Los cuentos de Benzulul, enmarcados dentro de lo que la critica denomina el ciclo de Chipas, y que incluye entre otros autores a Rosario Castellanos, tratan sobre todo del mundo indigena. Universo reducido al parecer, habitado por los antiguos dioses mayas, beneficos y crueles, y que en forma inquietante dilata sus limites de modo que el lector moderno puede sumergirse en el y reconocerse.
Cuentos inmersos en la cotidianidad indígena, pero sin ahondar en costumbres y paisajes. Tristes, desgarradores y reales, pletóricos de sabiduría ancestral, retratos fieles de los pesares comunes. Son de los mejores cuentos mexicanos que he leído en los últimos años.
Este libro de relatos, escrito por el chiapaneco Eraclio Zepeda, ofrece ocho historias crudas con personajes indígenas de inicios del siglo XX. El autor utiliza una variante del idioma que combina el español con las lenguas originarias en su narrativa, muy propia de la época y de la cultura mexicana. La crudeza, la lucha por la vida, el amor familiar y el honor, son temas que se exponen de manera recurrente y normal para aquella época. Del mismo modo presenta a la muerte como algo natural e irremediable, sobre todo en la vida de los protagonistas: personas condicionadas por la pobreza, la opresión y la injusticia hacia ellos de parte de los más favorecidos. Los textos, perfectamente redactados, trasmiten indignación, tensión, así como admiración por la personalidad de sus personajes. Definitivamente es uno de los mejores libros que he leído este año, no sólo por lo limpio que resulta, sino también por los temas expuestos, y en general, por sus inolvidables historias.
Ocho cuentos , ocho relatos sangrientos , trágicos y realistas de la vida rural mexicana en una época cercana a la Revolución. Me quedo con el último donde el "tata" da su última enseñanza al hijo de como "bien morir"; triste historia de Patrocinio, terrible la vida de el Caguamo, injusto el final de el Mudo y verdaderamente incongruente "quien dice la verdad".
Eraclio Zepeda es lenguaje, narración pura con oficio, un maestro del cuento. Creo que Benzulul es una de mis mejores lecturas de este año 2023. Los ocho relatos que se incluyen sobresalen por estar en el ámbito rural, al parecer en el estado de Chiapas, en una época especial: principios del siglo XX. Este periodo es clave también en la historia de México, es cuando todavía la mayoría de la población vivía en localidades rurales. Los textos tienen esa atmósfera campirana donde la realidad es más compleja al estar inmersa en un sistema de creencias indígena, mesoamericano. Esto no quiere decir que las narraciones de Zepeda sean parte del realismo mágico, no; se trata de un realismo crudo, material, pero que convive con tradiciones ancestrales que hacen del entorno algo menos simple. Todos los cuentos me gustaron y seguro que los releeré. Tengo mis favoritos, aquellos que me asombraron o me conmovieron más que el resto: El Caguamo, El Mudo, La Cañada del Principio y No Se Asombre Sargento. Qué cuentazos, la verdad. No sé, pero por momentos sentí una influencia de Juan Rulfo en Eraclio Zepeda, sobre todo en la intención de construir y desarrollar un lenguaje para los personajes, una forma de hablar, la cual dotó de estilo al libro y le dio "color", "sabor". Otros aciertos, quizá rulfianos, sea la inclusión de temas relacionados con la Revolución o los movimientos armados: El Mudo especialmente me recordó al Diles Que No Me Maten, de Juan Rulfo. En el trayecto de esta lectura, vi los documentales de Juan Carlos Rulfo y allí me enteré que ambos autores, Eraclio Zepeda y Juan Rulfo, eran amigos y hasta se llevaban de relajo. Sí hay muchas afinidades narrativas, y si hubo influencias, creo que fueron para bien, porque se notan en todos los cuentos de este libro.
Benzulul de Eraclio Zepeda es una recopilación de historias cortas que te lleva de la mano junto con el personaje principal a vivir todo tipo de experiencias, con un punto de vista muy subjetivo, supersticioso, místico que toca temas de trasfondo a la espiritualidad, la muerte, los vaivenes de la vida y en general con un lenguaje folclórico y cargado de modismos pueblerinos que te sumerge de lleno en el contexto. Todas las historias transcurren en el estado en el que el autor nació; Chiapas, por lo que su interpretación es ciertamente muy acertada. La noche y el día, la naturaleza en su lado salvaje, selvático, rústico, nativo y detallado que incluye dichos alegóricos propios de la región, que son las enseñanzas que deja la lectura.
Leí una versión diferente a la enlistada en Goodreads, editada por la Universidad de Guadalajara y con solo 2,000 ejemplares. Los cambios más importantes radican en el orden de los cuentos y en el anexo de tres cuentos más, cuya escritura y tema no es necesariamente indigenista. Me dejó un poco indiferente, tiene momentos muy sólidos y crea imágenes bastante interesantes; no estoy convencido de si el uso de lenguaje coloquial (en donde se nota que hay un estudio casi etnolingüístico de las comunidades indígenas de las que escribe) se siente impostado o es genuino y ayuda a la construcción de la trama. Mis cuentos favoritos fueron el que da nombre a la antología y Patrocinio Tipá.
(4.5) Benzulul es una brillante antología de cuentos, así que no entiendo por qué no la tenrmos en el pedestal junto a otras grandes obras de cuentistas.
Tan cerca de Ciudad Real de Castellanos como de El llano en Llamas de Rulfo (y, por capricho mío, agregaría también Trópico de Rafael Bernal a esta lista), Zepeda nos narra impresionantes historias sobre la gente de comunidades indígenas con profundas reflexiones sobre la vida y la muerte.
Si este es un clásico, es un clásico envejecido. Un libro de la tradición de cuentos de campo (de un extendido abanico de "cuentos de Chiapas") que no ofrece nada nuevo al lector de cincuenta años después de su publicación. No carece de valor totalmente pero me aburrí la mayor parte del tiempo.
Grandes dilemas humanos como el afronte a la desgracia, el miedo a la muerte o la impotencia ante la injusticia pero vistos desde la óptica de los pueblos originarios es lo que nos da Eraclio Zepeda en estos cuentos.
Extraordinario cuentista Eraclio Zepeda, mi paisano. Su habilidad para retratar tan fielmente el mundo aparte que forman las etnias indígenas con sus usos y costumbres, y su sabiduría ancestral es apabullante y al mismo tiempo, una cruda realidad.
Un libro de cuentos que retrata la vida indígena, los errores ortográficos (acentuación o palabras) reflejan los modismos de esta comunidad. Logran transportarte a ese ambiente.
This is a collections of stories taking place in rural areas of Mexico. The main characters are indigenous people struggling with the changes of time. Their gods and their traditions are dying, the economy is bad, there’s political turmoil, people are killing each other all the time.
I’m not one to go for sad stories but I think these sound real and authentic to what people faced (and may still be facing in some parts of the country). Very reminiscent of El llano en llamas by Juan Rulfo.
Triste narración de la vida de nativos del sureste mexicano. Cuentos dolorosos que ilustran sus creencias, sentimientos y su encuentro con el mestizo, el criollo y las barbaries cometidas en la "civilidad".
Es menor en comparación con Asalto nocturno, su segundo libro y donde depura las tramas y la tensión narrativa. Este es medio plano en su estructura y él él mundo indígena no alcanza a revelarse con la fuerza de otras obras de nuestras letras.