Larga distancia is a classic of the Spanish chronicle genre, as it opened many doors and changed the way we think about the relationship between journalism and literature. In his stories, Martín Caparrós powerfully combines genres, and his brilliant prose transforms each trip into a unique experience. With subjects ranging from Peruvian guerrillas to the struggles of Bolivian cocoa growers, journey through Shanghai, Hong Kong, and Haiti, it shows Caparrós’s gift of writing a life of discovery.
Larga distancia es un clásico de la crónica en español, un libro que abrió caminos y cambió el modo de pensar las relaciones entre periodismo y literatura. En sus relatos Martín Caparrós utiliza y combina los géneros de un modo potente, y su prosa brillante transforma cada viaje en una experiencia única. Ya se trate de las luchas de los cocaleros bolivianos o de las guerrillas peruanas, los recorridos por Pekín, Shaghái y Hong Kong, la decadencia de Moscú, o los complicados lazos entre religión y poder en Haití, escribir es, como la vida, un viaje de descubrimiento.
Martín Caparrós es un periodista y escritor argentino. Comenzó su carrera periodística en el diario Noticias en 1973, en la sección policial, a cargo de Rodolfo Walsh. En la dictadura, abandonó el país y se exilió en Europa: se licenció en Historia en la Universidad de París; más tarde vivió en Madrid, hasta 1983. Tras el retorno de la democracia a Argentina, regresó a Buenos Aires. Vive en España y publica sus columnas en El País de Madrid y el New York Times.
Algunas crónicas son muy buenas como la de Lima antes de 1992 cuando la ciudad estaba prácticamente sitiada por Sendero Luminoso y donde campeaban la informalidad, la desigualdad y el caos. Importante lectura para hacer una comparación clara de lo mucho que se ha avanzado en la lucha contra la desigualdad y el gran crecimiento económico y de oportunidades que hoy tiene casi toda la población. Aún falta mucho pero definitivamente la base de la pirámide hoy tiene acceso a educación, tecnología y salud que en los 90 no se tenían ni remotamente cerca.
Caparrós narra muy bien. Algunas crónicas me gustaron mucho más que otras y algunas han resistido mejor el paso del tiempo. Esta frase me gustó mucho: "Hay unas pocas imágenes que son lo que no parecen, pero no hay ninguna que sea lo que parece".
'Larga distancia' es un compendio de reportajes, reflexiones, textos inclasificables y maravillas varias escritas entre finales de los 80 y principios de los 90. Un cóctel de humor fino, sutilezas, ojo para el detalle y talento para describirlo, magia, ritmo, poesía. Un periodismo hecho con herramientas de ficción y expresado con palabras de la mejor literatura.
'Larga distancia' es La Crónica, y Martín Caparrós —junto a Leila Guerriero— es su GOAT.
Fundacional. Siempre me ha parecido aburrida la idea de un libro de viajes, pero Caparrós me ganó. Sus crónicas sobre Hong Kong, Lima, Haití, Moscú, todas son más bien frescos que buscan capturar no tanto un evento, como el ambiente del espacio en un momento histórico concreto. Lima desbordada por Sendero, Haití frente a la elección de un nuevo presidente, Moscú antes del final de la URSS. Y frente a ello: ¿qué dice, qué piensa la gente?, ¿qué se respira en el aire, en qué consiste ese "perfume del final", como lo llama en la crónica sobre Lima? Y Caparrós logra vendernos la idea de que encapsula ello en el espacio de unas 20 a 30 páginas. Brillante ilusión.
Caparrós comparte desde su mirada lugares, experiencias y emociones para describir fracciones del mundo con un toque personal y crítico. Es un libro que exige del lector una entrega desprendida de estructuras y prejuicios para dejarse llevar por la curiosidad de un viajero en constante búsqueda del sentido humano. En lo particular, disfruté la paradójica narración y su agudeza descriptiva para crear frases contundentes e imágenes vivas en las que el lector termina siendo tan ajeno a esa realidad como el mismo autor.
Caparrós es un maestro de la crónica, en Larga distancia, entre líneas, se nos da una clase de cómo hacerla, qué ingredientes debe llevar para cumplir con su cometido. Algunas son mejores que otras, sorprenden las que versan sobre la literatura y autores muertos, con estas, Caparrós nos muestra que hasta de algo que no pudimos ser testigos se puede hacer una crónica, siempre y cuando haya un compromiso firme con ésta.
Un recuento genial de las mitologías que nos hacen viajeros. Que forma de describir la belleza y la fealdad. Que maestría para encontrarlas donde no deberían de estar.
“Hay pocos viajes que no conozcan —desde el principio— sus palabras.”