La primera novela de Juan José Millás. Cerbero son las sombras (Premio Sésamo 1974) es la primera novela de Juan José Millás. Tras ella vinieron otras como Visión del ahogado , El jardín vacío , Letra muerta o El desorden de tu nombre - un título mayor de la nueva novela española-. Pero Cerbero son las sombras aparece hoy como una auténtica novedad. Los lectores tienen ahora en sus manos el proyecto inicial de todo un mundo novelesco, en un relato donde un hombre joven se enfrenta a las nieblas y los fantasmas de su propia realidad a través de una carta al padre, de un monólogo desde la sociedad y el abandono.
Juan José Millás is a Spanish writer and winner of the 1990 Premio Nadal. He was born in Valencia and has spent most of his life in Madrid where he studied Philosophy and Literature at the Universidad Complutense.
His first novel was influenced by Julio Cortázar and consequently shows the influence of the then-prevalent literary experimentalism, as well as the uncertainty of a fledgling author. Although very original, his second book, Cerbero son las sombras (1975), obtained the Premio Sésamo and received a positive critical response.
Thanks to an enthusiastic member of the judges panel for the Premio Sésamo, Juan García Hortelano, he was able to publish Visión del ahogado (1977) and El jardín vacío (The empty garden) (1981) with the prestigious publisher Alfaguara. But his most popular novel was Papel mojado (1983), an assignment for a publisher of young adult literature that was a commercial success and continues to sell well. Simultaneously, he began to publish articles in the Spanish press with great success, so he left the employment of the Iberian press and now makes a living as a journalist and author.
In his numerous works, which are mostly psychological and introspective, any daily fact can become a fantastic event. He created his own personal literary genre, the articuento, in which an everyday story is transformed into a fantasy that allows the reader to see reality more critically. His weekly columns in El País have generated a great number of followers who appreciate the subtlety and originality of his point of view in dealing with current events, as well as his commitment to social justice and the quality of his writing. On the program La Ventana, on the channel Ser, he has a time slot (Fridays at 4:00) in which he encourages viewers to send short accounts about words from the dictionary. Currently, he is constructing a glossary, within which these accounts have a large role. His works have been translated into 23 languages, among them: English, French, German, Portuguese, Italian, Swedish, Danish, Norwegian, and Dutch. In his 2006 novel, titled Laura y Julio, we find his principal obsessions expressed: the problem of identity, symmetry, other inhabitable spaces within our space, love, fidelity, and jealousy.
Escrita como si de una larguísima carta se tratara, Juan José Millás se convierte en un adolescente que se desfoga en la figura de un padre que nunca ejerció como tal, convertido al instante en un recuerdo brumoso que sólo evoca malas conclusiones.
En Cerbero son las sombras nos adentramos en los recovecos de la soledad y el aislamiento, ya sean provocados por la misma trama -la familia ha de permanecer encerrada en un piso antiguo- como entre el protagonista y sus familiares, que se convierten en la verdadera razón de la novela. Una exploración de las barreras invisibles que nos separan, de las decisiones que tomamos y que a veces no queremos afrontar en compañía. La soledad se convierte en la grasa que hace funcionar al motor narrativo, al tiempo que se convierte en ese verdugo omnipresente que desencadena el final de la historia.
Un libro que encoge el corazón y hace reflexionar acerca de nuestras relaciones con los demás.
