Acrollam nos sumerge en una Mallorca rabiosamente Mesquida despliega un muestrario espléndido de personajes de toda edad y condició la mujer inmigrante que trabaja en un hotel, la esposa abandonada que se consuela delante de un espejo, el adolescente que corta con su novio por email, el traficante inmobiliario que quiere hacerse rico en poco tiempo, el fiscal que en lugar de luchar contra la corrupción come y cena con los corruptos...Mesquida describe la devastación del territorio balear en una dimensión más trágica, como si fuese la extinción de un paisaje la especulación urbanística también mata a las personas, corrompe a sociedad y degrada su memoria y su verdad. Asistimos a un doble movimiento acelerado que nos introduce en la vida íntima de un personaje para abrirnos al mundo en su más grande amplitud. El escritor se muestra elegíaco y satírico, pero el trazo de la frase es siempre preciso, escrito con un pulso nítido y con su ritmo vertiginoso la prosa de Mesquida casi nos obliga a contener la respiración mientras leemos. «Este es un libro maravilloso en el que he terminado por encontrar una letanía incesante de nombres, de listas algunas no imaginadas, como la que el autor encuentra en el centro de la isla en una revista abierta en doble página, donde puede verse a diversos famosos en Anthony Perkins, Luís Miguel Dominguín y Lucía Bosé, Alberto Sordi, Aldo Fabrizi... La letanía es interminable y la cierra con chispa Mesquida marchándose de improviso con la vespa del sueño y de la «Aunque no te lo creas, he soñado con la camilla. Todo lo que estaba arriba cobraba vida». En estas dos frases está resumido perfectamente el trabajo de Mesquida con el lenguaje. Todo cuanto ve, todo cuanto arreplega (decimos en catalán), todo cuanto absorbe en su calidad de esponja inagotable, cobra vida afilándose, troceándose, reconstruyéndose, dando nuevas posibilidades -constantes- al lenguaje, a la palabra, a nuevas dicciones» (Enrique Vila-Matas, del prólogo).
Vila-Matas dice en el prólogo que los 99 capítulos o relatos (cada uno con su trama, narrador y personajes) son "aguafuertes sobre la vida en la Mallorca de ahora" (se publicó en catalán en 2008). A mí la lectura de cada aguafuerte me pide una breve pausa antes de zambullirme en el siguiente. En mi opinión bastaría, tal vez, con la mitad de los 99 relatos. El conjunto ganaría quitando esos tres o cuatro demasiado flojos así como otros que, sin ser malos, repiten tema, tono, efecto, y hacen que la obra se llegue a hacer un poco pesada en algunos momentos. En cualquier caso, hay un puñado de relatos excelentes sobre la vida, la muerte, la soledad, el sexo, y la media del libro, tanto en lo que aborda como en el estilo, está por encima de lo que se escribe por estos pagos. No es fácil escribir con esa fluidez y esa contundencia al mismo tiempo. PD (Nota para el lector castellanohablante que no sepa nada de catalán): no confundir Júlia (Julia) con Julià (Julián). https://m.facebook.com/story.php?stor...