Claramente es un libro para gatófilos, con un montón de anécdotas del gato protagonista Remo y un montón de curiosidades, datos y citas gatunas. Si eres más de perros no lo leas ya que no deja a los canes en muy buen lugar…. Ayyy cuánto echo de menos tener un gato en casa!!!
Hay que sentir muchísima admiración por los gatos para que este libro despierte algo de entusiasmo. A lo largo de mi vida he criado a muchos y, en este momento, en mi casa hay cinco. Uno de ellos, un noruego, tiene las rodillas delicadas (y operadas) por lo mucho que pesa y es tan asustadizo que en cuanto oye el timbre de la calle, se mete debajo de las sábanas y allí permanece hasta tres o cuatro horas después de que la visita se haya marchado. Eso sí, es el único que he tenido que obedece a mi llamada (sin comida de por medio).
Por aquí también pululan dos gatas himalaya, madre e hija. La madre tiene trece años, una enfermedad autoinmune, cáncer de mama reproducido dos veces y mucha mala leche cuando la vas a cepillar. Pero es la única gata cariñosa que he tenido. La hija es del color de Gardfield y pasa bastante desapercibida. Igual que su amiga, una persa tricolor, de la que lo único que puedo decir es que es patizamba.
Solo queda una, la común europea, de la misma raza que Remo, el protagonista de Gatos sin fronteras. A su madre la adoptamos en Extremadura. Su padre es desconocido. Tiene los ojos verdes, el pelo bastante suave para ser una común y es la más pícara de todos, perros incluidos. Le gustan las gambas y el pulpo. Caza saltamontes, topillos, mirlos, lagartijas y todo lo que se mueve. También es un poco celosa y arisca.
El contenido de este inclasificable es lo que yo acabo de hacer con mis gatos multiplicado por trescientas páginas y aderezado con anécdotas históricas, literarias y humorísticas, todas relacionadas con los gatos. Por eso decía antes que tienen que despertar mucho interés para que este libro entusiasme, para obviar lo repetitivo que es a veces, para no cerrarlo cuando para ensalzar a los felinos ningunea a los perros…
Es un libro deshonesto escrito por un profesional de la información al que no sólo no le preocupa desinformar sino que, impúdicamente, tiene la desfachatez de faltar a la verdad respecto a otras culturas y respecto a personajes históricos con los que sus apoltronadas y “conservadoras” nalgas no comulgan.
Me llamó la atención este libro porque el gato de la portada es exacto a mi gato. al comenzar a leer, me di cuenta de que no sólo se parecen por fuera: los dos fueron abandonados, ambos se hicieron dueños de sus casas, les encanta jugar con plastiquitos de todo tipo y recogerlo una y otra vez, como un perro la pelota y tienen unos gustos alimenticios parecidos. He encontrado el gemelo de mi pequeño tigre, salvo pequeños detalles, por ejemplo, a mi michi no le gusta el pescado y ronronea a todas horas, tan fuerte a veces que tenemos que subir un poco el volumen de la tele. Aunque me hubiera gustado que las fotos que incluyen hubieran sido en color y admito que el capítulo de los gatos que han ocupado casas de políticos y famosos me ha aburrido bastante, de ahí que baje la nota que pensaba darle. Una novela dedicada a los gatos por entero, con curiosidades y anécdotas que hará pasar a un buen rato a cualquier amante de estos felinos.
Quien tenga gato, se verá reflejado perfectamente en este libro y quien no podrás reírse y sorprenderse de cómo puede comportarse un gato. Y posiblemente acabe acompañado por uno. Libro imprescindible para los amantes de gatos, o para regalar a uno de ellos.