Siendo autista, disfruté mucho la lectura de este libro y pienso que es un apoyo genial para aquellas personas que no lo son y desean entender esta neurodivergencia, así como para aquellos que pueden sospechar que son autistas.
La belleza de este libro radica en su simpleza, ya que la autora explica desde su perspectiva cómo fue crecer siendo autista sin saberlo y todas aquellas diferencias que tenía con las personas a su alrededor. Me sentí identificada con la mayoría de sus experiencias, especialmente durante la niñez.
Además, las ilustraciones son muy divertidas y reflejan cómo es vivir siendo autista en un mundo que no está adaptado para nosotros. «Siempre he sentido que provengo de un extraño planeta lejano y que no comprendo el lenguaje ni la conducta de los habitantes de la Tierra; por ello, observo con atención lo que acontece a mi alrededor y siento la necesidad de aprender a vivir aquí».
«—Mamá, soy rara.
—No, no lo eres, así nos sentimos todos alguna vez».