Las siguientes notas fueron tomadas de esta novela, y no pretendo tomar ningún tipo de crédito sobre ellas:
• Los frágiles lazos que unen a las personas nada tienen que ver con la sangre, sino que afirman sus dominios sobre el dolor compartido y la mentira necesaria, creando entonces corrientes subterráneas de ese cariño tan triste e inútil, como difícil de reprimir en las situaciones adversas. • El solitario tiende a convertir el ruido humano algo tan normal como un mueble que cruje a causa de un cambio de temperatura, o un desagüe que hace gárgaras. • ignorábamos que cada vez que un sueño se moría se reducía también nuestra capacidad de ser felices. • Precedido de medio metro de oscuridad ilógica (a menos que la oscuridad cumpla alguna función arquitectónica), adivinamos la puerta del cuarto de Jacinto. • Se puso alegre en el transcurso de la espera con un extraño juego, que al necesitar de más de un sujeto la obligaba a desdoblarse, por lo que continuamente cambiaba de lugar y de expresión. • Desde hace tiempo me vengo preguntando si esto que llamamos actuar moralmente no es una forma más de escapar a la locura, con la ventaja, por otra parte, de que la ambigüedad del término se ha institucionalizado, y ya no hay que ser, por muy otro que sea, al que no le esté permitido refugiarse bajo tan amplio techo. • Tu ausencia—al igual que días atrás la de Jacinto—comenzaba a pesar sobre los presentes como algo que se sabe y se silencia a favor de una tranquilidad momentánea y raquítica. • En las últimas horas no he dejado de escribirte, padre. Temo que al dejar el lápiz suceda una catástrofe. • A veces no sé cómo continuar, y entonces me muerdo las uñas de la mano izquierda, sin dejar por eso de amenazar la cuartilla con el lápiz que tengo en la derecha. • Me marché a la cocina más triste que un armario. • Y aún hoy, a pesar de ser consciente del error, me entretengo en escribir como viviría en lugar de intentar vivir como escribo. • Pero ya vez mi enfermizo empeño en no vivir, pensando que tal vez así moriré menos, lo cual no es sino una reminiscencia cristiana. • Entonces tu padre hizo un gesto de autoridad y te lanzó un discurso sobre la vida y sobre la actitud adecuada para superarse y llegar a ser alguien. Le respondiste con las últimas fuerzas que no tenías un interés especial por ser alguien. Entonces te reprochó tu falta de ganas por crear un hogar, amenazándote con vejez triste y solitaria si no seguías pronto el ejemplo de tus hermanos y buscabas una mujer con la que engendrar hijos que te recogiesen en su casa cuando ya no pudieses con tu cuerpo. • Acumulé energías de cara a lo que yo creí que sería una ruptura definitiva con el pasado, como si el pasado fuera un objeto frágil del que pudiera uno desprenderse. • El problema era que me preocupaba el tiempo demasiado, y al tratar de luchar directamente contra él jugando, por ejemplo, a engañarme en cuanto a la hora, no hacía sino darle consistencia y duración. • La memoria no evoca sino lo inútil, lo que no tiene claves, imágenes fijas sin argumento. • La realidad es un barco, una canción, un muerto, una mujer; cosas con las que se entra en relación por pura casualidad y que no han sido asumidas. La realidad, una torre, una niebla, un mar, una palabra, todo aquello que sólo es posible presentar al entendimiento como algo falso por ininteligible, pero verdadero por consistente. La realidad. Giro sobre mí mismo, y quisiera dar con la clave capaz de fundir conocimiento y realidad en una sola cosa. • Pero así somos padre, caminamos hacia nuestros errores como la victima hacía su asesino. • La realidad siempre está ahí, pero no nos afecta mientras no la vemos. • Cuando ya me disponía a salir del cuarto, me llamaste con una de esas voces a medio quebrar, que son el preludio de las conversaciones íntimas, con lo que yo me encomendé a los cielos, mientras cambiaba el sentido de mi marcha. • Un vivo se elimina con cierta facilidad, basta un buen golpe; pero desprenderse de un muerto es problemático, sobre todo si se albergan prejuicios sentimentales. • Sólo tratamos de reconciliarnos con aquello que nos resulta ajeno y molesto, pero cuya presencia no sólo no podemos evitar, sino que reclamamos también cuando nos falta. • El azar tiene recursos contra los que nada pueden nuestras débiles maniobras • Mamá dejó unos segundos de pausa para ver si los nervios me traicionaban con algún gesto de impaciencia. Pero a estas alturas yo era un especialista en gestos, porque sabía muy bien que no hay defensa eficaz contra la tortura como un buen gesto a tiempo. • Háblame que estoy solo y no voy a ningún sitio, excepto al lunes, adonde llegaré en unas horas; entonces me meterán en algún sitio oscuro y pasaré allí el resto de la semana haciendo movimientos absurdos. • La locura no se coge tan fácil como un racimo de uvas o un resfriado, sino que vive oculta, como el cáncer, y se desarrolla cuando ya ni la esperamos.
