Emotivo relato sobre la vida de Else Schrobsdorff (1893-1949), de soltera Kirschner, escrito por su hija Angelika Schrobsdorff (1927-2016).
La biografía contiene sus buenas dosis de ficción y además podemos recorrer el Berlín de fin del siglo XIX y hasta la mitad del XX. El relato también nos lleva a Sofía, Bulgaria.
Durante la narración desfilan muchos personajes ligados a la vida de Else, entre los que destacan sus padres Daniel y Minna Kirschner, Fritz Schwiefert, Alfred Mislowitzer, Hans Huber, personaje éste que se diluye, el bueno de Erich Schrobsdorff, Eugenie von Liebig, y los hijos de Else llamados Peter, Bettina y obviamente Angelika.
Con un estilo espontáneo, brioso, agudo y emotivo, así como con pinceladas de humor e ironía, la autora recorre la vida audaz, libre, independiente, locuaz y salvaje de su madre Else hasta que llega la Segunda Guerra Mundial y donde la existencia de Else y su familia se transforma por completo.
La vida de placeres y comodidades, de aventuras amorosas, de fiestas y diversión en el fabuloso Berlín se torna en sufrimiento, angustias y limitaciones. Un relato luminoso, lleno de emociones que toca fibras sensibles, no solamente en los personajes sino también en nosotros mismos. Durante sus primeros casi 40 años de vida Else se saltó todos los preceptos morales de su época, todas las convenciones y de esta forma evitó quedar atrapada en la alambrada de los prejuicios.
Aunque por momentos la escritura pareciera descuidarse un poco, no sé si realmente se deba al estilo espontáneo y lleno de brío de la autora, o bien se haya debido a deficiencias en la traducción, o ambas cosas. Pienso que un esfuerzo de edición hubiera mejorado este texto, tal vez hacer una división en capítulos. También es frecuente que la voz narradora dé saltos, a veces es la propia Angelika quien narra y a veces una tercera persona, pero nada de esto obsta para darle la mejor calificación a esta narración indescriptible por su fuerza emotiva.
Nunca había escuchado el nombre de la autora pero me ha sorprendido muy gratamente y me confirma que siempre hay una escritora o un escritor por completo desconocidos que nos pueden ofrecer una gran lectura.
El entorno no es menos apasionante ya que la historia transcurre desde el entonces todavía vigente Imperio Alemán, pasando por la caída del Káiser Guillermo II, la Primera Guerra Mundial, la República de Weimar, el surgimiento del Nazismo, la Segunda Guerra Mundial, la caída de Alemania y en medio de todo esto la terrible inflación, el crack económico, el desempleo masivo, la pobreza y la desesperanza.
Las últimas páginas del relato, que básicamente son cartas, parecen haber sido escritas con el corazón en la mano, con una conciencia muy clara y madura a la luz de tantas vivencias ya pasadas, tanto las dulces y las alegres, como las más terribles y dolorosas. Tras todo el torbellino de su existencia, Else parece reflexionar serenamente sobre el tráfago de la vida y confiesa todas sus fallas, sus decepciones y también sus alegrías, en especial esa indescriptible alegría que brinda el ser madre.
Hacia el final del libro hay una frase que nos habla sobre una conclusión sustantiva de Else que encierra su amargura sobre los años perdidos con sus hijos y sus intentos por rescatar ese vínculo sagrado que es la maternidad: “El amor de madre es siempre un amor infeliz.”