Este libro ha resultado una decepción casi desde su inicio. Presentado (en título y contraportada) como un estudio sobre la piratería en el Caribe, con algunas incursiones en otros territorios, resulta en realidad un estudio casi exclusivo del filibusterismo francés, con apenas menciones a holandeses e ingleses. Además su lectura es a ratos pesada, por no decir tremendamente aburrida.
El problema es que, como descubrimos en la introducción, se trata de una adaptación de un trabajo académico del autor sobre el filibusterismo francés en el Caribe. Parece que, buscando un público más amplio, se completó para cubrir corsarios y piratas de otras naciones, y así poder venderlo como un estudio general de la época. Pero no es así: el elemento no francés es testimonial, lo que resulta aún más sangrante cuando se hacen referencias al comportamiento o las acciones de holandeses e ingleses sólo para dejarlas de lado.
Además el núcleo central de la obra no puede evitar reflejar su origen académico, con agotadoras listas donde se enumeran los barcos que llevaba tal capitán y su número de cañones. Esto, que podría agradecerse en un estudio especializado, resulta agotador (y contraproducente) en una obra dedicada al público más general. Durante gran parte de la lectura no he podido dejar de pensar qué obra tan fascinante podría haber salido de un material así si la hubiera redactado alguien con un mayor poder de comunicación. Sólo en los capítulos menos academicistas (cuando habla de la vida cotidiana del filibustero o lo compara con la imagen que de él ha dado el cine y la literatura) resultan agradables de leer.
En definitiva un libro que promete mucho más de lo que da en realidad y al que definitivamente no hay que juzgar por su cubierta (y contracubierta).