"Paul Klee, bien souvent, est perçu comme l'artiste qui a tenté une transposition plastique de la musique. S'il ne fait pas de doute que sa formation musicale était des plus solides, que toute sa vie il a été passionné de musique, est-ce cet aspect de son oeuvre qui peut intéresser un musicien ? Le passage de l'une à l'autre technique est-il un leurre ? Voilà à quoi répond le livre de Pierre Boulez. Il découvre Klee en 1947, pendant le premier festival d'Avignon, alors qu'il a lui-même composé plusieurs oeuvres. Les toiles accrochées dans l'exposition organisée par Christian Zervos l'ont tout de suite impressionné. Ce n'est pas tant les correspondances musicales qui le frappent que les problèmes posés par le peintre et les solutions qu'il y apporte. Quelques années plus tard, lisant les cours du Bauhaus, la particulière intelligence de Klee lui deviendra encore plus évidente. Sans être inspiré le moins du monde par lui, il rencontrera chez Klee une réflexion sur le phénomène de la création qui rejoint ses propres préoccupations. Pierre Boulez ne pense pas qu'une quelconque traduction des formes musicales, surtout celles qui sont régies par les règles les plus strictes, puissent avoir une traduction picturale. Mais il est persuadé que tel type d'approche, telle manière de résoudre une difficulté dans les dimensions d'un tableau peuvent à profit se retrouver dans une autre discipline. Plus que tout, il admire le pouvoir de déduction du peintre, il souligne combien la réflexion à laquelle par là il a été lui-même conduit a, plus d'une fois, été une très efficace leçon de composition." Paule Thévenin.
Pierre Louis Joseph Boulez CBE (26 March 1925 – 5 January 2016) was a French composer, conductor, writer and founder of several musical institutions. He was one of the dominant figures of the post-war classical music world.
En las profundidades de la imaginación. El país fertil, Paul Klee. Pierre Boulez (Acantilado)
Nada como el director de orquesta, compositor y teórico francés Pierre Boulez para mostrarnos el paralelismo que sucede entre la pintura de Paul Klee y la música clásica. Es sabido para los conocedores de la pintura que ésta y la música siempre han tenido musas parecidas, pero quien no conoce a Paul Klee este libro se convierte en un libro imprescindible para ver cómo música y pintura pueden parecerse y pueden apremiarse en el sentido de que una pintura musical nos da esbozos de otro tipo de expresión. Una expresión que Paul Klee haría muy suya con esas lineas que quieren parecerse a las lineas, con esos círculos que quieren parecerse a los círculos. En sus pinturas todo es un parecer para ser.
Boulez se adentra mágicamente en la pintura de Paul Klee para hacernos ver que la verdad de su pintura también conlleva cierta verdad de la música. Sabremos que Klee se inspiraría en Mozart y Bach para pintar, de ahí ciertas fugas, ciertos algoritmos musicales trasladados a lienzo o papel y pincel. Dice Boulez que partiendo de un problema muy simple, Klee es capaz de llegar a una gran poética de notable fuerza. Y vaya si lo hace, basta ver sus pinturas, que vemos en este libro, para obsequiarnos con ahínco con todo el poder y conocimiento que Klee llevaba a sus espaldas. Y es que Klee, como bien nos expone el teórico francés, también había sido músico. Se puede ver aquí que el artista hizo uso de sus conocimientos musicales, tanto teóricos como prácticos, para llevar a cabo sus obras de arte. ¡Y lo hacía tan bien! Quiero creer que Klee era un mago. Solo sus manos podían llevar el arte hacia un sitio donde la imaginación florece, donde la música no es sólo música, sino un color, un arte vivo en las templanzas de la creatividad.
Me gusta como Boulez detalla y denota los paralelismos que se hallan con ciertas músicas en la pintura. Stravinsky con Picasso, Klee con Mozart o Bach. Si de algo es sabido por todos es que música y pintura siempre han ido de la mano y lo que el autor nos expone es que en Klee han ido también con la cabeza y el corazón. Estamos ante unas obras pictóricas que suenan a notas, a notas que se convierten en música. Las dos se alimentan de ambas y las dos nos hace sucumbir a sus encantos.
Estamos sin duda ante un libro fundamental para comprender cierta parte de la obra de Paul Klee y cierta parte de la historia de la pintura y la música. Las artes que se retroalimentan entre ellas mismas nos ofrecen un seguro de vida más allá de esta. Nos transportan allá donde la imaginación supura por todos los sentidos. Pierre Boulez ha sabido ver y constatar que Klee iba más allá con su pintura, que no sólo se dedicó a la pintura, sino también al grabado o a la propia interpretación musical que nos ofrece la historia de la música. Klee, que se incluiría dentro del periodo de la Bauhaus, era la excepción en ella. Sus lineas dejaban de ser lineas, pasaban a ser otra cosa. Hay todo un imaginario en su concepción de cómo el arte debía figurar. No estamos ante un arte figurativo ni propiamente abstracto, sino más bien expresionista. En el que colores y formas convergen, en el que los trazos y colores nos aportan otro mundo en el que vivir y en el que poder experimentar la pasión de un pincel que da todo de sí. Paul Klee es fundamental en la historia del arte y asimismo este libro debería estudiarse si queremos conocer su parte más musical, más compositiva. Pues sus pinturas proceden a una composición que bien podría ser heterofónica o polifónica. Sumergirse en el arte de Klee es sumergirse en las profundidades de la imaginación.
Lejos lo mejor era que el libro viene acompañado de más de 60 láminas ilustradas a color pq me aburre leer.
Si alguien ve los dos volúmenes de cuadernos de Klee a un precio que mo supere mi riñón, me avisa xfavor.
“Los fundamentos deben ser disciplinados y rigurosos, y la anarquía debe combatir constantemente la disciplina. De este combate nace la poesía, una poesía fundada en el dinamismo y la transformación; una poesía que aporta iracionalidad a un mundo que reclama una estructura sólida; una poesía que trasciende el conflicto entre el orden y el caos.”
Sin embargo, esta obra de Klee sigue siendo para mí un cuadro-símbolo. Cuando no conseguimos evitar la trampa de la obediencia al deseo de estructuración sin poética, es decir, cuando la estructura se vuelve demasiado rígida y reduce la poética a la inexistencia, nos situamos en la frontera del país fértil, pero del lado de la infertilidad. Por el contrario, cuando la estructura fuerza a la imaginación a adentrarse en una nueva poética, entonces nos encontramos efectivamente en el país fértil.
¿Saben cuando compran un libro por su portada? Bueno, este fue mi caso. Y no me arrepiento, porque es una edición preciosa, llena de cuadros y acuarelas de Paul Klee que no son nada fáciles de encontrar en internet.
No estoy acostumbrada a leer ensayos, pero me ha encantado la complejidad de la obra Klee, como gran admiradora de su trabajo, y su conexión con la música.