Thor Heyerdahl fue un hombre de otro siglo. Intelectualmente dotado y con gran labia, carisma y capacidad discursiva, creó una gran teoría difusionista sobre el origen de las "civilizaciones perdidas" en la Polinesia Oriental. Como hombre con una imaginación prodigiosa pero carente de formación académica en antropología y arqueología, desarrolló una teoría apasionante que explotaba al máximo una evidencia débil y circunstancial, y deformaba evidencia contradictoria para hacerla parecer implausible. Con esto hizo surgir la idea, popular en su tiempo, de que pueblos precolombinos de Sudamérica habían colonizado en tiempos antiguos tanto Pascua como otras islas del llamado "triángulo polinésico".
En este volumen, titulado "Easter Island: The Mystery Solved", el aventurero noruego saca nuevas conclusiones que difieren, parcialmente, de las publicadas por él anteriormente, tanto en "Aku Aku" (1958) como en los Reportes de la Expedición Arqueológica Noruega (1960 y 1961). En su primera visita a Rapa Nui (1955-56), Heyerdahl señaló que no venía a estudiar a la gente, sino que la verdad de la Isla, la cual se encontraba bajo tierra. Aun así, terminó cayendo bajo el influjo de astutos informantes como Pedro Atán, Juan Haoa, Santiago Pakarati y varios otros.
En este "nuevo" texto, basado en sus visitas a la Isla en los años 80, Heyerdahl da más espacio a la tradición oral isleña y la re-interpreta en función de sus hipótesis. Un gran porcentaje de sus argumentos surge a partir de una antigua leyenda rapanui que hablaba de dos grupos que cohabitaban en la Isla, facciones o "razas" diferentes llamadas Hanau momoko y Hanau E'epe. El real significado de ambos ("Gente esbelta" y "Gente robusta") fue traducido por él como "Orejas largas" y "orejas cortas", intentando así explicar la presencia tanto de gente polinésica como de un pueblo americano pre-colombino.
La narración es fantástica, al nivel esperado de Heyerdahl. Eso sí, hoy en día, con tanto aficionado a la teosofía y la pseudociencia haciendo videoblogs en internet que ponen énfasis en supuestas teorías conspirativas sobre el conocimiento científico, el texto de Heyerdahl puede leerse un poco anticuado. De todas maneras, como ficción narrativa es apasionante e, incluso, a ratos, puede hacer cuestionarse por un breve instante hasta al más conocedor experto en Rapa Nui. Lo anterior, sin embargo, es un espejismo. El lado científico de Heyerdahl es laxo y ambiguo. Su argumentación sigue incurriendo en la falacia de petición de principio y, sobre todo, en la de afirmación del consecuente. O sea, Heyerdahl parte de la base de que su "hipótesis es correcta" y eso le sirve para afirmar sus premisas, y también afirma la verdad de sus conclusiones en base a la verdad de premisas que podrían tener múltiples razones.
El volumen es de lujo, adornado copiosamente con fotografías magistrales que hoy, 26 años después, generan mucha nostalgia en los descendientes de algunos protagonistas. Un libro que realmente vale la pena tener, más allá de los reparos que se pueda hacer a la ciencia que contiene.