3,5: Un libro escrito en forma de carta -sin separación por capítulos - sobre la soledad compartida, en este caso con la familia. A pesar de su dureza, de la falta de una trama más allá de los sentimientos y de la falta de pausas en la narración, el libro engancha y te hace sentir dentro del piso en que se desarrolla y esto es posible gracias a justa duración (ni 200 páginas) y sobre todo a su autor y su impresionante forma de escribir:
"Pero el amanecer barre con la primera luz cualquier loco proyecto nocturno y arrebata así la gratuita seguridad que nos dieron las sombras".
«Entonces, para darme valor, trataba de convencerme de que solo tenía una vida, sin caer en la cuenta de que las frases de este tipo carecen de significado, pues si bien es cierto que he de morirme un día, no es menos cierto que mi vida (esa de la que solo tengo una) estaba precisamente constituida por todos aquellos acontecimientos con los que yo me negaba a entrar en relación directa, pretendiendo que no me conernían. Sin embargo, aun admitiendo que hubiera sido posible modificar mi circunstancia (la matriz en la que me desarrollaba y de la que mi ser tomaba el alimento que iba conformándome), quién había sido capaz de modificar mi carácter, que estaba cimentado precisamente sobre aquello de lo que yo renegaba por pretender que no era mi auténtica vida. Lo que quiere decir que cuanto no aceptaba de mí mismo era lo que constituía mi auténtico ser y cuanto no aceptaba de vosotros era precisamente lo que erais. De manera que aquello que llamaba infelicidad no era otra cosa que la sucesión de desencuentros entre mi propia realidad y yo mismo, y entonces no sería feliz mientras no aceptara mi miseria presente como algo propio, aunque impuesto por una realidad, a cuya construcción yo no había contribuido y que no era tan provisional como mi optmisimo pretendía».
La deconstrucción de uno mismo, el rechazo a una imposición social, la inquietud del querer ser frente al poder ser, la disforia por las dinámicas externas, el negacionismo continuo, el desarraigo... Sensaciones desoladoras que conforman un relato cruel, desgarrado de todo apego, sumergido en la bruma de la inconsistencia humana, temeroso de la implacabilidad del monstruo (¿la soledad, el desamparo, la orfandad, la sociedad, el régimen?) que se esconde entre las tinieblas (¿la crueldad, la violencia, el depredador, la muerte?). Y es que ya lo dice el título: «Cerbero son las sombras», pero el gran can no es solo una figura efectista, es el límite entre la cordura y la crueldad, entre este mundo y el siguiente, entre la realidad y la ficción impuesta. Es el estar continuamente a las puertas del más allá viviendo en el más acá con el temor de que un paso en falso te arrollará al mundo de las sombras. Son los pasos medidos al borde del abismo en un hilo de cordura.
Sobre escrito y pretencioso a extremos preocupantes, lo cual es una lástima porque algunos personajes se sienten sinceros pese a la voracidad con la que el autor quiere demostrar sus (en mi opinión) exiguos talentos.
No he entendido todo porque esto fue mi primero libro serio que leí en español, pero la escritura es tan buena qué yo he sentido la emoción y la tensión durante toda la novela.
Es una novela breve, introspectiva y con un tono más existencial y psicológico que narrativo clásico, se siente más como un viaje emocional que como una historia tradicional. El autor te mete en la mente del protagonista y todo se vuelve un poco extraño, introspectivo y simbólico, sobre todo su relación tensa con su entorno familiar y su crisis interna de soledad. No es difícil de leer, pero sí tiene ese tono denso que te hace ir con calma. Ideal si te gustan las lecturas psicológicas y atmosféricas; no tanto si buscas acción o trama lineal.
Ay, qué decepción. Con lo que me gusta Millás. Esperaba mucho más de su segunda novela. Contiene el germen del gran escritor en que se acabaría convirtiendo, pero me parece plastosa y pesadita. Me ha costado terminarla, más por amor propio, afán de completismo, y lealtad a Millás que por otra cosa.
3.5 stars. Written as one long letter, the story starts slow but takes a few quite gripping jumps later on. One of the most depressing books I've read recently. Tragic, but I couldn't look away
"Pero el amanecer barre con la primera luz cualquier loco proyecto nocturno y arrebata así la gratuita seguridad que nos dieron las sombras".
Me ha costado muchísimo leer esta novela, me he aburrido bastante y a veces me daban ganas de dejarla, pero he seguido hasta el final por el respeto que tengo a este gran escritor. Está impecablemente escrita pero el tema, este monólogo tan intenso, no me ha cautivado.