Barcelona, 23 de octubre de 1940: Himmler, jerarca nazi fundador de las SS, visita la ciudad condal. Oficialmente ha venido a España a preparar el encuentro entre Hitler y Franco en Hendaya, pero su objetivo es el monasterio de Montserrat, uno de los centros griálicos de Europa. La fascinación de los nazis por el mundo esotérico es tal que organizan operaciones de búsqueda cerca de los Pirineos. Himmler se hospeda en el Ritz. Allí le es robada una cartera con documentos. La policía nunca encontró al autor del robo. Barcelona, mayo de 2003: Marta Amat, una joven e intrépida historiadora, recibe una llamada de su amante, quien tiene en sus manos una extraña cartera con misteriosos documentos en alemán. A partir de entonces, los protagonistas se verán involucrados en una aventura que les hará ser conscientes de la envenenada herencia que ha caído en sus manos.
Comencé el libro con dudas porque no sabía si estaba en el estado de humor para un libro que mencionaba o tocaba un poco la segunda guerra mundial, y el comienzo fue bastante confuso. Poco a poco fue cogiendo fuerza y, la verdad, al final no me ha soltado.
Sí que es cierto que la trama es *muy* interesante. No sabía de esos detalles y me dan ganas de investigarlo por mi parte. Si te interesa la parte menos política, o de guerra en sí, de la WW2 (las creencias esotéricas, las leyendas…) este libro es definitivamente para ti.
Y los plot twist... la verdad que muy bien hechos. No son de la nada, tienen sentido en la trama, y la verdad es que te sorprenden. Hacen de su función. Por otra parte, la relación entre los protagonistas es de respeto profundo en sus respectivas disciplinas y carreras laborales (incluso siendo la de *ella* la más relevante, que es algo generalmente raro en libros históricos que tienen un protagonista masculino).
Da un paseo por zonas de Barcelona que son conocidas, calles reconocibles. Los personajes no son demasiado increíbles. Sigue siendo un libro de ficción sobre sectas – y leer sobre sectas mola aunque el tema me preocupe porque es **demasiado** realista.
No es un libro que digas que es absolutamente perfecto. Hay algunos detalles, como la forma de describir físicamente a la protagonista muy al principio, que casi hizo que lo dejara. Aun así, estoy prácticamente acostumbrada a las descripciones levemente incómodas o demasiado sexualizadas. Le di un voto de confianza y no me arrepiento. No son detalles que lo hagan poco disfrutable, está bien escrito y narrado, la trama no cojea y los personajes guían bien el camino. Estoy muy gratamente sorprendida, me ha gustado bastante.
Empezó muy bien, mucha acción y misterio digna de Lee & Child o Matthew Reilly, pero en poco tiempo desvarió en un bucle donde se repite lomismo una y otra vez y se ve el plumero pro catalán innecesariamente. Acaba en una mezcla sosa de tonterías sin sentido ni originalidad que cuesta trabajo leer. Para misterios de Nazis, Francesc Miralles y Vicente Alvárez han escrito mucho mejor que ésta paparrucha.