su mundo y cómo se desenvuelve.
Sin embargo el libro no es eso y se irá descubriendo poco a poco. Es una novela teológica que muestra la evolución del pensamiento religioso del protagonista, que pasa del politeísmo romano a las religiones orientales conociendo las nuevas filosofías que aparecen en esa época, todo lo cual le va a terminar llevando al cristianismo. Las largas charlas sobre religión son el contrapunto de las aventuras, pero en ocasiones se hace un poco pesada tanta teología.