4 Estrellitas. Éste librito se me ha pasado en un suspiro, vale que es cortito y se lee rápido, pero con tiempo y ganas, apenas me ha durado veinticuatro horas. La señora Garwood era única para hilar historias, y esta es muy del estilo de toda la serie; la he disfrutado de principio a fin.
"Una rosa roja" es el cuarto libro de la serie de los hermanos Clayborne, y en ella tenemos a Adam como protagonista. Adam era el hijo fugado de unos esclavos del sur, que gracias a su inteligencia y astucia pudo sobrevivir en el Nueva York de la segunda mitad del siglo XIX. Él, junto con Douglas, Cole y Travis, encontraron a la pequeña Mary Rose, y se fueron al Oeste para darle a la niña una vida mejor.
Con los años, los Clayborne compraron un rancho y se convirtieron en granjeros. Tras los libros de Mary Rose, Travis y Douglas, ahora le toca el turno a Adam, el serio y taciturno. Tras unas semanas de negocios, Adam vuelve a Rosehill, su rancho, para el cumpleaños de su madre, Mama Rose, y lo que no esperaba Adam, era encontrarse a la hermosa Genevieve durmiendo en su cama.
Genevieve conoció a Mama Rose en Nueva Orleans, ambas se conocieron en la iglesia, frecuentando la misma congregación, donde Genevieve cantaba en el coro. Con el tiempo se hicieron amigas, y Mama Rose llegó a planear el matrimonio de Genevieve con su hijo Adam. Después de la guerra y abolida la esclavitud, Mama Rose pudo reunirse con su hijo Adam, y esta vez traerá a Genevieve.
El problema con Genevieve, es que es una mujer llena de secretos, y pueden entrañar peligro para Adam. Una vez que le conoce, Genevieve no es capaz de involucrar a Adam en el engaño de casarse con ella, pues alguien la está persiguiendo y no puede quedarse mucho tiempo.
Tras unas semanas de conocerse y a pesar de que se gustan, deciden romper el compromiso, Genevieve recibe un telegrama el día del cumpleaños de Mama Rose y huye. Pero esta vez, Adam la seguirá hasta dar con ella y averiguar sus secretos.
Muy breve, muy conciso, pero ha funcionado y me ha gustado. No son muchos los libros que he leído donde los protagonistas son de color, y más proviniendo de una autora blanca, y teniendo el libro los añitos que tiene. Lo cierto es que la pluma de la Garwood es tan maravillosa que te olvidas de que los protagonistas no son los sempiternos a los que nos tienen acostumbradas.
Genevieve y Adam son maravillosos juntos y me ha encantado como Garwood ha entrelazado su historia, además la he visto cociéndose poquito a poco, gracias a ese primer tiempo en Rosehill, y después cuando ella huye de sus perseguidores y Adam la ayudará a enfrentarse a ese peligro.
Desde luego, el libro ha funcionado, y no me arrepiento de haber continuado con los hermanos Clayborne. Ahora me queda el último, el del hermano más oscuro; Cole, el pistolero. Y me gustaría saber qué es lo que se tienen entre manos él y el nuevo sheriff, Daniel Ryan.