Hay libros que no se leen: se caminan. El secreto del chamán y El sol sobre las tumbas son de esos. En ellos, Virginia Huneeus abre un sendero que atraviesa las montañas andinas y las selvas amazónicas, donde el mito aún respira entre raíces y piedras antiguas.
Sus relatos parecen escritos con polvo de caminos sagrados y con la voz de los que alguna vez hablaron al sol. Cada página huele a humo de ofrenda, a tierra después de la lluvia, a tiempo detenido en los ojos de un chamán.
Como lector —y como quien se siente arqueólogo de lo invisible— terminé el libro con la sensación de haber tocado algo ancestral, algo que sigue latiendo bajo las ruinas y las leyendas de nuestra América.